13 de julio de 2020, 13:07:20
Actualidad

Análisis de Bilbao 2019


Buena feria, triste Vista Alegre

Las Corridas Generales de mayor interés y contenido en muchos años. Si hablamos de los coletas hay un nombre a una distancia sideral del resto, Paco Ureña. El murciano honró traje, toro y rito. Si hablamos de toros, Ruiseñor, Florista, Bondadoso o Pardillo son sólo algunos nombres. Honores en especial para Victoriano del Río y Álvaro Domecq.

Por Tristán Lezama Leguizamón


No es tarea fácil, para quien escribe, contar lo sucedido en estas Corridas Generales del 2019. A quien le quede un recuerdo de lo que fue Vista Alegre, la sobriedad, elegancia, mesura y seriedad sólo puede estar triste, nostálgico; y a quien le queden fuerzas, enfadado. Y menos mal que las cosas han rodado sobre el ruedo, sobre todo en el aspecto ganadero. Las Corridas Generales de mayor interés y contenido en muchos años. Si hablamos de los coletas hay un nombre a una distancia sideral del resto, Paco Ureña. Si hablamos de toros, Ruiseñor, Florista, Bondadoso o Pardillo son sólo algunos nombres. Honores en especial para Victoriano del Río y Álvaro Domecq.

Paco Ureña reventó el toreo, como hiciera Pablo Aguado en Sevilla, y desorejó un lote de Jandilla. Una corrida de Jandilla que distó mucho de los grandes encierros vistos en esta plaza, donde había un lote blando, pero de infinita clase para Paco Ureña. El murciano, en su versión más natural y relajada hizo el toreo de pé a pá. Ya en un quite por gaoneras dejó muestras de su disposición, femorales por delante y suerte cargada. Con la muleta al sexto, Gruñidor, le hizo su faena más redonda. Siempre colocado donde queman los pies, en la trayectoria natural de toro, toreando y despacio, todo muy despacio. Un natural tras cambiarse la muleta por la espalda donde llevó al toro hasta más allá. Todo lo que hizo fue cadencioso y caro. Sin bisutería, no hacía falta más. Cuando brota ese toreo, todas las “inas”, circulares y demás........ sobran. Los premios a su primero se antojaron excesivos. Una faena de gran inicio y final pero que en su mitad se mostró algo amontonada con el toro un tanto ahogado. Qué más da. Dos volapiés, en corto y por derecho. Matar o morir, ni medio alivio ni ventaja. Todo lo que hizo fue con los pitones rozando los muslos al ralentí. Tantas tardes añoramos la verdad, y el 23 de agosto Ureña honró traje, toro y rito. Las obras tuvieron las firmas que merecían. Áspero y peligroso fue el lote de Urdiales, al que intentó torear como si fueran otros. Lo más bello fue el cierre ante el marrajo cuarto, doblándose, tocando las costillas con gracia y torería. Cosas demodés que echamos de menos. Cayetano, sin lote, mostró ganas y sacó raza en quites, replicando a Ureña. Emborronó saliendo a saludar un silencio.

Otro punto álgido fue la lidia y muerte de Ruiseñor. Pasadas las 8 de la tarde del miércoles 21 saltó al ruedo una pintura de Victoriano, carbonero, capirote, botinero su exótica capa. "Podría ser herencia dejada por el famoso Aldeano de Algarra", me apuntó un amigo. No era toro de relajo ni desmayo. Ya en el caballo de “Chocolate”, que le recetó dos excelentes puyazos, había empujado firme y bravo hasta llevar al picador a la puerta del patio de cuadrillas. Manzanares salió dispuesto, casi atacado, a por él. Basó su labor en someter las encastadas embestidas por la derecha, con algo más de ajuste que de costumbre, pero manteniendo la cautela y prudencia. Así lo fue sometiendo el alicantino. Por la izquierda se puso con desgana o desconfianza. Un extraño y ya nunca más. Conformismo que pagó caro. A una figura hay que exigirle mayor ambición y capacidad. Intentar torear o por lo menos someter. Se quedó sin ver por el lado izquierdo Ruiseñor, una monumental estocada recibiendo dejó la cosa de la casquería en una oreja. Vuelta al ruedo para Ruiseñor, plaza en pie, mulilleros destocados y lento arrastre. Enorme solemnidad. Aquí hay que hacer un apunte que retrata como está la plaza de Bilbao: en la plaza, con ambiente festivo de público ocasional confundieron el color de los pañuelos y se conformaron con una pelúa para el espada. Dulce castigo para los taurinos que mostraban su cabreo por el callejón. A veces hay justicia divina. En tercer lugar, al de Alicante le tocó en suerte “Soleares”, este más del palo de lo que gusta a los taurinos para poner todos los palabros modernos de clase, ritmo y algo de bobería. Para poner la media entrada en éxtasis. Una oreja y todos contentos. Pobre versión de Ferrera que no quiso ni ver a otro buen toro, de nombre Bocinero, con el que se metió en la oreja, ahogando y recetando un festival de medios muletazos infames. No vino ni el Ferrera lidiador ni el artista manierista inspirado. Fichó, cobró y se marchó. El Juli dio una gran dimensión ante el manso quinto. Faena técnica y de buena cabeza torera.

El martes se había conocido que Luis David Adame sustituiría a Pablo Aguado en el festejo del jueves 22. Ardían las redes y los corrillos de aficionados. El miércoles apareció la primera pancarta protestando la gestión de la plaza. Seguirían más el jueves y el viernes. Todas por aficionados de Bilbao, aunque algunos hayan venido de fuera. Digo esto, porque durante muchos años se lleva hablando de campañas orquestadas desde no sé dónde. Este año el teniente de alcalde y administrador de Vista Alegre, el socialista Alfonso Gil, se dedicó a llamarles “ultras sur”. También se refirió a sí mismo en repetidas ocasiones como "taurino", con orgullo. En eso tiene razón el bueno Señor Gil, es un taurino, porque ser aficionado es otra cosa. Muchos a los que hace referencia llevan años en Bilbao, recorren España y Francia haciendo lo más importante, lo que no hace él, que es pagar entradas. No cabe más soberbia. La soberbia que lentamente ha matado a Bilbao. Espero que no nos abandonen nunca los franceses, sevillanos, madrileños, aragoneses, valencianos y otras gentes que vienen. Sigan viniendo, aplaudan, piten, griten, agiten pañuelos. Aunque sólo sea ya respiración asistida.

Para el día 20 colaron la corrida del patrón, una auténtica escalera reseñada para Enrique Ponce, Diego Urdiales y Ginés Marín. Con un inválido animalito que debió ser devuelto dejó Urdiales una faena llena de torería, temple e inspiración. Ginés cortó una oreja ante el noble y descarado sexto. Le pidieron dos por unas bernadinas. Ponce masacró al primero en el caballo. Con 4 varas, 2 de ellas con nocturnidad y alevosía en el caballo que guardaba puerta, cuando el toro había dado muestras de bravura derribando en las dos primeras. El maestro de Chiva dio un recital de ventajas con la peor versión vista en años, aunque conseguiría empeorar la imagen en su segundo paseíllo.

Garcigrande trajo una corrida de toros para gusto y disfrute de los toreros, aunque alguno excediese, en términos de casta. Lo buscado por ellos. Toda ella muy al límite de lo que se requiere en Bilbao. Claro ejemplo fue el primero, de nombre Triunfante. Ponce fue incapaz de disimular su incapacidad para poder al de Justo Hernández. Dos avisos, que debieron ser tres, le sonaron al de Chiva en el cuarto. Matías evitó una mancha mayor en el brillante historial de Ponce en Bilbao donde acumula setenta paseíllos y muchísimos triunfos y faenas importantes. El Juli anduvo en una nota menor a su anterior comparecencia paseando un trofeo de menos entidad. Luis David Adame era el tercero en discordia. El torero apoderado por la casa, anunciado como sustituto de Pablo Aguado. Hizo todo por aprovechar el regalo. Muy metido en la tarde, sin perdonar un quite y atento en la lidia. Con la suerte de cara en el sorteo, le tocó un lote para bordar el toreo. Animoso y con una muy buena tanda al natural. Dos grandes estocadas recibiendo, sobre todo la del sexto, que fue descomunal. Polémica negación de la segunda oreja despejada cuando al día siguiente Ureña enseñó a todos lo que son dos orejas de Bilbao.

Como todos los años abrió feria una de rejones en la que disfruté con mis hijas y me aburrí con el espectáculo. Quizás sustituir los caballos por otro espectáculo cómico taurino más económico sería una idea a tener en cuenta.

Por segundo año Victorino inauguraba las Corridas Generales de a pie. La corrida embarcada para mí, aunque ofensiva por delante y bien armada, más asaltillada que en Albaserrada, le faltó cuajo y remate. Vimos un Curro Díaz muy profesional pero frío y falto de inspiración. Ante un lote simplón y de pocas virtudes, es un matador capaz de dejar siempre detalles de gracia torera que echamos en falta. Manuel Jesús “El Cid” se despedía de Vista Alegre, plaza que ha sido el tercer pilar de su carrera donde sin mostrar la regularidad que mostró en Madrid y Sevilla, dejo quizá el punto más alto de su trayectoria allá por el 2007. Hotelero y Bondadoso fueron a parar a sus manos, dos de los toros que quedan en la memoria de esta feria. El primero fue Hotelero que blandeó en los primeros tercios, para luego sacar casta y romper con importantes embestidas por el pitón izquierdo. Bondadoso fue otro toro importante. El Cid despachó el lote con dignidad, en otros tiempos podría haber sido grandioso. Grandiosa fue la actuación de De Justo, con un lote complicado y orientado, con el que el torero dio un recital de clase, valor, conocimiento y capacidad jugándose la vida sin volver la cara. Ureña aparte, la actuación más importante de las Corridas Generales. Una fea cogida le impidió matar el segundo de su lote.

Torrestrella volvió a cumplir y pese a los triunfos de años atrás no asomaban los nombres de postín. A la corrida le faltó poder, pero vimos variedad de comportamientos. Sin entusiasmar como años anteriores, el envío de Los Alburejos nos dejó a Florista. El otro gran toro de la feria. Ante él, Luis David se fajó con dignidad, hasta tocó pelo, como también lo hizo en su otro oponente. Nada que reprochar. Los reproches para quienes siguen sin querer anunciarse con Torrestrella. Lorenzo sigue con su aparente apatía y pasó sin pena ni gloria. Román se fajó con un lote complicado y fue recuperando la sonrisa según pasaba la tarde. Faena importante al cuarto, tirando mucho del toro, siempre los pitones rozando la taleguilla. Mostró seguridad con la espada. Buen paso por Bilbao.

El sábado de feria era turno para Fuente Ymbro. Un cartel de Finito, Leal y Garrido en las Corridas Generales suena a broma de mal gusto. Sobre todo, lo del Fino. Variada de comportamiento y de impecable presentación (luego hablamos de esto), hubo toros nobles, otros más encastados. Entre los nobles sobresalió el segundo, al que Juan Leal pegó un gran natural, entre tirones y posturas extrañas. Mejoró algo ante el quinto en una labor que entusiasmó al personal, a mi me espantó. Garrido sigue en un pozo. Pardillo, el tercero y primero del lote del extremeño, tuvo 20 arrancadas de poder y fiereza por si alguien quería apostar. Nada. Le va a costar a Ricardo Gallardo seguir colocando al Fino por las ferias.

El cierre de feria era para Miura. López Chaves, Octavio Chacón y Escribano. Buena corrida de toros, buen espectáculo en el que lucieron tercios de varas y se cuidó la lidia como no habíamos visto en las siete tardes anteriores. Mientras Chacón se mostró muy dubitativo, López Chaves dio la sensación de disfrutar. Muy sereno y sin ningún aspaviento, anduvo toda la tarde como un gran lidiador. Un gusto. Debió cortar la oreja al primero. Escribano fue entrega total hasta cortar una oreja de peso al importante Palmiteño que hizo sexto. Con Miura y Victorino y alguna otra me pasa algo curioso en tiempos recientes, salen buenas, pero no casan con muchos de los adjetivos que uno asocia con estas legendarias casas ganaderas.

Para otro día dejo mi visión de como Bilbao ha llegado hasta donde está. Los Chopera heredan de sí mismos una plaza sin alma, inexistente rigor y casi desaparecida afición. Miedo da en manos de estos taurinos. Miras hacia Almería, Salamanca o Logroño y te dan escalofríos.


Por Tristán Lezama Leguizamón
Aficionado
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