10 de agosto de 2020, 13:13:34
Historia


3 de julio de 1914: Joselito o Maravilla

El día que se puso la primera piedra del actual concepto de la Tauromaquia, que comenzó con Joselito y Belmonte y se culminó más adelante.

Por Víctor Jesús Madrid Fernández


Este año se conmemora el centenario de la muerte de Joselito el Gallo en la plaza de Talavera de la Reina el 16 de mayo de 1920. Quiero agradecer a David Zamora la oportunidad que me brinda de rendir un homenaje a Joselito, rememorando su gesta del 3 de julio de 1914 en la plaza de Madrid, una de sus tardes más importantes y, aunque parezca muy lejana, fecha también importante para la tauromaquia moderna.

La temporada taurina de 1914 contó con el acontecimiento esperado. Se anunciaron juntos por primera vez como matadores, Joselito y Juan Belmonte (como novilleros lo hicieron en Cádiz en 1912). Fue el 15 de marzo en la Plaza de Las Arenas de Barcelona, con toros de Moreno Santamaría y acompañados de Cocherito de Bilbao. Era el comienzo de la Edad de Oro de la tauromaquia y se declaraba oficialmente inaugurada la división exacerbada entre gallistas y belmontistas.

Joselito se había anunciado como único matador en la temporada anterior en Valencia con el hierro de Guadalest, estoqueando siete toros. Previamente como novillero lo hizo en Sevilla en 1912 y en Zaragoza en 1913 por la cornada sufrida por Gaona, con quien compartía cartel.

La idea de la corrida del 3 julio se fraguó en una conversación con el propietario de la ganadería de “Herederos de Vicente Martínez” de Colmenar Viejo (Madrid), Julián Fernández, al cual Joselito le dice que quiere lidiar en solitario seis toros en Madrid. Asimismo, le pide a Julián que seleccione entre sus toros de saca un lote para esa tarde y que él, a su vuelta de Algeciras, donde toreaba los días 15, 16 y 17 de junio, pasaría a elegir los toros de entre ese lote.

¿Por qué eligió esta ganadería? Como muchas otras de la zona de Colmenar Viejo, inicialmente tenía origen Jijona; en 1875 adquirieron el semental "Español" de Joaquín Pérez de la Concha de origen vazqueño. A partir de la muerte de ganadero en 1894, el hierro se anunciará como “Herederos de Vicente Martínez”. En 1904 llegó el famoso semental de Eduardo Ybarra, "Diano", y viendo los excelentes resultados compraron otro toro al mismo ganadero. "Dudoso" se llamaba. Posteriormente, ya a Fernando Parladé, compraron a "Vinagrero" y "Ramito", todo procedencia Vistahermosa, sin duda, el encaste preferido por Joselito para su nuevo concepto de tauromaquia, pensando más en la muleta que en el tercio de varas.

Durante la feria de Algeciras, su hermano Rafael, con quien compartía cartel en la tarde del 15 de junio, sufrió una cornada muy grave que hizo temer por su vida, pero aún así Joselito cumplió su compromiso actuando las otras dos tardes contratadas en la ciudad gaditana.

A su regreso a Madrid, Joselito recorre a caballo los cercados de la finca “El Soto” donde pastaba la vacada de los Martínez. Su idea era lidiar los ochos toros que quería seleccionar, siempre en función de la petición del público. Eligió personalmente 2 toros, entre ellos uno berrendo, y los otros seis con indicaciones del ganadero. Todo estaba preparado para una apuesta tan importante, incluido sus honorarios, 20.000 pesetas, según reconoció durante su estancia en Lima en 1919-1920.

Llegó el 3 de julio. Los carteles se encabezaban con la misma frase que utilizó Guerrita en 1887 cuando tomó la alternativa “…confiando más en la benevolencia del público que en sus propios merecimientos…”. El reloj marcaba las cinco de la tarde. Lleno absoluto en los tendidos. Se abre la puerta de cuadrillas y rompe el paseíllo con un terno ceniza-oro, José Miguel Isidro del Sagrado Corazón de Jesús, acompañado de Remigio Frutos "Algeteño" como sobresaliente; los picadores Chano, Carriles, Camero y Juan Pinto; como banderilleros, su hermano Fernando, Blanquet, Chiquilín, Cantimplas, Posturas, Cuco, Almendro.

En los chiqueros le esperan "Comedido", "Descarado", "Barrabas", "Coralino", "Nevadito", "Presumido" y "Guapetón" como sobrero. Con el capote estuvo sublime: gaoneras, navarras, verónicas, lances de tijerillas, recortes... En total instrumentó veinticinco quites y ciento cincuenta y nueve lances de capa, números que hablan de la variedad exhibida esa tarde. Con las banderillas, una tarde para el recuerdo, especialmente en el sexto de la tarde, "Presumido". Hizo que toda su cuadrilla se metiese en el callejón y se quedó en el ruedo junto con Blanquet. Puso Joselito dos pares antológicos. Después, cogiendo otro par, se va hacia Blanquet, al que le quita el capote y le entrega un par de banderillas, preguntando al banderillero dónde quería que le pusiese el toro en suerte. La respuesta fue breve pero concisa “donde tu me lo pongas, José, estará bien”.

Con la muleta, durante la faena al cuarto de la tarde, "Coralino", pone la primera piedra del concepto de la tauromaquia actual. Torea al natural girando sobre sus talones y uniendo varios muletazos. Fue algo nunca visto antes en Madrid.

La tauromaquia en la que irrumpen Joselito y Juan Belmonte se basada en faenas propias del siglo XIX. Se toreaba sobre un pitón, acabando con un pase de pecho. Posteriormente, sobre el otro pitón, acabando con un pase de pecho. Pero todo careciendo de continuidad y cadencia.

Juan Belmonte descubre el pitón contrario. Se da cuenta de que los toros tienen en su visión un ángulo muerto, y que sacando la muleta por el ojo de fuera, se puede desplazar al animal. Crea el temple, es decir, acompasar los brazos a la embestida de la fiera, con ritmo, y meter al toro en el engaño, cogerlo donde se quiere y dejarlo donde él quiere. Aunque no consigue torear en redondo por desplazar mucho a los animales, ni quedarse quieto, pero sí deja la sensación que es posible la quietud.

Joselito, durante la faena a "Coralino", al que le corta una oreja, puso la primera piedra del toreo en redondo, pero al no dominar el pitón contrario que sí hacía Juan Belmonte, no lo hacía con quietud. Juan Belmonte dominaba el pitón contrario pero no podía ligar las series por desplazar mucho los toros. El que fusiona estos elementos será Manuel Jiménez "Chicuelo", y quien posteriormente culmina la obra es Manuel Rodríguez "Manolete".

Continuando con la corrida, al sexto de la tarde le corta otra oreja. Una vez terminó la faena, cogió el capote de paseo para abandonar el ruedo, pero cuando saludó desde los medios, desistió ante la insistencia de la gente y pidió el sobrero, toro que no dio el juego esperado.

El público, al finalizar la faena, saltó al ruedo y se llevó al torero en la sillita de la reina hacia la puerta grande y, de ahí, al Hotel Palace seguido por una multitud

En las tertulias nocturnas de ese día inolvidable en Madrid, sólo había un nombre: Joselito o Maravilla.


Víctor Jesús Madrid Fernández
Coleccionista taurino
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Referencias bibliografías:
Climent, Vicent y Vellón, Javier. Solo Joselito Solo. Castellón. Imprenta Rosell. 2017
Campos de España, Rafael y Lizón, Miguel. Vida de Joselito. El filósofo del Toreo. Barcelona. Editorial Aedos.
Del Barco, Gustavo. Joselito El Gallo. Sevilla. Editorial Católica Española S.A

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