5 de agosto de 2020, 0:34:50
Historia


Una Falla crítica con Joselito y Belmonte

Los toros estaban presentes en nuestra sociedad. El toreo era algo (y es) arraigado a la cultura española. La falla representaba a José y a Juan toreando caracoles como protesta por los toros a los que ambos se enfrentaban.

Por David Zamora


Ahora que se acerca la Feria de Fallas de Valencia, recordemos un hecho que delata la gran relevancia que tenía la Fiesta en aquellos años, conocidos como "Edad de Oro" del toreo. El caso es que en 1.914 uno de los monumentos falleros que se levantaron en la ciudad tenía como protagonistas a las dos figuras del toreo del momento: los revolucionarios Joselito y Belmonte. Situada en la calle Montserrat y con su habitual carácter satírico, la falla representaba a José y Juan toreando caracoles como protesta por los toros a los que ambos se enfrentaban. Al fondo, se representa al que era empresario de la plaza, el señor Carballeda, contando los billetes ganados por semejante plantel. La foto la publicó el diario ABC el 21 de marzo de aquel año 14.

Sin adentrarnos demasiado en el análisis taurino, sí apuntar que Joselito ni mucho menos toreaba "caracoles". Es decir, claramente siempre ha existido el debate sobre los toros que han toreado las figuras del toreo, pero Joselito no rehuía de ninguna ganadería. Más bien las pedía. Incluso, se encerraba una vez al año. Y no vayan a creer que con cualquier cosa, sino con toros de Veragua, Saltillo, Contreras, Martínez, Santa Coloma... ¡Eran otros tiempos! Esto da para un artículo aparte. Desde entonces han cambiado muchas cosas. Entre ellas la exigencia del aficionado, y aunque Joselito y Belmonte eran admirados, el aficionado aun no había perdido el norte de la Fiesta. Era la Fiesta de los toros. No de los toreros.

Pero volviendo al tema principal, lo verdaderamente importante es que los toros estaban presentes en nuestra sociedad. En este caso, fue una falla para reivindicar Toro a las figuras del toreo, como también fue el acercamiento de Juan Belmonte a destacados hombres de artes y letras. O el polifacético Ignacio Sánchez-Mejías: torero, escritor y miembro destacado de la Generación del 27, presidente del Real Betis Balompié, amigo de Rafael Alberti, quien para cumplir su sueño llegó a hacer el paseíllo en la cuadrilla de Ignacio. Los toreros gozaban de prestigio. No había complejos, sino todo lo contrario. El toreo era algo (y es) arraigado a la cultura española.

Por cierto, la falla de Joselito y Belmonte toreando caracoles ganó el tercer premio.

Pureza y Emoción.  Todos los derechos reservados.  ®2020   |  www.purezayemocion.com