www.purezayemocion.com
Sobre la renovación de la Tauromaquia y vanidades taurinas
Ampliar

Sobre la renovación de la Tauromaquia y vanidades taurinas

Habrá que ser capaces de comunicar los valores que encierra el toreo más allá de la muerte del toro, algo que los antitaurinos sí han logrado que cale en la ciudadanía como único fin de la Tauromaquia.

sábado 17 de octubre de 2015, 13:32h
Parece que no somos capaces de damos cuenta que el gran problema que sufre la Tauromaquia en estos comienzos del siglo XXI es la falta de comunicación, de "feeling" que dirían los cursis, con y hacia la sociedad.

La sociedad actual demanda mucho más que anclar sus preferencias en las tradiciones (por cierto, me declaro firme defensor de ellas. Vaya por delante), por lo que, si queremos que este mundo del toro, único, sobreviva, habrá que ser capaces de comunicar los valores que encierra el toreo más allá de la muerte del toro, algo que los antitaurinos sí han logrado que cale en la ciudadanía como único fin de la Tauromaquia.

Para ello se debe trazar un plan de comunicación en el que todas las virtudes que el toreo y el toro poseen estén estrechamente conectadas mediante investigación, documentación, exposición, divulgación, faceta artística, cultural, ecológica, y un sin fin de valores que hasta ahora el sector no ha sabido comunicar.
Las agencias de comunicación taurinas actuales, repletas de grandes profesionales, por desgracia y sin saberlo se han quedado "atrapadas" en el "gueto" taurino que nosotros mismos y la industria del toro, hemos creado. Grandes ideas se quedan, incomprensiblemente, decomisadas en la "frontera" de la indiferencia hacia el toreo por esta sociedad. Y digo incomprensiblemente porque estamos hablando del segundo espectáculo de masas de este país, un arma que siempre utilizamos, pero que sus "proyectiles" no tienen suficiente fuerza para sobrepasar esa "frontera".

Durante muchos años, y en la actualidad, la comunicación e imagen de la Tauromaquia van en una única dirección: la de enganchar al ya aficionado y al público que esporádicamente acude a alguna feria durante el año. Eso no es lograr nada. La propia dinámica cultural actual hace necesaria que se produzca un cambio de orientación en la comunicación dejándola en manos de grandes agencias que gestionen temas que calan en la sociedad para ampliar así el abanico de posibilidades de llegar a la ciudadanía agnóstica y que poco a poco ha ido perdiendo interés por la Tauromaquia (permitidme decir aquí, que el antitaurino fanático, violento y convencido no es el objetivo).

Hay que reinventarse sin dejar a un lado los valores únicos en el mundo de la Tauromaquia. No hemos sabido adaptarnos a los cambios de la sociedad de la información y mirando en perspectiva, y la comunicación e imagen taurina tienen que salir de su homogeneidad porque el público es diverso. Hoy esa sociedad exige unos canales de difusión fluidos, presentes en los medios normalmente mediante información y publicidad, etc. Utilizar los múltiples canales de comunicación existentes para trasladar a la sociedad los valores, las emociones, la grandeza de un hombre capaz de enfrentarse a la muerte y superarla con destreza con el fin de crear arte, y desmontar la falacia antitaurina de que la única consecuencia es la muerte y agonía del toro. Hay que volver a llegar con facilidad y claridad a los destinatarios que están "ahí fuera".

La Fundación recién creada debería hacer caso omiso a los comunicadores taurinos que con su infinita vanidad se atreven a postularse como los salvadores de esto, cuando han tenido más que tiempo que demostrarlo sin haber movido un sólo músculo que no haya sido el del brazo para dar la palmada en la espalda al taurino con poder (y pasta para poner en el medio).

Dicha Fundación debería echar el resto en contratar una gran agencia de comunicación y publicidad externa y ajena a los entresijos taurinos (que claros, claros, sabemos que no son...), para que el fin último sea el de la difusión y atraer al "indiferente" (no al anti), y hacerle disfrutar de una oferta competitiva, tanto de la propia corrida como de todo lo que la rodea: el campo bravo, la cultura, el arte, la literatura... pero eso mejor lo sabrán hacer los profesionales de la comunicación, publicidad e imagen, y no los taurinos, repito, vanidosos cuyos mayores logros son salir en un programa con una decoración antigua sobre un croma. Eso significaría volver a encerrarnos en este maravilloso y cabreante a la vez, mundo del toro.
¿Te ha parecido interesante esta noticia?    Si (5)    No(4)
Compartir en Google Bookmarks Compartir en Meneame enviar a reddit compartir en Tuenti


Normas de uso

Esta es la opinión de los internautas, no de Pureza y Emoción

No está permitido verter comentarios contrarios a la ley o injuriantes.

La dirección de email solicitada en ningún caso será utilizada con fines comerciales.

Tu dirección de email no será publicada.

Nos reservamos el derecho a eliminar los comentarios que consideremos fuera de tema.