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Foto: Rubén Sánchez
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Foto: Rubén Sánchez

Ibiri, ganado bravo en los prados guipuzcoanos

La vacada tiene su origen en reses del terreno, ganado que habitaba en el monte, de ascendencia Navarra y Betizu, y posteriormente se añaden reses herradas con la marca de Nicolás Aranda, Casta Navarra.

jueves 16 de abril de 2015, 13:59h
En término de Motrico-Mutriku (Guipúzcoa), entre el mar y las montañas, el joven ganadero Unai Zubiuarre, con raíces familiares ganaderas, cuida en los prados de su caserío de su ganadería brava. La vacada tiene su origen en reses del terreno, ganado que habitaba en el monte, de ascendencia Navarra y Betizu, y posteriormente se añaden reses herradas con la marca de Nicolás Aranda, Casta Navarra.

Unai complementa su actividad como transportista de un camión grúa con su pasión por la vida tradicional de caserío y por el ganado bravo, luchando con ilusión en el sacrificio que supone mantenerlo, buscando fórmulas de diversificar para rentabilizar la explotación, en una tierra con gran arraigo por los festejos taurinos de toro ensogado o Sokamuturra, pero en la que también la sombra de lo "eco-urbanita" junto con la crisis económica hacen mella, reduciéndose y habiendo desparecido estos festejos en algunas localidades, teniendo que abrirse mercado en las comunidades autónomas colindantes, pues la competencia entre los ganaderos de la zona es tal como ocurre en todas partes, y feroz en muchos casos.

Conjunto mestizo, por lo que no precisa de hierro ganadero, la legislación se lo permite al no tratarse exclusivamente de cría de ganado bravo. Además, en la casa se crían ponis que hacen en días festivos las delicias de los más pequeños que pueden dar un paseo a sus lomos y que ayudan a rentabilizar estas explotaciones. También se ceba ganado de abasto y una raza bovina muy particular, predecesora, al menos en parte, de la Casta Navarra, una raza autóctona de Navarra y País vasco, las Betizu. Y digo antepasada de ganado bravo, pues no es necesario remontarse tan atrás. Uno de los sementales de la vacada, de nombre Urría (Oro en euskera) es nieto por parte de madre de una Betizu, lo cual deja entrever que la trasmisión de acometida para el festejo popular es buena por parte de esta raza autóctona rústica y semisalvaje, pues vacas, capones y toros de la casa, gozan por su acometividad y juego, de reconocimiento y fama corriendo pueblos.

Pese a la rusticidad de la raza de lidia, y de la Casta Navarra en particular, las condiciones de humedad tan altas, la proximidad al mar y las abundantes precipitaciones, no son fáciles para el ganado, que de no tener resguardo con suelo seco, sufre los problemas de los que muchos ganaderos meseta abajo se lamentan en los tiempos de inundaciones o muchas lluvias. Tales como reblandecimiento de pezuñas, o infecciones. Para ello Unai combina la explotación extensiva de sus pastos en épocas secas con la estabulación en nave, de manera que no se vean tan afectadas las reses por los rigores de la humedad y las lluvias. Pero tener ganado bravo en corrales reducidos bajo techo, supone gran número de bajas o lesiones por las numerosas peleas, por lo que la solución confluye en amarrar el ganado durante estos periodos, evitando ambos problemas.

Una de las ventajas de la legislación vasca es la posibilidad de crear afición entre los más pequeños, algo habitual que hace ya algún tiempo en muchas partes de España, ha dejado de verse aquel "chotillo pa´los críos" cómo se decía, al menos en tierras alcarreñas. Encierro txiki, suelta de becerros con las puntas protegidas con cinta, que ayudan a quitar miedos y a que entre el gusanillo entre los pequeños, pues además de correr, también pueden recortar, quebrar o jugar con las reses en recintos cercados. Una labor además de ser importante como vivero de aficionados, lo es también como prueba de selección, pues desde edad temprana el ganadero prueba sus becerros y festejo a festejo va distinguiendo su acometida y duración, pudiendo tomar las decisiones sin necesidad de tentar las reses.

Para terminar, muestro mi deseo de dar a conocer una faceta del campo bravo y del toro, muy particular, única, distinta a la más conocida por la mayoría de aficionados. Aprovecho también para agradecer el excelente trato recibido y desear al joven ganadero y familia mucha suerte para este 2015.


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