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Céret (Francia)

Los toros aprenden
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(Foto: Taurocast)

Los toros aprenden

Noble, mansa y sosa corrida de Saltillo, salvo un encastado y acometedor primero y un peligroso, manso y encastado sexto. Todos los toros acabaron orientándose. Lidias muy mejorables por parte de matadores y cuadrillas.

Como bien sabe todo aficionado el toreo se basa en un engaño. Un engaño (honesto y sin ventajas) articulado a partir de la inteligencia de un hombre que armado simplemente con un trapo rojo se enfrenta a la fuerza atávica de un toro fuerte y bravo. Pero no conviene abusar del engaño porque el toro puede, a base de repetir patrones equivocados, descubrir en qué consiste el mismo,. Cuando esto sucede se acaba el toreo, puesto que su ejecución es imposible o muy dificultosa. Es lo que popularmente se conoce como que “los toros aprenden” o “los toros se resabian”.

Supongo que a dicha conclusión habrá llegado Pérez Mota y su cuadrilla después de que el 2º bis, un toro de Yonnet noble y manejable en los primeros tercios, le embistiera al pecho al segundo muletazo alcanzándole en el cuello. Pero, ¿cómo ha podido suceder si cuando salió el toro acometía con nobleza a los engaños? Uno echa entonces la cinta para atrás y recuerda un sin fin de capotazos sin sentido de su lidiador (Juan Manuel Pérez Mota) en todos los tercios y terrenos. Sirva como ejemplo de un mal generalizado.

En general la lidia ha sido un desbarajuste total. Empezando porque se colocaron los toros en el caballo sin sentido alguno de la proporcionalidad y medida de las distancias y, lo que es aún peor y sorprendente, en muchas ocasiones en progresión contraria a la debida. Es decir, de mayor a menor distancia (de más lejos a más cerca del caballo) y no al contrario (de más cerca a más lejos) que es como debería ser. Otras veces también se colocaba al toro donde éste se paraba por propia voluntad, ora en los medios, ora en el tercio, ora en la otra punta... Con Pérez Mota dos toros fueron al caballo al relance y con Gómez del Pilar la lidia además de carecer de sentido y lógica alguna pudo acabar en tragedia para los integrantes de su cuadrilla, porque corrieron como pollos sin cabeza ante el sexto, muchas veces mal colocados y a favor de querencia, sin compañeros para hacerles el quite y tirándose de cabeza al callejón. Además del antirreglamentario y lamentable espectáculo protagonizado por el picador José Francisco Aguado en el sexto.

Los toros de Saltillo, excelentemente presentados, fueron en general nobles y descastados, salvo el encastado y duro de patas el 1º y el 6º peligroso, manso y encastado. Hubo dos cinqueños (2º y 6º) con el hierro de Moreno Silva, el resto todos cuatreños y ya con el hierro de Saltillo. Junto con el sobrero de Yonnet tomaron un total de 18 varas (sin contar el toro de Saltillo sustituido que tomó tres) sin especial lucimiento ninguno de ellos. Algo mejor el tercero, bien picado por David Prados (premiado como el Mejor Picador de la tarde) y el quinto también bien picado por Óscar Bernal. Casi todos los toros se astillaron algún pitón al rematar en los burladeros. El 2º toro fue devuelto por estar escaso de fuerzas, saltando al ruedo un sobrero de Yonnet. Fueron aplaudidos en el arrastre 1º, 5º y 6º.


Sánchez Vara estuvo técnico y lidiador con su encastado y acometedor primero. Después de cuatro varas discretas y un deslucido tercio de banderillas protagonizado por él mismo, el torero lo muleteó a media altura, siempre cruzado y sin dejando la muleta puesta al finalizar del muletazo para ligar. No le dio la opción de repetir al Saltillo. El toro murió en las tables resistiéndose a la muerte con casta y dureza de patas. Con su segundo, Sánchez Vara después de un arriesgado y voluntarioso tercio de banderillas (con accidentado salto de garrocha de Raúl Ramírez) aprovechó la nobleza del Saltillo consiguiendo una primera y única serie ligada con lucimiento. Toreo en redondo. Un espejismo. El toro duró apenas sólo esa tanda viniéndose abajo debido a su escasa casta y celo. Lo mató el alcarreño de estocada entera, en el mismo hoyo de las agujas, haciendo la cruz aunque con el brazo por delante, muriendo el toro en toriles. Hubo una escasa petición de oreja no atendida por el presidente y vuelta de Sánchez Vara protestada.

Pérez Mota vio como el presidente devolvía a los corrales a su primero por falta de fuerzas después de que un banderillero de su cuadrilla lo estrellara contra el burladero y el toro tomase tres varas, la primera al relance. Salió el sobrero de Yonnet, tomando éste dos varas, la primera empujando y la segunda dejándose pegar. En el segundo muletazo embistió al pecho del matador alcanzándole en el cuello (a la altura de la nuez) siendo el torero llevado a la enfermería y haciéndose cargo del toro Sánchez Vara, que los despachó de estocada muy baja. Mató Pérez Mota el segundo toro de su lote, que tomó tres varas (la primera de nuevo al relance y descabalgando al picador). Bien en banderillas Juan Manuel Pérez Mota desmonterándose. El torero gaditano sometió a la concurrencia a un insulso trasteo en línea a media altura ante un descastado enemigo, siendo ovacionado el toro y silenciado el torero.

Gómez del Pilar ante su noble y descastado primero, que tomó tres buenas varas del picador David Prados saliendo suelto en la última, estuvo ventajistamente descargado. Se descarga o bien por defecto (estar fuera de cacho o al hilo) o bien por exceso, citar hacia fuera colocándose cada vez entre pase y pase y echando el toro fuera. Todo ello con la muleta retrasada y sin atreverse a dejarla puesta para no dar opción de repetición. Plomizo trasteo. En su segundo, un bonito ejemplar cárdeno claro, ojinegro, botinero, bragao corrido meano y chato, y tras un sin sentido de lidia, con el picador acosando al toro desde el inicio. Sabemos que el toro era manso, pero no le dieron ni opción de ir al caballo. Coloquen al toro, tápenle la salida si lo requiere y si es necesario píquenlo a favor de querencia o pongan al toro debajo del caballo. Pero de buenas a primeras, ese Sancho Panza cabalgando persiguiendo al toro y dando feísimos y carniceros puyazos en el lomo... Un sin sentido suponemos que provocado por de precauciones temerosas y cierta incapacidad. Precauciones que luego se demostraron algo injustificadas, puesto que el toro acometió con entrega a la muleta por su pitón derecho, esta vez a la valiente y dispuesta muleta de Gómez del Pilar en dos tandas emocionantes y ligadas. Luego cambió de mano el madrileño y llegaron con ello las dudas y los temores. Total, que se quedó todo “a medias" con un toro peligroso pero con opciones de triunfo con el que se tiró la moneda “a medias”, despachándolo de pinchazo y tres descabellos. Siendo aplaudidos toro y matador.




Céret (Francia). Sábado 15 de julio de 2017. Tercera de feria. Lleno sin apreturas. Toros de Saltillo (4º y 6º con el hierro de Moreno Silva) y uno de Yonnet (2º bis); bien presentados y en general nobles y descastados salvo 1º y 6º. Sánchez Vara, silencio y vuelta tras leve petición; Pérez Mota, herido en su primero y silencio en el 5º; Gómez del Pilar, silencio tras aviso y aplausos.

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    Últimos comentarios de los lectores (1)

    2461 | vicente - 16/07/2017 @ 11:52:04 (GMT+1)
    Es que una buena lidia es fundamental y por desgracia se va perdiendo,un toro malo, con una buena lidia puede ir a mejor(a no ser que sea un pregonao) y un toro bueno, con una mala lidia siempre va a ir a peor.Me acuerdo de el maestro Esplà en las Ventas, con un toro del Puerto de San Lorenzo si no recuerdo mal, que se quedo imposible y al terminar la faena y ser preguntado por el periodista,lejos de echarle la culpa al toro dijo:No se puede hacer peor una lidia a un toro,le hemos dado capotazos sin sentido,le hemos tocado los costaos,lo hemos llamado de todas partes y agudizando querencias,el toro no era malo, lo hemos sido nosotros y pido perdon al aficionado de las ventas por este "espectaculo",el toro te trata segun lo trates a el.A ver si algunos toreros aprenden algo de Esplá,que siempre le echan la culpa al toro y muchas veces son ellos los que tienen la culpa de que un toro vaya a peor y lo que me hace incluso mas gracia, es que dicen,"es que no me embiste un toro","tengo mala suerte en los sorteos",pues a lo mejor es culpa de usted y no del toro, pero claro, hay que despojarse de orgullos y sobervias para ver, lo que uno esta haciendo mal.

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