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Valencia - 9ª de Fallas

Sorpresa mexicana: Leo Valadez

Bien presentados los de López Gibaja, aunque nada sobrados de fuerzas. Valadez debutaba con caballos. Sorteó en segundo lugar el más entregado del encierro, y toreó con hondura, temple y mando por ambas manos.

sábado 21 de marzo de 2015, 00:18h

Volvimos del exilio autoimpuesto a la que siempre será mi plaza, la de mi tierra, a pesar de haber caído casi a un agujero negro. Con la esperanza que como el ave Fénix resurja de sus cenizas, abrasando las mismas a toda la camarilla de personajes, personajillos y trileros del taurineo que la han llevado a niveles impropios de una plaza de primera, con la connivencia de las autoridades, mantenidas con impuestos de todos nosotros, y de los aficionados de postín y de cocktails de barraca de feria.

Si en los toros dice que "los toros a las cinco con sol y moscas", pues hoy fueron puntuales pero con viento, mucho viento, lluvia y frío. Más que una tarde de marzo parecía una tarde de febrero y poco hacia presagiar que en pocas horas ibamos a pasar a la estación de la primavera. Y el viento marcó en muchos momentos el devenir de la tarde, imposibilitando las lidias y mucho más el lucimiento, poniendo a los chavales en serios apuros sumado a la impericia de los noveles.

Aún así hubieron toros, o más bien novillos, aunque algunos con más trapío de los que habrán colado estos días por los chiqueros del coso de Monleón.

En el cartel novillos de Antonio López Gibaja, con divisa roja y gualda, para uno de los primeros del escalafón en cantidad, el novillero local y un mexicano debutante con los del castoreño: Francisco José Espada, Cristian Climent y Leo Valadez, respectivamente.

Los novillos, bien presentados, nada sobrados de fuerzas, mansitos en el caballo, algunos llegaron paraditos al último tercio, otros tuvieron más movilidad y permitieron estar delante, los tres últimos tuvieron más guasa. El cuarto, un novillo al que había que poderle. El quinto, un manso que no quería ver al caballo ni en pintura, desarrollando más complicaciones por ambos pitones. Y el sexto, un novillo con más codicia en el caballo y con tranquito en la muleta. Casi todos exceptuando el quinto tuvieron sus posibilidades.

Abría cartel Francisco José Espada, novillero con vitola de figura del escalafón pero que a estas alturas de temporada está lejos de ser el que fue la pasada. Demasiadas precauciones, falta de colocación, acabando siempre con los circulares de rigor y el arrimoncito marca de la casa. En su primero, llegó parado al último tercio, quiso hacer su faena de pases y pases sin fundamento. A su segundo que había que poderle, le obligo más sacando buenas tandas por la derecha, bajando más con la izquierda.

Cristian Climent sorteó uno de cada. El primero fue un mansito que se movió en los primeros tercios y llegó con menos fuelle al tercio de muerte. Con un inicio de faena bullidor de rodillas con el viento de convidado molesto, se dedicó a dar pases que tras una estocada algo desprendida le valieron una orejita. Su segundo, un manso de libro en varas, desarrolló peligro en el segundo tercio, llevándose por delante al debutante que compartía tercio con el novillero local, para llegar con un pitón derecho imposible y un izquierdo que se puso también de la misma manera. Se tenía que replantear el novillero el colocar banderillas en sus toros pero doctores tiene la Iglesia.

La sorpresa, o algo menos cuando se le hace debutar en una feria de primera y con las cámaras delante, fue el mexicano Leo Valadez. Se le vio con solvencia a pesar de las inclemencias metereológicas y del tremendo varetazo que se llevó al poner un par que le había cedido su compañero de cartel Climent. Intentó dar un repertorio variado con el capote, aunque más efectista que estético, se le vio con oficio en banderillas y solvente en la muleta. En el de su debut, no acabó de acoplarse aunque dejó señales de su saber estar. Sorteó en segundo lugar el más entregado del encierro, que permitió el toreo con más hondura, con temple y mando por ambas manos, firme de planta pero con un exceso de llevar demasiado por fuera la embestida del toro, aunque si lo hacen las supuestas figuras, ¡como no lo van a hacer quienes se fijan en ellos! Tras estocada al uso, cortó una oreja con la lluvia de testigo.

En los de plata que poco se pudieron lucir en banderillas por haber realizado el segundo tercio los matadores, nos privaron de posibles lucidos pares. Raúl Martí se dio un atracón de pases con oficio para parar, poner en suerte y domeñar al quinto novillo. Raúl Cervantes también dio muestras de su saber hacer a pesar del viento, y Ángel Otero dejó en la retina de los aficionados lo más torero de la tarde llevando al novillo hacia el burladero con el capote a una mano. Torería lo llaman algunos, y sin barbillazos.

Una mención también al presidente que también debutaba en su cometido, al que deseamos suerte en su nueva tarea para ver si eleva el nivel de exigencia en la plaza y lo lleva al menos de las de segunda categoría. Se le vio un poco agarrotado, pero fue prudente en la aplicación del reglamento y la concesión de trofeos.


Valencia. 9ª de la Feria de Fallas. Novillos de López Gibaja para Francisco José Espada: saludos y silencio tras aviso. Cristian Climent: oreja y silencio. Leo Valadez: silencio tras aviso y oreja.

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