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Almería

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Talavante

Alejandro borda el toreo con el único toro aprobable del encierro.

viernes 28 de agosto de 2015, 08:31h
Con una terciada y descastada corrida de Zalduendo Alejandro Talavante ha bordado el toreo con el único toro aprobable del encierro. Algo más de tres cuartos de plaza para ver al extremeño junto a Morante y Castella.

Motivado hacía el paseíllo Morante de la Puebla. Polvo acumula ya el último almanaque en el que Almería pudo disfrutar de Morante de la Puebla, que no tiene suerte en esta ciudad andaluza. El primero de su lote, corto y bajo pero gordo en exceso y de cara anovillada, blandito y sin fuerza solo le ha permitido componer de forma sublime, eso si, su figura durante dos, tres o cuatro series de muletazos. Antes con el capote lo paró doblándose con él, más cerca del alivio que del lucimiento. Estimó el público que la faena fue meritoria de oreja, más por la plasticidad que por la emoción.

Peor aún fue la cosa con el cuarto de la tarde. Poca fuerza y menos clase en el capote, la cara por arriba y las manos por delante, y en ese son simuló la suerte de varas y tomó tres pares de banderillas hasta que cuando iban a cerrarlo para que Morante tomara la pañosa derrotó con violencia contra la tronera del burladero cayendo al suelo desplomado. Logró levantarse pero para poco más que montar la muleta y darle muerte. Inédito Morante con su segundo.

Algo similar pasó con el lote de Castella (no que se golpeará con la tronera, claro, sino la poca clase y fuerza). Más recorrido, más movilidad y más nobleza el primero, más tobillero, más aquerenciado y más áspero el segundo. Con el mono de trabajo ha estado el francés toda la tarde, bregando con uno y otro, apunto de cortar una oreja a cada uno pero pinchando ambas faenas. De haberlas cortado más entidad habría tenido la primera.

Talavante ha sorteado el toro del encierro y a ver si no lo es también de la feria. “Mendaz” de nombre, con 493 kilos y que ha sido premiado con la vuelta al ruedo (como ocurre casi siempre alguno también ha pedido el premio de la vida para el animal). Humillaba una barbaridad desde el capote y repetía con el brío que no tenía ninguno de sus hermanos de camada. Aguantó su condición en la muleta, que se abandono al servicio de la fantasía de Talavante. La primera tanda fue el preludio de lo que iba a ocurrir, larguísimos naturales rematados por debajo de la pala del pitón como manda la ortodoxia. Otra tanda más rematada detrás de la cintura en un semicírculo infinito. Arrucina ligada con un natural desde atrás hasta más atrás… festival, borrachera de toreo. Se arrebata y se tira al suelo a pegar 6 soberbios naturales con ambas rodillas en tierra a un toro parado, esperando, enganchando y tirando del animal que hacía surcos con el hocico de humillar… dos orejas de verdad, rotundas.

El que cerró plaza fue un bruto con la cara por las nubes, que topaba al llegar a los trastos y que además Talavante no supo o no pudo quitarle este defecto, posiblemente porque el toro se quedó sin picar (como sus hermanos, pero este sí pedía vara…).

Nada que recordará la historia… ni esta crónica.


Almería. Toros de Zalduendo (el 3º premiado con la vuelta al ruedo) para Morante de la Puebla: oreja y silencio. Sebastián Castella: ovación y silencio tras aviso. Alejandro Talavante: dos orejas y silencio tras aviso.
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