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Alicante

Foto: Laverdad.es
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Al son de la pólvora y un gran «Tozudo» de Zalduendo

La Feria de San Juan de Alicante se encendió con una actuación vibrante de El Fandi en tarde desangelada para Paquirri y Finito de Córdoba.

Por Carlos Rodríguez
domingo 21 de junio de 2015, 13:17h
Decir toros en Alicante es decir San Juan y Hogueras y fiesta y aplauso fácil y muchas cosas más. No hay que echarse las manos a la cabeza por la especial idiosincrasia del público genuinamente levantino que, al compás de la música de bandas, los petardos de las «mascletás» y las meriendas opíparas tras la muerte del tercer toro, se muestran condescendientes y hasta fervorosos a poco que los espadas de turno le hagan «tres cositas» al animal de tanda. Es la idiosincrasia de esta plaza, ¡qué le vamos a hacer!, pero que también cuenta con la sensibilidad a flor de piel cuando sobre la arena ocurren hechos de calidad o atropellos sobre los fundamentos básicos del arte de Cúchares.

Sirva el anterior párrafo de presentación de este humilde «palabrero» que debuta hoy en este medio. Desde la libertad y el amor a esta fiesta. Y sirvan esas palabras también para que cada cual aplique el coeficiente regulador sobre el resultado de orejas cortadas cuando lea alguna reseña sobre este coso «de mis entretelas», cuyas gentes se muestran generosas por naturaleza.

Dos tercios del aforo se cubrieron en tarde soleada e ideal para la lidia de seis astados de Zalduendo, tan nobles como terciados en general, entre los que destacaron el excelente tercero y el sexto. Si no hubieran fallado a espadas los tres actuantes, igual hablaríamos de tantas orejas como avisos escucharon. Hasta siete sonaron. Y la mayoría no por méritos artísticos. Salvo los dos que escuchó David Fandila «El Fandi» mientras el público demandaba el indulto al extraordinario «Tozudo», que vino a embestir como todos los toreros sueñan. Largo, alegre, nobilísimo, «haciendo el avión», con ese tranco más que tanto gusta a los de seda y oro para quedarse bien colocados y ligar las faenas. Enorme el animal para la muleta. ¿Se merecía el indulto? En varas, el «quid» de la cuestión para los puristas, no se le dejó ver más que en un puyazo bueno. Fandi lo dejó crudo porque necesita alegría para el tercio de banderillas, donde el animal lució un galope fenomenal. El muleteo del granadino se puede decir que fue eficaz. Citó de largo en las primeras tandas, trató de no ahogar la embestida interminable del animal y en sus manos lució. Otra cosa es paladear el dulce son que regalaba «Tozudo». Ya se ha hablado mucho de si «El Fandi» baja más o menos enteros con la muleta. Su labor resultó variada, y hubo faroles, molinetes, manoletinas y recortes varios. Destacó algún pase de pecho de muy buen trazo. Lo otro, lo que deja huella en la memoria, brilló por su ausencia. Tras petición sonora de indulto del público, el que fuera campeón de esquí recetó una colosal estocada al animal que hubo de refrendar con un descabello. Dos orejas de Alicante y vuelta al ruedo para el toro entre sonoras ovaciones. Bien merecido lo tenía.

Cuando se vio el tranco del sexto cualquier aficionado recordó aquello de la importancia de «la suerte del sorteo». No tenía el de Zalduendo la calidad de su reseñado hermano. Sí en banderillas, donde se volvió a ver la rotundidad con los palos del torero. Justo es reseñar igualmente que fue el único espada que lució también con el percal y que entró en quites: por zapopinas (o lopecinas) en el tercero, delantales y navarras al quinto, amén de los variados recibos capoteros. Sin embargo, a ese sexto no le consiguió dominar las distancias, tampoco hubo ligazón y se vio más trapaceo que otra cosa. Si no llega a perderse en dos pinchazos y dos descabellos habría vuelto a obtener trofeos.

Porque en Alicante, justo es decirlo, sepan ustedes que algunas tardes hay toreros a los que ya se les premiaría con algún trofeo por guapos y simpáticos. Esto es así. Al nuevo «Paquirri», el Francisco Rivera Ordóñez de antaño, se le hubiera regalado la puerta grande de acertar con la tizona por recibir a su primero con una larga de rodillas y destorearle con la muleta en una faena en la que apenas paró los pies y que se basó más en la galería que en el toreo fundamental. Desangelado de más se mostró ante el quinto, que le achuchó en varias ocasiones por no acertar con la colocación ni las distancias. Si la vuelta a los ruedos ha sido para esto, mala cosa. Algo falla en el mundo del toro si este torero se lo va a llevar «calentito» solo por ser apoderado por Cutiño y Casas y por vivir en el papel cuché.

Algo parecido ocurrió con Finito de Córdoba. Juan Serrano, que contaba entre el público con el apoyo de su mujer, Arancha del Sol, le vio algo raro al astado de Zalduendo que abrió plaza que el resto del mundo no le vio. Cierto que parecía algo reservón ya de salida, y algo más tras la masacre de dos puyazos con retranca. Pero aún así, cuando le dejó la muleta en la cara con la diestra, el animal repitió con cierta calidad y emoción a los vuelos. Ni por esas. Finito indicó con gestos ostensibles que aquel no era el material que a él le va, y lo pasaportó. Pinchazo hondo y tres descabellos. Con el cuarto, que no dejaba de lucir buen son, tampoco lo vio claro y se empeñó en tirar líneas. Más con la derecha que al natural. Una pena, porque este torero ha demostrado que sabe torear. Esta vez acabó con el toro de estocada algo desprendida.


Alicante. Toros de Zalduendo (3º premiado con la vuelta al ruedo) para Finito de Córdoba: silencio tras aviso y silencio tras aviso. Paquirri: silencio tras aviso y silencio tras aviso. El Fandi: Dos orejas y ovación tras aviso.

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