29 de febrero de 2020, 8:41:02
Campo bravo

Camada 2019


Murube, fiel a su origen

"La ganadería la tengo para disfrutarla y no voy a salirme del tipo aunque lidie en plazas de menos responsabilidad", nos dice en nuestra entrevista el ganadero actual, José Murube. Hoy nos vamos hasta una ganadería que es todo un emblema del campo bravo. A través de ella se ha extendido una parte importante de la Casta Vistahermosa, que ha dado lugar a tantas y tantas ganaderías.

Por David Zamora y José Joaquín Diago


Para aumentar de tamaño y ver todas las fotos, hacer click sobre la imagen - Fotos: José Joaquín Diago


La ganadería de Murube es todo un emblema del campo bravo. A través de ella se ha extendido una parte importante de la Casta Vistahermosa, que ha dado lugar a tantas y tantas ganaderías, cada una con sus marcadas características.

Para entender lo que ha significado Murube en la historia de la ganadería, hay que conocerla desde sus inicios. Fue en 1823 cuando Juan Domínguez Ortiz, conocido como "Barbero de Utrera", compró una parte de la ganadería del Conde de Vistahermosa. El Barbero murió en 1834, y como su hija había fallecido años antes, la vacada la heredó su yerno, José Arias de Saavedra y Ulloa. En 1863, Dª Dolores Monje (viuda de Murube) compró una parte de las vacas y machos que tenía Arias de Saavedra. Al fallecer Dolores Monje en 1884, los tres hermanos Murube hacen su reparto. Faustino se queda con la yeguada, mientras que Joaquín y Felipe se reparten la ganadería. Mitad para cada uno de ellos.

Felipe vendió en 1884 a D. Eduardo Ybarra, de la que poco después saldrían las vacadas de Parladé-Tamarón-Conde de la Corte, tronco del que proceden multitud de las ganaderías de hoy.

La parte de Joaquín Murube la vendió en 1917, Tomasa Escribano, su viuda. La compró Juan Manuel Urquijo y Ussía.

Por tanto, gran parte de la Casta Vistahermosa se ha extendido a través de Murube. De ahí su historia e importancia en la historia de la Tauromaquia actual.

Hace unos años que lo que tenía Urquijo volvió a manos de la familia Murube. Al frente está José, quien no renuncia a criar al toro de la casa. No le importan las plazas ni los números, sino ser fiel a un origen que tanto ha significado. Hablamos con el ganadero.

- Pertenece usted a la familia Murube, ganadería de la que ha salido gran parte de la cabaña brava española. Supongo que ahora será una responsabilidad para usted.
Una ganadería madre. Es una responsabilidad y un orgullo. Somos la quinta generación. Desde mi tatarabuela. Y sobre todo manteniendo el encaste Murube. Últimamente todo el mundo va con el mismo encaste, y yo sigo ahí muy ilusionado con la idea de que esto poco a poco vaya rompiendo.


- Su padre recuperó la ganadería gracias a la compra que le hizo a Antonio Ordóñez.
Sí, mi padre ya tenía en el año 70 el encaste Murube vía Pilar Herráiz, que era la mujer de Carlos Urquijo. A él lo que le interesaba era el hierro y la divisa porque había sido de su familia, pero Urquijo no quiso venderlo. Entonces se lo pudo comprar Antonio Ordóñez en el año 1984, y aunque a mi padre sólo le interesaba el hierro y la divisa, en esta compra entraba toda la punta de vacas y los sementales.


- Recuperarlos sería algo que teníais pendiente.
Sí, eran 10 hermanos, y aunque no eran ganaderos, sentían que el hierro que estaba en manos de Urquijo era suyo. Seguían todas las corridas, escuchaban cada vez que alguien hablaba de Urquijo... Es decir, como una cosa propia. Cuando mi padre lo recuperó fue una alegría para toda la familia.


- ¿Se sabe por qué vuestros antepasados vendieron la ganadería?
No te podría decir exactamente el por qué porque no lo sé. Pero cosas de la vida. Fundó la ganadería mi tatarabuela, Dolores Monje. Mi bisabuelo, que era Joaquín Murube, murió. Entonces lo llevaba su viuda, Tomasa Escribano. Era el año 1917, y bueno... problemas del momento. Vendieron la finca, que era “Juan Gómez” y vendieron también una yeguada.


- La finca "La Cobatilla", donde cría a sus toros, encerrará mucha historia.
Aquí hay muchos recuerdos, entre ellos carteles y cabezas de toros. Cuando se vendió la ganadería todo esto quedó en manos de la familia, y cuando mi padre la recuperó todos sus hermanos tuvieron el detalle de darle todos esos recuerdos. Cabezas de toros de 1890 , 1910... Hay una especie de museo taurino en La Cobatilla.


- ¿Cuáles crees que fueron las características que hicieron tan especial a Murube?
Creo que fue el primer encaste que se dejó torear más con la muleta, y las figuras del toreo se apuntaron a él. Igual que hoy, que se apuntan a un tipo de encaste. Los encastes y las ganaderías son rachas, como las tuvieron también Núñez o Santa Coloma. Noostros ahora estamos yendo poco a poco para que el encaste vuelva con fuerza otra vez.


- Alguna vez le he escuchado decir que la ganadería la tiene para disfrutarla.
Por supuesto. Con la ganadería ganan dinero cuatro ganaderos. Bastantes ratos malos se pasan, que hace tiempo me metí en la cabeza que ni quería ganar ni perder dinero, sino disfrutar. Tengo la suerte de que tengo cinco hijos que son muy aficionados y que saben lo que leen también, y tengo la suerte de saber que la tradición va a seguir para adelante. Hay muchas ganaderías que cuando muere el padre, los hijos o no son aficionados o son incapaces de sacar la ganadería. Yo en ese sentido tengo suerte.


- Con disfrutar la ganadería entiendo que guarda fidelidad al tipo de toro de Murube, así como a las características de su comportamiento.
Eso lo he tenido muy claro desde el principio. He tenido la oportunidad de cruzar con otros encastes más de moda pero sigo fiel a la tradición. ¿Que estoy en los pueblos y en plazas de menos responsabilidad? Pues como he dicho antes, la ganadería la tengo para disfrutarla y no tengo mayores aspiraciones. Quiero seguir ahí y no aburrirme, porque aquí muchas veces no te aburren el toro y la vaca, sino ciertos personajillos. Como se suele decir, el problema está dentro de la Fiesta.


- ¿No quieres ver tus toros en plazas de primera? Hay muchos aficionados con ganas de verlos.
A lo mejor cuando murió mi padre y yo cogí el testigo, hace 25 años, pues sí. Ahora, si te digo la verdad, paso del tema. Hombre, es mucho más bonito lidiar en una feria importante, de plaza de primera, pero ya estoy un poquito pasado de todo. Lo que quiero es disfrutarla y no tener que discutir con los empresarios. Muchas veces no miro cuál es el sitio ni quién me la va a torear, sino quién es el empresario. Porque hay muchos fenómenos.


- ¿Puedes definirme al toro de Murube?
Hay una cosa curiosa, y es que todos son negros pero los becerros nacen mulatos. Después tiran el pelo y se convierten al negro, con sus variantes: bragao, zaino, meano... En el comportamiento lo mejor que tienen es el son y el galope. Yo la característica más importante que estoy consiguiendo es que humillen, porque es verdad que los Murubes no terminaban de humillar del todo. Estoy seleccionando mucho la humillación. Hace cinco años que no lidio en corrida de rejones y estoy viendo buenos resultados, los toreros están cortándoles las orejas.


- ¿Qué lidiará este año?
Tres corridas de toros y dos novilladas. Una de las novilladas se lidiará esta semana en un festival en Villacarrillo, y la otra se lidiará en el mes de julio. Las tres corridas también están habladas.


- ¿Cómo crían al toro en “La Cobatilla”? ¿Fundas no, verdad?
Le damos mucha importancia al manejo, y hacemos una cría tradicional. Las fundas no me gustan porque no me gusta el manejo, y hay que meterlos en los corrales para ponérselas, y después si se caen hay que volver a meterlos. Además, me gusta ver al toro en puntas.


- Al final con tanto manejo el toro parece más un animal de granja.
Sí, aunque yo no soy contrario a las fundas. Creo que es importantísimo por el tema de las peleas, y sobre todo en ciertas fincas en las que hay mucho desastre de pitones por el tipo de piedra y tierra. Es un buen invento pero para ciertas ganaderías.


- Su toro es, como suelen decir muchos toreros, "agradable". Es decir, no es un toro de gran tamaño y además embiste bien. Aun así, se habrá encontrado alguna vez con toreros que no quieran matarla.
Lo de por qué no lo matan habría que preguntárselo a los toreros. Referente a si se me ha dado el caso de que no quieran matarla, pues sí. Muchas veces. Había una corrida mía y cuando se lo han dicho los toreros han dicho que no. Están acostumbrados a un tipo de encaste y no se quieren salir de ahí, aunque sea de un gananero que acaba de entrar y comprar una punta de vacas. A veces no es sólo cosa del torero, sino del apoderado, mozo de espadas o del padre del torero. Esto ha sido así toda la vida.
Pureza y Emoción.  Todos los derechos reservados.  ®2020   |  www.purezayemocion.com