16 de julio de 2020, 15:58:02
Opinión

Perú


Acho 2019: la temporada más sucia

La parte positiva de toda esta pesadilla es que buena parte de la afición está despertando del letargo y se hace escuchar en sus protestas por los abusos.

Por Pocho Paccini


La Feria Taurina del Señor de los Milagros 2019 ha sido, sin duda alguna, la temporada más sucia. La planificación, organización y ejecución de las corridas de “toros” en Acho la conducen una gavilla de... Pongan ustedes el calificativo que quieran poner. Impresentables que se aprovechan de la buena voluntad de gran parte de la afición que, seguramente con mucho esfuerzo, pasan por taquilla y acuden a los festejos más caros del planeta taurino. Afición mayormente torerista de la que prácticamente se burlan y a la que se les falta al respeto con lo ofrecido en la plaza, con esos paupérrimos espectáculos. La lista de atropellos es larga. Entenderá el lector que la Fiesta, en esta parte del planeta taurino, está por las patas de los caballos en cuanto a la materia prima que es la que dota de EMOCIÓN, el TORO; así que hablar a detalle de lo sucedido en el ruedo de Acho en las 5 corridas del abono es hacerle perder el tiempo al lector.

La lista de las picarescas de la empresa, que rozan lo ilegal (algunas en contubernio con la Municipalidad del Rímac, comuna en cuya jurisdicción queda ubicada la Plaza de Acho) es larga. Desde elegir al títere que presidiría los festejos de toda la temporada y que acá denominamos “Juez de Plaza”, que es amiguete de la empresa (con la consecuente falta de objetividad, festinación de trámites en el reconocimiento del ganado y regalo de orejas al público festivalero) hasta cambiar el Reglamento Taurino cuando ya se había iniciado la venta de los abonos, algo que a todas luces constituye la aplicación retroactiva de una norma legal que en el ordenamiento Constitucional Peruano se encuentra proscrito (y que esperamos que la Contraloría General de la República, el INDECOPI y el Ministerio Público actúen ante las múltiples denuncias que sabemos que ya se están articulando por parte de los aficionados de buena voluntad). También, en la segunda corrida de abono, y presuntamente, ceder ante las exigencias poco toreras de Miguel Ángel Perera para que le cambien la ganadería previamente anunciada e imponer una jauría destartalada por cuyas venas corren sangres de dudosa procedencia, en un baile de corrales inescrupuloso. Y, para cerrar la lista, la presentación anovillada de los “toros” con pitones para la sospecha en diversos festejos del serial.

El colmo de las fechorías de esta gavilla y que, seguramente en ninguna plaza de toros de primera se permitiría, fue haber anunciado a una ganadería de dudosa existencia. Bajo el nombre de San Pablo, en la presentación de los carteles fue anunciada para la tercera corrida del abono (del 17 de noviembre). Al parecer sería ganado barato, cuya procedencia es un auténtico dilema. Una total falta de respeto y burla al aficionado pagante, que es el sostén de la Fiesta. Tenemos conocimiento por buenas fuentes de que ante las denuncias documentadas que han sido presentadas por los aficionados, las autoridades del Estado peruano ya están actuando al respecto.

La empresa gestora, Casa Toreros, ya cuenta con una sanción impuesta por el Instituto Nacional de Defensa de la Competencia y de la Protección de la Propiedad Intelectual (INDECOPI), por haber engañado a la afición limeña haciendo pasar ganado de "La Ventana del Puerto por "Puerto de San Lorenzo".

La parte positiva de toda esta pesadilla es que buena parte de la afición está despertando del letargo y se hace escuchar en sus protestas por los abusos. También empiezan a surgir voces independientes en las redes sociales que denuncian la fiesta circo.

Si los aficionados no exigimos el respeto al TORO, que al fin y al cabo es el respeto a la Fiesta y al aficionado, la situación de Acho todavía puede ser peor y sería permitir que la gavilla acabe con la gallina de los huevos de oro.

No está de más recordar lo sostenido repetidas veces por nuestro entrañable amigo “Toni” Hernández: "El empresario taurino es el máximo responsable de los fraudes que se puedan cometer en su plaza. Él es el que contrata a los toreros destoreadores con sus condiciones; él es el dueño de los toros que se lidian; y él es el que vende ese producto".


Por Pocho Paccini
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