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Castellón. 4ª de abono

Los toros de Matilla en los corrales. Foto: Unión Taurina de Abonados y Aficionados de Castellón
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Los toros de Matilla en los corrales. Foto: Unión Taurina de Abonados y Aficionados de Castellón

Serlo y parecerlo

Nadie duda de la inclusión de Enrique Ponce en el grupo de actuales figuras del toreo. En su 1º toreó con finura, tiempos, terrenos, naturales… propio de una figura; pero, ¿lo parecía? Difícil presentándose con estos toros.

domingo 15 de marzo de 2015, 01:40h
Nadie duda de la inclusión de Enrique Ponce en el grupo de actuales figuras del toreo. O de “Morante de la Puebla” y Manzanares que estuvieron ayer. Incluso no se discutiría la inserción de Castella; o Talavante y Perera que vienen que mañana. Alguno nombraría hasta a las cabeceras del escalafón, que no tienen por qué considerarse lo mismo. Sin embargo, me detendré aquí y ahora en una cuestión fundamental a colación de todo esto: y es que siendo uno figura del toreo, además debe parecerlo.

Pompeya Sila no aparentó quién era, y sólo por ello acabó divorciada del pontifex maximus romano. Corría el siglo I a.C. y la mujer de Julio César celebraba la Bona Dea, fiesta consagrada a la divinidad de la virginidad y la fertilidad, muy próxima pues a la figura femenina y que, por tanto, se dedicaba en exclusiva a las mujeres. Fue en una de éstas cuando se le ocurrió colarse en la fiesta a Publio Clodio Pulcro, enamorado de Sila y cazado en el intento de seducirla. Julio César, conocido el hecho y aún a sabiendas de que Sila no cayó en la trampa, quiso disipar cualquier duda sobre su honorabilidad y la de quienes le rodeaban apartándola de su lado acuñando para la posteridad la sentencia que, ahora parafraseada, nos dejó escrita Plutarco: «La esposa del César no solo debe serlo, sino también parecerlo».

Así pues, del ya citado Enrique Ponce podemos decir que bordó la finura toda la tarde; magistral sin duda en el primero: pases muy limpios, administrando los tiempos, jugando con el pico de la muleta para concatenar pases que por sí no se hilvanan y remates barrocos propios de la casa. Bordó los terrenos; sobre todo los solariegos donde situó al inútil cuarto. Bordó las transiciones entre serie y serie; con ‘cartuchos de pescao’ llegando al culmen. Bordó los naturales; donde la relajación era pasmosa. Y hasta bordó la suerte suprema; justa y medida hasta en el que parecía que se echaba a mitad faena. Finura, limpieza, tiempos, terrenos, transiciones, naturales… propio de una figura; pero, ¿lo parecía? Difícil presentándose con estos toros.

Hoy salieron seis toros por los toriles del coso de Pérez Galdós, pero no siempre lo parecieron. La ganadería de la empresa ya atufaba desde que desembarcaba hace unos días. En los corrillos se predecía lío. La mitad de los ocho toros que llegaron no merecían ni la vuelta al campo. Más vinieron luego. Muchas fobias se confirmaron en cuanto saltaron al ruedo; más aseados sí, pero no todos igual de impolutos de cabeza y mucho menos con el poder que la lidia tauromáquica recomienda. ¿Pastueños? Sí. ¿De lucido tranco? También. ¿De campanillas? Pues igual alguno también. ¿Para ponerse frente a él y ser y parecer una figura…?

Con estas mismas quedó lucido, al estilo del xativí, el francés Castella. A pesar de no cortar orejas. Sebastian, por comparación, es igual de sistémico que el resto del escalafón, pero más mecánico; y eso ayuda poco. El inicio de faena a su primero, sentado en el estribo, modificaba en algo los esquemas, pero la faena no tomó el vuelo que veríamos luego. Fue su culmen el sexto. Cumpliendo –ahora sí- el guión establecido, se fue al centro y, con porfiadísimos muletazos por detrás y por delante, levantó a todos del tendido. Cierto es que tuvo más mérito que en años anteriores, puesto que la quietud fue extrema y el roce con el toro prácticamente un hecho. Tres, cuatro, cinco... varios pases sin enmendar el sitio. Mejor luego al natural que con ayuda, puesto que descarga menos y torea más.

Y acabaremos citando a “El Fandi”, el que menos lo parece porque menos es. Tres fueron sus puntos cardinales como siempre: recibos de rodillas para dar un par de largas cambiadas; banderillas, que en el quinto fueron por cuatro pares con la estulta moda del salto post-embroque; y, finalmente, el largo muleteo de rodillas. Lo demás, relleno.

Se decía también en la antigüedad que al César lo que es del César; bien, y a Sila lo que es de Sila.


Castellón. Cuarto festejo de la Feria de la Magdalena. Corrida goyesca en el 25 aniversario de la alternativa de Enrique Ponce, homenajeado tras romperse el paseíllo. Toros de Hermanos García Jiménez (3º y 5º con el hierro de Olga Jiménez) para Enrique Ponce: dos orejas y silencio. “El Fandi”: oreja y oreja. Sebastian Castella: Saludos desde el tercio en ambos. Entrada: Tres cuartos. Las tablas, burladeros y albero, fueron decorados artísticamente por el castellonense Ripollés.
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