5 de julio de 2020, 8:50:40
Opinión


La gran contienda de la Tauromaquia

Cuando comprendamos mejor que este gran mundo del toro no puede vivir en nuestra cúpula de las vanidades, seguro nos irá mejor. Se necesita de una estrategia hecha por profesionales de la comunicación, no del toro.

Por José Vega


El año 2020 va a ser difícil de olvidar a lo largo de nuestras vidas y marcará un hito en la historia de la humanidad como lo hicieron otras pandemias globales. Todo supone un cambio: en la forma de relacionarse, de organizarse, de la programación de eventos, etc., de todos los habitantes del continente. Fíjense si es drástico el cambio que incluso los taurinos tendrán que cambiar.

Yo soy de los que piensa que es hora de trabajar para recopilar errores, recapacitar, y buscar resquicios en este gran espectáculo, que seguro que los tiene, para hacerlo más atractivo a una sociedad cada vez más separada de la cultura. Ojo, no sólo taurina. Empresas, toreros, ganaderos, aficionados y todo aquel que forma parte de este entramado del toro, han de mirar hacia una Tauromaquia, que sin perder ni un ápice de su esencia, sea moderna y capaz de seducir a todo aquel que busca emociones fuertes, únicas.

El problema de la Tauromaquia es que cuenta con un sector que es un compendio de conocimiento del mundo del toro pero que es totalmente profano, y me atrevería a decir, inculto en materia social más allá de la explanada de una plaza de toros. Muchos nacieron antes de los años 60 del pasado siglo, se metieron la burbuja del éxito y no fueron capaces de percibir los cambios en el comercio, la tecnología, las costumbres que iban apareciendo, las maneras de comunicar y publicitar. Por lo tanto, se han quedado atrás. Todavía hay taurinos que se toman esa "apertura" con desconfianza. Alguien debería convencerlos de la necesidad de consultorías de comunicación, las cuales, los taurinos, confunden con publicitar las ferias con anuncios en medios especializados, que también, y poco más.

En primer lugar, el sector taurino debe luchar por conseguir que la gente acepte la cultura taurina, o por lo menos, que no la odie. Debe hacerlo comandado por empresarios y toreros para devolver a la Tauromaquia al estatus social de donde jamás debería haber sido apartada, para conseguir espacio, para hacerse fuerte frente a los ataques, incluso gubernamentales, como estamos viendo con este gobierno social-comunista. Esta tarea supone trabajar en estudios para conocer a la sociedad actual, esa que se comunica por imágenes y que se mueve por emociones, y de eso en el mundo del toro vamos sobrados. Sólo hay que conquistar al incrédulo, ese debería ser el objetivo de la contienda. Muchos demandamos al sector que dedique tiempo y recursos a planificar el futuro pero para eso se necesita de una estrategia hecha por profesionales de la comunicación, no del toro. Seguimos en guerras internas, seguimos con pequeñas batallas y cada uno por nuestra mano: "paseos taurinos", "toreo en plazas"... A mí me parecen bien y lo respeto, pero no es lo que se necesita en estos tiempos. Hace falta una campaña en favor de la Tauromaquia a nivel nacional.

Campaña viene del lenguaje militar y, como tal, el sector taurino con empresas, toreros, subalternos y ganaderos debería comandar la contienda, y siguiendo con la jerga militar, necesitaría un Estado mayor de la Defensa, y ahí el jefe central debería ser una gran grupo de comunicación, ajeno al toro pero cercano a la sociedad. Alguien que piensa con frialdad las consecuencias de las acciones de la campaña a favor de la Tauromaquia y puede orientar al sector a no seguir cometiendo errores que surgen de su endogamia.

Hoy el sector taurino debe enfrentarse a una sociedad que maneja muchos prejuicios. El signo claramente antitaurino de buena parte del gobierno de la nación, junto con las sectas aninalistas, pueden crear, aprovechando la desgracia que ha causado el COVID-19 en la Tauromaquia, un fuerte resentimiento de facciones escépticas de la sociedad hacia el mundo del toro.

Se debe volver a cautivar a cierta parte de la sociedad, o por lo menos a que lo vea con normalidad. Para ello hay que batallar sin cuartel contra los gurús y sectas animalistas. La comunicación con la sociedad debe ser permanente y para ello, repito, lo ha de hacer un gran grupo de comunicación ajeno a los entresijos del toro y cercano a la forma de ver el mundo de los ciudadanos, de comprender lo que la gente piensa. Una ciudad es diferente a otra, el urbanita es diferente al que vive en el pueblo, y así muchas pautas que se nos escapan. El aficionado ya sabemos que piensa en el toro, en el torero, en la historia, en faenas, en suertes, en ganaderías, en subalternos...pero eso no podemos ni sabemos transmitirlo. Eso lo deben hacer profesionales de la comunicación.

Dejémonos de batallitas esporádicas, escaramuzas folclóricas y trabajemos en una campaña para hacernos fuertes en la sociedad. Me niego a reconocer que la fuerza de la Tauromaquia de antaño ya no es posible. Cuando comprendamos mejor que este gran mundo del toro no puede vivir en nuestra cúpula de las vanidades, seguro nos irá mejor.


Por José Vega
Aficionado
Licenciado en Historia del Arte

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