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Foto: Miguel Pérez-Aradros
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Foto: Miguel Pérez-Aradros

Van Gogh, Urdiales, y Warhol. Arte, Dinero e Independencia

Suerte Diego, sigue toreando enseñándonos el corazón, a nosotros y al toro. Y por mucho dinero que pueda ganar, que siga siendo ese "van Gogh" de los años ochenta del siglo XIX.

miércoles 04 de noviembre de 2015, 13:45h
Salta la noticia de que Diego Urdiales se va con la FIT. Todos nos ponemos a pasear en redondo alrededor de nuestra afición, con los brazos cruzados en la espalda, meditando sobre su pérdida de independencia. Algunos negando con la cabeza con preocupación: "No puede ser, Diego no, el último independiente, el último puro de esto...vendido! No puede ser..."; Otros con la sonrisa del gato del malvado villano Doctor Gang, el del inspector Gadget, (perdónenme este ataque de viejunismo friki), frotándose malvadamente las manos como para echarles en cara a los seguidores de Diego un "lo veis, ahora revolveros en vuestra afición (esto ocurre porque el mundo taurino es tan grande que nos queremos y nos odiamos a partes iguales todos)".

El caso es que Diego Urdiales ha tomado la decisión de dejarse caer en manos de una multinacional franquiciadora, buscando, (creo yo), el rédito económico a su toreo único, lícito como cualquier otra decisión personal, pero que genera algunos interrogantes.

Uno, que no puede estarse quieto en materia literario-artística, leyó en algún momento estudiantil sobre el "ocaso" del genio neerlandés Vincent van Gogh y de cómo éste fue perdiendo fe en el arte, e incluso en sí mismo. Ello me ha llevado a cavilar sobre esta última noticia que ha removido las tripas de muchos aficionados, y ha hecho sonreír maliciosamente a los gatos taurinos del Doctor Gang.

"Digan lo que digan de él, el mundo del arte no está podrido", escribía Vincent van Gogh a principios de los años ochenta del siglo XIX. "Pintar es una fe". El toreo de Urdiales, me incluyo, nos ha hecho ver a muchos que el arte de torear no está podrido. De Diego Urdiales se han escrito (yo mismo porque lo he sentido en una plaza), ríos de tinta sobre el "toreo fundamental", sobre la dignidad y la fe en el toreo, etc. Sus seguidores se han convertido y convencido, en que la religión de su arte, reemplaza a la religión del toreo "corriente", del pase monótono, sin cargar a suerte, del "olé" fiestero y fácil.

Van Gogh incluso se llegó a identificar con Cristo el artista, el creador, hasta el punto de que atacó a los "fariseos del arte"... Van Gogh, sabía que podía ser sacrificado por los académicos, pero él estaba dispuesto a dar su vida por su arte, por su independencia.

Esto mismo, más o menos, hasta ahora ha declarado Diego en numerosas ocasiones:
"Todos los esfuerzos que he tenido que hacer en mi carrera me obligan a seguir respetándome a mí mismo. Y si las empresas me van a llamar más para contratarme, quiero dejar claro que no lo voy a hacer de cualquier manera".

¿Qué artista piensa hoy día así? ¿Qué torero se compromete tanto con su arte como Diego Urdiales? ¿Qué torero considera que su toreo es la esperanza de todos, incluso la suya, de la vulgaridad y monotonía que invade la Tauromaquia?... Y en esto llegó la FIT.

Todo son incertidumbres con el "reclutamiento" de Diego Urdiales por ellos. Pero da que pensar que todo está condenado al más absoluto corporativismo comercial. ¿Quién es lo bastante ingenuo hoy día, y más con este reclutamiento del "Ultimo Digno" por la FIT, de que los despachos del arte de torear están podridos en parte? El mismo Diego Urdiales se ha dado cuenta de que lo están, de que si vas independiente no ves un pitón. Todo está en garras de tipos a los que el toreo les importa un bledo más allá de su rédito económico: les da igual que el toro sea bravo, que se toree cada vez más vulgarmente, que se pierdan encastes, que se cierren puertas a toreros, ojo, jóvenes y VETERANOS, que siempre nos olvidamos de ellos. etc. Hoy ya no quedan toreros que prefieran vivir al día que caer en manos de grandes empresas, y los que hay, menos Perera, torean poco o muy poco como el caso de Diego Urdiales. Hoy el mundo del toro se ha convertido en un negocio despiadado, y ya no se lleva eso de ser un "digno e independiente". Parece imposible evitar la tentación del dinero, porque todo en el toro se ha convertido en dinero.

Hubo un artista que forzó la unión entre arte y dinero. Para Andy Warhol, el dinero tenía el poder de determinar lo que es arte. Para él, el arte es comercial, el comercio tiene el poder sobre el arte, el arte existe para hacer dinero. Tengo claro que de la "Pureza" no se vive, pero espero que Diego Urdiales en su nueva andadura (en la que le deseo la mayor de las suertes), tenga en su mente el arte de torear como fin estético y existencial en sí mismo, por mucho dinero que pueda ganar, que siga siendo ese "van Gogh" de los años ochenta del siglo XIX, y que su arte empatice con el espíritu, que siga convencido de que toreando como torea, frente a todo tipo de toros, es el único que puede "salvarnos" de este mundo taurino condenado a la vulgaridad de los mil pases por un puñado de orejas.

Suerte Diego, sigue toreando enseñándonos el corazón, a nosotros y al toro. Y permíteme dejarte aquí unas palabras de Vicent van Gogh: "Tengo una fe absoluta en el arte".
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