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Triunfó el monosabio

Triunfó el monosabio

Perera y Talavante, el bombazo de 2014 y uno de los reclamos de 2015, frente a frente. Mano a mano. Pero nada: la rivalidad está ausente. Se ve muy claro en los quites.

domingo 15 de marzo de 2015, 23:57h
La tarde no pasaba de grisácea -y no solo por el cielo cubierto que contemplaba Castellon- y de repente salió el triunfador de la tarde. Fue en el quinto, un torete más de una corrida infame de “El Pilar”, presentada en escalera, dispar de pesos y edades, borracha de los tumbos que daba y con cabezas francamente sospechosas.

Por cierto, no iba vestido de luces el protagonista. Es joven, pero no bisoño en sus menesteres. Hace años que va de monosabio con la cuadra de Navarro, y no es la primera vez que destaca por saber hacer bien su trabajo. Ayer ya era para verlo; iba de rojo, vestido al modo goyesco. Con su andar, su pelo rizado y la vara en una mano, parecía un majo pintado por el de Fuendetodos que se paseaba por la pradera de San Isidro. Y hoy llegó su momento. Pelotón, el torete, apelotona contra las tablas a su picador y éste descabalga –pasando a cabalgar las tablas-; el equino queda solo y a merced del cornúpeta que empieza a zarandearlo sobre el albero. El majo de Navarro no se lo piensa dos veces y, sujetando las riendas en la mano izquierda y la montura en la derecha, se enzarza en una porfía contra el toro que, justo en el lado contrario, intenta arrollar romaneando sobre el peto. Tres subalternos y un torero lo rodean; pero no actúan. La batalla finalmente la gana el monosabio, ha defendido con gallardía y valentía su caballo; se forma el lío en los tendidos. Pocas ovaciones se han dado en esta feria como la que le sigue hasta que sale por el patio de caballos. Él, humilde, ni se inmuta. Finalmente se le obliga a saludar al finalizar el tercio de varas del sexto; atronadora, de nuevo, ovación conforme avanza junto a las rayas de la plaza.

El titular estaba claro, y sólo Alejandro Talavante intentó negarse a ello. Huyendo de la resignación, el de Badajoz por fin sacó el orgullo, sacó la vergüenza torera, sacó el repertorio, sacó… lo que pudo del que cerró festejo. Lamentablemente la tarde ya había pasado, y un monosabio tuvo que ser protagonista para que otros se sintieran menos. Hasta el momento habían cantado la gallina. En primer lugar la empresa porqué la paupérrima entrada de hoy atenaza una vez más a G.U.E. que, por segundo año consecutivo, no consigue remontar el aforo de la Magdalena. Vinieron predicando salvaciones y acabaran yéndose dejando más desolaciones. Un año más –por mucho que lo quieran tapar los medios oficiantes- ni un solo ‘No hay billetes’ acartelando a todas las presuntas figuras del toreo. Un año más –por mucho que ahora los premios que vendrán lo disimulen- ni una sola faena digna de mayores menciones. Y en segundo lugar porque ninguno de los dos extremeños actuantes sacaron ventaja de la flaqueza.

La corrida había quedado en un mano a mano por la desgraciada baja de “Paquirri”, pero lo cierto es que, para muchos, el atractivo había incluso aumentado. Perera y Talavante, el bombazo de 2014 y uno de los reclamos de 2015, frente a frente. Pero nada: la rivalidad está ausente. Se ve muy claro en los quites. Ya se sabe que en plazas de segunda categoría el monopuyazo es una estrategia urdida por los matadores y seguida a pie juntillas, pero deprimente es que se convierta también en la receta en el envite mano a mano. La filosofía del espectáculo, por circunstanciado que haya sido, se desmorona tan rápido como el crédito de quien lo acepta.

De entrada, para trances de esta talla, a Perera habría que regalarle un Cossío. No se puede venir a Castellón a estoquear tres toros y pretender solventarlo sin quites, medias faenas y el compás abierto de siempre –que no cargado- para hacer circular al toro bobo en torno a las piernas.
Más acorde Talavante. Verónicas invertidas flexionando, revoleras, chicuelinas, gaoneras… Con vitolinas inició la faena del desquite al sexto; limpias, señoriales. Luego se planto recto y se dejó pasar muy cerca al bicho, sin enmendar. Unos derechazos algo descargados y unas arrucinas de emoción. Unas tandas naturales y a cerrar la faena con bernardinas ajustadas. Aún sin toros, qué menos, ese era el planteamiento. Falló con la espada, pero cerca tuvo la llave de la puerta.

Acababa la Magdalena y salíamos por Pérez Galdós. Una corrida de toros más, nadie salía toreando calle abajo. Eso sí, todos hablaban del monosabio.


Castellón. Quinto y último festejo de abono de la Feria de la Magdalena. La terna queda en un mano a mano por convalecencia de “Paquirri”. Media plaza. Seis toros de “El Pilar” más otro que hizo de sobrero en tercer lugar, del mismo hierro. Miguel Ángel Perera: saludos desde el tercio, silencio y silencio. Alejandro Talavante: oreja, silencio y saludos desde el tercio. Bien el presidente, Vicente Oliver, en la concesión de trofeos.
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