29 de febrero de 2020, 8:06:44
Actualidad

Entrevista al empresario de Calasparra


Pedro Chicote: "Hemos logrado 1.200 abonados en una localidad que tiene 11.000 habitantes"

- "En los últimos 15 años el sector empresarial del mundo del toro ha sobredimensionado la programación de muchísimas plazas. Hay que condensar más y dar un espectáculo de calidad"

- "Cuando me involucro con una plaza no lo hago sólo para un festejo. No es mi forma de entenderlo. Pienso que deben ser proyectos de medio-largo plazo".

- "No existen ni buenas ni malas plazas sino buenas o malas gestiones".

Por David Zamora


Cada año la Feria del Arroz de Calasparra es un punto de atención para cualquier aficionado que valore al toro y los encastes. En las últimas temporadas se han anunciado novilladas de Escolar, Cuadri, Valdellán, Prieto de la Cal, Miura, Adolfo Martín, Castillejo de Huebra, Ana Romero, Monteviejo, Couto de Fornilhos o Villamarta, entre otras. Unas ganaderías que ofrecen un espectáculo completo y unos novilleros que se anuncian con toda disposición y ganas de ser torero.

Es una realidad que Calasparra tiene su idiosincrasia, pero qué duda cabe de que Pedro Chicote está realizando una gran labor desde que llegó como gestor a la "La Caverina". Un empresario joven que tiene muy claro cómo debe trabajar y en qué líneas debería hacerlo el sector del toro en su conjunto. Hablar con él es escuchar cosas que no son habituales cuando mantienes una conversación con un empresario taurino. Lo mejor, su visión de futuro.


- ¿Podrías contarnos cómo llegaste a ser empresario de Calasparra?
Calasparra es un proyecto de feria y promoción que siempre me había llamado mucho la atención. Es una de las plazas que tiene una idiosincrasia y personalidad muy marcadas, siempre muy vinculada al torismo y con muy buenos aficionados. El propietario de la plaza, Joaquín Caballero, ya me había planteado en varias ocasiones la gestión pero yo estaba con otros proyectos y, sinceramente, cuando me involucro con una plaza no lo hago sólo para un festejo. No es ni mi forma de trabajar ni de entenderlo. Para otros sí pero para mí no. Para mí, la plaza tiene que tener un argumento y un proyecto a desarrollar, que yo entiendo que debe ser de medio-largo plazo. Un sitio donde yo vea que puedo aportar mi forma de entender la gestión. Yo veía que en Calasparra se podían perfeccionar, pulir y desarrollar muchísimas otras vertientes y colocarla donde, gracias a Dios, cinco años después está situada. Tiene un caldo de cultivo que favorece todas estas cuestiones. Al principio tenían que tocarse las teclas oportunas y reencontrarse también con la disposición de la gente, la mesa de trabajo, el Ayuntamiento... y de que todos remasen en la misma dirección porque sino era prácticamente imposible.


- ¿Cómo funciona el modelo de Calasparra?
Creo que es el más democrático que existe dentro del circuito de programaciones y novilladas. Yo pensaba que era algo básico el contacto directo con la afición y asociaciones taurinas, que tuviesen voz y voto. Se crea una mesa de trabajo que componen entre 10 y 12 personas, cada uno de diferentes asociaciones, aficionados, gente del mundo de la empresa y personas muy apegadas al mundo del toro en el municipio y a su idiosincrasia. Y, por supuesto, con la participación directa del ayuntamiento, con todo el apoyo que nos dan. En Calasparra son básicos los encierros, y para tener encierros de ese nivel está claro que el producto es el que se lidia por la tarde, así que las labores del ayuntamiento y empresario de la plaza están entrelazadas. Somos un equipo que ya trabaja para el año que viene, y eso que todavía no hemos salido de septiembre (la entrevista se hizo hace unos días). Se consensúan ganaderías y novilleros. Se hace un seguimiento por todas las ferias y se desplazan miembros de la mesa de trabajo a las primeras ferias del año para ver a los novilleros. Después se evalúa cada una de las propuestas que nos llegan de novilleros que quieren estar. Para que te hagas una idea, este año se han barajado 47 o 48 novilleros para 18 puestos. Todos se comentan en la mesa y se sopesa el momento de su carrera, su evolución, donde ha toreado, qué características tiene, en qué novillada puede encajar mejor... Es una labor muy concienzuda y mi trabajo consiste en hacer y crear las combinaciones más interesantes en cada uno de los carteles, conforme a las novilladas que se lidien. Esto, dicho así, parece fácil pero es tremendamente difícil.


- La mesa de trabajo a la que te refieres, ¿se creó desde el principio?
Sí, aunque ya existía antes pero no terminaba de engranar bien. Ahora sí está trabajando bien y en activo desde el principio de la gestión.


- ¿Crees que ese modelo se puede extrapolar a otras plazas, ya sea para ferias de novilladas o de corridas?
Definitivamente no. Cada plaza tiene su idiosincrasia y nunca un modelo de una plaza sirve para otra. Yo siempre he dicho que no existen ni buenas ni malas plazas sino buenas o malas gestiones. Es inviable mantener en otro sitio un ciclo de 6 novilladas continuadas, y aún menos cuando hablamos de este tipo de encastes y de esa dificultad que te encuentra a la hora de que las enfrenten los novilleros que cada año te encuentras en el escalafón.


- Podemos hacer un símil del modelo de Calasparra con el modelo francés, un tipo de gestión que el aficionado añora.
Este modelo no tiene muchos seguidores. Es para un sector minoritario. Si anuncias una de las novilladas que hemos tenido en Calasparra este año, en cualquier otra plaza del panorama nacional, seguro que no van más de 300 personas. Este tipo de festejo es totalmente diferente al que se programa habitualmente. El aficionado que acude a este tipo de festejo va a ver otras cosas como la lidia, el toro, las hechuras, la morfología o la forma de embestir, y valora unas cosas que no valoran los demás. Es un festejo especial para un aficionado muy característico y muy especial también. Y, que a día de hoy, es minoritario. Lo estamos viendo en Madrid, que tiene un porcentaje de población altísimo, y en estas corridas de encastes minoritarios con desafíos, la afluencia es muy pobre. ¿Qué pasa en Calasparra? Que se concentran. Este año hemos celebrado el 30 aniversario de la Feria del Arroz. Eso es una base importante. Yo cogí hace cinco años esta plaza y eran 400 abonados, a día de hoy somos 1.200 en una localidad que tiene 11.000 habitantes. Y de esos 1200, más de 300 son jóvenes. Cuando yo entré puse en marcha un abono joven de 6 a 9 años, otro de 10 a 15, y otro de 16 a 25. Lo que yo pretendía era llevar a este sector de público a la plaza. Esos 300 jóvenes son los futuros aficionados que irán a sombra. Es potenciar, cultivar y poner en valor esa forma de ver la tauromaquia.


- Atrae eso que dices acerca de que coges plazas para proyectos de medio-largo plazo, y que además haces abonos para niños desde seis años. Eso es pensar en el futuro.
Si nosotros, el sector empresarial, no potencia al futuro aficionado, mal vamos. En otros sectores se potencia atraer a la juventud. Creo que el sector empresarial taurino, en ese aspecto, está un poco dormido porque no acaba de plantear proyectos a medio-largo plazo. No piensan en 5 o 10 años vista sino en la inmediatez y, eso, al final lo que hace es no darle una larga vida a la tauromaquia.


- Se trata de invertir, como es normal que haga cualquier empresa de otro sector.
Lo que hicimos en Calasparra, además de esos abonos jóvenes, es facilitar el pago. Nosotros anunciamos la feria prácticamente en Navidad, anunciamos el abono, y a partir de ahí ya se puede reservar. Abrimos las taquillas todos los meses, unos días específicos, para que todo el mundo pueda pagar poco a poco en nueve mensualidades. La gente paga su abono con 8, 9 o 10 € al mes. Es un mecanismo que nos ha permitido subir ese número de abonados. Ahora estamos intentando abrir otros cauces, potenciando los comercios, peñas, etc. En fin, trabajando.


- ¿Qué opinas de las malas entradas de muchas plazas?
En ciclos grandes pienso que hay que condensar más el número de festejos para reunir un mayor número de público porque haces mejor oferta de espectáculos. Hace 25 o 30 años el espectáculo de masas era el toro y, por ejemplo, el tenis casi ni se veía o tenía pocos seguidores. Hoy día el tenis es un espectáculo de primer nivel, con un seguimiento excepcional, con el que los medios de comunicación están volcados, ocupando espacios en informativos. También las marcas lo han puesto muy en valor. Y te puedo hablar de esto en comparación con la tauromaquia porque es una realidad. Ahora el bádminton está ocupando espacio en los informativos, cuando hace 20 años no se conocía ese deporte. Y, de estas cuestiones ha tenido la culpa el sector de la tauromaquia que no ha sabido modernizarse y sentarse a negociar con los medios de comunicación, ni con la sociedad actual. Tenemos que actualizar nuestra forma de trabajar, y yo siempre lo he dicho, me parece que la estructura empresarial del mundo del toro está muy atrasada.


- ¿Tienes intención de trabajar en otras plazas en el futuro?
Si tiene un proyecto a medio-largo plazo sí, y además que me interesen por su personalidad y su forma de hacer las cosas. Es el caso de Tarazona. O de Hellín, que este año la he gestionado por primera vez y los resultados no han sido malos del todo. Han sido buenos. En los últimos 15 años y dentro del sector empresarial del mundo del toro, se ha sobredimensionado la programación de muchísimas plazas. Hemos tenido una época en la que se dieron muchos toros y ya llevamos varios años que estamos pagando ese canon. Las cosas no se pueden sacar de formato y contexto porque después vienen las vacas flacas. Hay que volver a tomar la medida que en la actualidad demanda la sociedad e intentar poner en valor la tauromaquia desde sus inicios. En base a esa medida podrá ir creciendo si la gestión es buena.


- ¿Y trabajar en alguna plaza grande?
Estoy abierto a cualquier gestión. Insisto en que hay que coger la medida exacta a día de hoy, y luego en un futuro pueden crecer si las circunstancias se dan para ello. Se necesita que todos los días haya gente en la plaza y se dé un espectáculo de calidad, que despierte el interés del aficionado, y que vaya creciendo la asistencia para poder aumentar el ciclo y darle mayor contenido a las programaciones.


- ¿Por ejemplo?
Málaga, que este año no ha respondido y hay que buscar otra fórmula. Es una plaza que a mí personalmente me encanta y que tiene unas posibilidades tremendas, pero también creo que es erróneo el planteamiento de programación. E, incluso, uno de los errores de esa plaza es que esté catalogada como plaza de primera. No puedes tener una plaza de primera con 8000 localidades escasas porque no puedes pagar cachés de primera. No tiene sentido. Y así muchas cosas que no lo tienen. Pero el empecinamiento de ciertos sectores está frustrando la programación de una plaza que puede ser excepcional. Recuerdo Málaga en su época cuando era plaza de segunda, de vivir ferias espectaculares con programaciones extensas. Yo no digo que sea lo que cuadra ahora, pero que lo de que está claro es que lo de ahora tampoco es. Además, creo que Málaga puede ser una plaza de temporada. Hay que sopesar muchísimas cosas como la situación social, económica, etc. Las cosas cambian y no quiere decir que los cambios sean a peor, se modulan. Hay plazas que se ven que funcionan estupendamente y otras que no. Por ejemplo, otra es Almería. Es una pena esa plaza como está ahora y como yo la he conocido.


- Una situación que da pena, sí.
Aquí lo que pasa es que cada sector está muy pendiente de salvaguardar sus intereses, y no miramos ni interés ni objetivo común, que es el futuro de la tauromaquia. No te hablo ni de toreros, ni de ganaderos, ni de empresarios, ni de nadie, te hablo de la tauromaquia. Y el objetivo común es salvaguardar el futuro y poner en valor esa tauromaquia.



Por David Zamora
Director de Pureza y Emoción
Miembro de la Unión de Bibliófilos Taurinos
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