30 de marzo de 2020, 9:56:21
Actualidad


La gestión directa y apuesta torista de Cenicientos

Así se confecciona una de las ferias de más interés para el aficionado. Su idiosincracia, la elección de ganaderías y toreros, etc.

Por Javier Lizana Alburquerque


A unos 80 kilómetros de la capital de España, en plena sierra oeste de Madrid, se encuentra un pequeño pueblo de unos 2.000 habitantes llamado Cenicientos. En la actualidad, la feria taurina de esta localidad es organizada por el consistorio, llevando a cabo una gestión directa que vela por el respeto a todas las partes implicadas en el festejo. Se trata de una feria en la que el Toro es el principal protagonista y en el que la seña de identidad es la presentación de los animales y la integridad de sus astas.

Cuenta la historia que la tradición de lidiar un toro de gran tamaño en Cenicientos puede proceder de la costumbre de celebrar, cada 14 de agosto, el “día del Toro”, en el que se guisaba y degustaba la carne de un toro del festejo celebrado, por lo que, cuanto más grande fuese el animal, más carne para degustar habría.

La complejidad de la actual gestión directa reside en administrar un presupuesto limitado para dar un festejo en el que el espectáculo es de primera categoría. El éxito está en concentrar en los días de feria casi el doble de aficionados en la plaza de toros que habitantes censados.

La forma de trabajar del consistorio es la de colaboración del equipo de gobierno junto a las personas que componen la comisión taurina (compuesta por vecinos del municipio) en la elección de las posibles ganaderías. Una vez decididos los hierros que podrían encajar en el serial, miembros del ayuntamiento y los aficionados de la comisión se encargan de ir al campo y reseñar animales del trapío demandado en Cenicientos. Posteriormente, se barajan toreros dispuestos a estoquear dichas corridas, y se tienen en cuenta los méritos de los espadas en la temporada presente y en las pasadas. Tras toda esta selección de ganaderías y toreros, la alcaldesa se encarga de las negociaciones y cierra los carteles.

Dolores Aguirre, La Quinta, El Torero, Peñajara, Conde de la Maza, Adelaida Rodríguez, José Escolar, Pallarés, Juan Luis Fraile o Pablo Mayoral, son algunas de las ganaderías que han saltado al ruedo de Cenicientos, en el que han hecho el paseíllo valientes como Alberto Lamelas, Javier Jiménez, Octavio Chacón, Javier Cortés, Javier Castaño, Morenito de Aranda o Fernando Robleño. Como mención especial, mencionaremos al gran Iván Fandiño, que se acarteló dos veces en la localidad madrileña: en 2007 para lidiar la de Adolfo y en 2009 para estoquear la de Cortijoliva.

La afición corucha siempre ha sido más torista que torerista, exigiendo el toro íntegro (sin manipulación), con casta y poder, agradeciendo a los toreros que se atrevían a lidiar y ejercer su profesión honradamente en este coso. Y así queremos que siga siendo.

Cenicientos ha apostado por la Fiesta, logrando que los aficionados más exigentes lo consideren como un abono serio y respetable, muy pendientes de los carteles que se confeccionan cada año.

Ya se está trabajando en la feria 2020, de la que podemos avanzar que habrá sorpresas importantes del gusto de los aficionados.

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