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Entrevista

Adolfo Martín: 'Mi toro da un espectáculo en la plaza que es el que ha levantado el interés'
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Adolfo Martín: "Mi toro da un espectáculo en la plaza que es el que ha levantado el interés"

Nos atiende quien recoge frutos del trabajo serio y responsable con la Fiesta. Adolfo nos habla de "Baratero" lidiado por Escribano y "Murciano" por Ureña. Cuál es su toro ideal, cómo lidiar a un Adolfo, selección de sementales... y mucho más.

martes 24 de noviembre de 2015, 17:55h

Hace tiempo que se ganó el respeto y la admiración del aficionado. Cuando uno va a ver Adolfos, sabe que lo que va a salir por los toriles es fruto del trabajo serio, de la selección del Toro como protagonista y no como mero "colaborador". En la dehesa extremeña, Adolfo Martín trabaja como un aficionado más, sin traicionar la esencia de la Fiesta ni anteponer intereses al toro. ¡Faltaría más! Eso se nota, y cuando ésta es la filosofía del día a día, es más fácil que los resultados acompañen, como ha sido el caso de esta temporada. Para hablar de ello, y de varias cosas más, nos atiende Adolfo Martín Escudero.

- Adolfo Martín gana partidarios. Su ganadería suscita cada vez más interés. Hay aficionados que van a los toros cuando ven a Adolfo anunciado, lo cual debe ser una motivación.
Si, es una cosa que es palpable. Y es como consecuencia de los resultados. Se ha consolidado mucho más. Está claro que cada vez tienen más ambiente. Es una ganadería que tiene cartel. Es distinta. Es un toro distinto. Nos hemos consolidado con los años. Los resultados son buenos. El toro tiene un trapío excelente. Además, dan un espectáculo en la plaza y un juego que es el que ha levantado el interés.


- En la tarde que lidió en San Isidro hubo un toro importante. Fue "Baratero", para Escribano, con el que el sevillano estuvo sensacional y parece que entró en Madrid.
Escribano ese día dio una medida desconocida para todos, incluso desconocida en Madrid. Cuando vienes a Madrid vienes a examinarte. Nos examinamos los ganaderos, los toreros,y hasta los subalternos. Él tuvo un triunfo serio, con un toro exigente, encastado. Se jugó la vida. Estuvo muy bien. Entró en Madrid. Fue un pase definitivo en su carrera.


- Cuando el toro es exigente, el triunfo sin duda es mayor porque tiene más importancia.
Claro, él se jugó la vida en banderillas. En el tercer par, el toro le espera y le espera en las tablas, le puede coger de mala manera. Afortunadamente no lo coge. Luego con la izquierda le baja la mano y le pega unos naturales... Y es el Escribano que hemos estado viendo toda la temporada.
- Y en Otoño echó usted a "Murciano", que tocó en suerte a Ureña.
Un toro excepcional. Hoy hablamos de indultos, y yo diría que fue un toro de vacas. La virtud del toro fue ir a más. En los primeros tercios fue bravo, pero no en la medida que dio al final. El toro tuvo la suerte de encontrase con un Paco Ureña extraordinario, que se jugó la vida. Y yo creo que fue la faena con más emoción de toda la temporada en Madrid. Que me perdone Castella, que cortó dos orejas y logró salir a hombros con una gran faena a uno de Alcurrucén, pero la intensidad de la faena a este toro... ¡La plaza en pie! Con ocho naturales que dio con verdad, entrega y riesgo. Ya le había cogido el toro también. Si lo mata le corta las dos orejas, seguro. Le da un pinchazo, le hace una guardia que se le va la espada, porque es una guardia horrible. Es decir, desgraciadamente lo estropea, y después de todo esto da una vuelta al ruedo en Madrid, cuando hoy las vueltas al ruedo no las dejan dar. Le digo lo que pasa en Madrid porque soy aficionado y sé lo que pasa allí. Le dan una vuelta al ruedo clamorosa. Ureña es un torero que para este año que viene hay que tenerlo en cuenta. Ha dado una medida en Pamplona, Bilbao, Madrid y ahora también en Lima, que hay que tenerlo en cuenta.


- ¿Considera que "Murciano" es de los mejores toros que ha lidiado en Madrid?
He lidiado muchos toros buenos en Madrid. Es uno de los buenos, porque si hablamos de "Murciano" hay que hablar también de un "Marinero" o de "Malagueños" que ha habido varios. En Madrid he echado toros muy buenos. Tengo tres o cuatro vueltas al ruedo, tengo tres premios de San Isidro... Toros de estos he echado muchos en Madrid. ¿Que este ha sido uno de los buenos? Por supuesto.

Quizás el toro más encastado que he lidiado yo en Madrid fue un toro que se llamó "Mulillero", que fue mucho encastado que este, mucho más de público, mucho más bravo. Le tocó a Encabo, que hizo una lidia memorable de caballo y de banderillas, lo que pasa que el toro en muleta se orientó pronto, al cuarto o quinto dijo "ya ni uno más". Fue una lidia muy larga, y ya el toro se le empezó a vencer y no le dejó torear. Ese fue un toro clamoroso de Madrid.

Y repito que tuvo la suerte de encontrarse con Ureña al igual que Baratero con "Escribano", estamos en las mismas. Hay toros que tú los ves y no sabes si "si o no". Porque hay que entregarse, y cuando un torero se entrega y lo va llevado a más, ves si es capaz de embestir o no. Pero delante tiene que haber un hombre que se juegue la vida. Como le pasó a Perera el año pasado, que nadie daba un duro por el toro hasta que él se puso. A veces te queda la duda porque son momentos de cara o cruz.

Este toro es un toro que exige entrega, oficio, hacerle las cosas muy bien, que al final hay toros que en unas manos terminan rompiendo y en otras no rompen. No te regalan las embestidas.


- En Zaragoza, quizá no sea el toro ideal, pero no cabe duda de que Rafaelillo y el cuarto toro de Adolfo dieron una tarde para el recuerdo.
Fíjate que yo la corrida la traté mal. Yo había hecho una temporada tan buena, que esperaba que Zaragoza iba a estar al nivel de la que echamos en Alicante, en Soria o en Gijón. Y la corrida, el primer toro, teniendo buena condición, es manso. Luego hay un toro muy bueno, que es el segundo, que le toca a Ricardo Torres. Era muy bueno para el torero. Ahí la pena es que si Rafaelillo, como estuvo en el cuarto, mata ese toro... Rafaelillo es un torero que ha dado una temporada magnífica. Como estuvo con los Miura en Madrid y Valencia. Ahora mismo tiene todo el crédito.


- Defina el toro que busca.
Un toro encastado, que humille, que tenga entrega en los tercios: llegar al caballo y empujar, no irse suelto. Un toro que salga definido. Que en la muleta tenga fijeza, prontitud. Y que embista veinte veces por ambos pitones, y ya está. Es un toro que no dura mucho porque aprende. Está demostrado que es de faenas cortas pero intensas. Y con doce o catorce pases bien dados aquello cambia. El caso de Urdiales con "Sevillanito" el año pasado. Se estuvo hablando de ello todo el invierno.
- ¿Cómo se debe lidiar a un toro de su casa?
Lo primero es darle los menos capotazos posibles. De salida hay que fijarlo en el capote. Este toro se entrega desde que sale y se gasta más que el que no se emplea. Si este toro tiene ochenta capotazos y le dan sesenta antes de llegar a la muleta, pues le quedan veinte. Capotazos los imprescindibles. Hay toros que les cogen y para banderillearlos le pegan uno o dos y para otro uno o dos. ¡Dale los menos posibles! Y los que se le den, esperándole mucho y llevándole para delante. Los malos ya son otra película. Hoy, desgraciadamente, el triunfo es los diez minutos de muleta. Porque esto ha cambiado, y es así. Antes llegaba un torero, hacía el quite del perdón y se tapaba. Hoy tienes que llegar a la muleta darle los quince o veinte pases que tenga, matarlo lo mejor posible y las dos orejas. Ese es el resultado final.


- Muchos dicen que el toro de Saltillo que es bueno en el capote, no lo es en la muleta.
No. Lo que pasa es que el que sale definido de capote, luego se acaba antes. Por lo que hemos dicho del desgaste. Que no es lo mismo que el que se mueve, el que tiene raza, pero que está sin definir y sin hacer, y se va definiendo. Yo hay veces que se lo he dicho a toreros. Se llevan el toro galleando al caballo, y les digo que no gasten al toro. Hay profesionales que dicen que el capotazo bueno es el que no se le da, porque no se le quita.

Hay una cosa que está clara: antes, hace muchos años, a los toros había que poderles también con el capote. El toro tenía menos peso, se movía mucho, no se le podía en el caballo como se le puede ahora. Entonces, tenías que poderle. Hoy al toro se le pegan dos puyazos con el caballo de ahora y se queda el toro con mejor condición para la muleta.


- ¿Es usted partidario de modificar algo del tercio de varas? El peso del caballo, el peto...
Lo que sí veo, y que me respeten los profesionales que dicen que la puya es más chica y demás, es que el toro nunca ha sangrado tanto como ahora. Nunca. Estoy hablando yo, que soy una persona que lleva en las plazas cerca de cincuenta años. Y nunca ha sangrado como ahora. Antes, cuando ocurría lo de hoy, decían los cronistas "la sangre le llegaba a la pezuña". Ahora, ¿cuál es el motivo? No lo sé. Los cortes que tiene esa puya no ayudan nada ni al rendimiento final, ni al espectáculo, ni al que se acerca a ver aquello y donde para el toro va dejando un charco... ¿Que la puya es más chica no sé cuantos milímetros? Lo que usted quiera, pero los resultados son esos. Como sangran.


- ¿A usted le gusta lidiar los toros con cinco años?
Yo lidio con cuatro y cinco años. Se nota que con cinco tienen mucho más trapío. La expresión, la seriedad... Porque el toro hay una cosa que no se puede equivocar nadie: el toro con cuatro años no está todavía cerrado. Digo "cerrado", que antes con la edad se les miraba la boca, y el toro con cuatro años tiene dientes dientes de leche. Cuando ya cierra la dentadura es a los cinco. Ahora con el guarismo eso no se mira.

Aunque el toro que es bueno lo es con cuatro y con cinco años. Lo que nos ha permitido lidiar un toro con cinco años son las fundas. Si tú un toro con cuatro años lo dejas un año más, los pitones se los come. Se te queda romo. Antes sufrías muchísimo, porque ese toro que le dejabas con toda la ilusión para un año más tarde, al final o no se lidiaba o se lidiaba en una plaza menor, porque se te quedaba sin pitones.


- Nos trasladamos al campo. ¿Con qué edad tienta a las vacas?
Con dos o tres años. Cuando las vacas me gustan mucho, las dejo a lo mejor con tres, pero normalmente no porque es muy costoso. Una camada más, un saneamiento más. Eso es terrible, porque si tienes en la camada ochenta becerras y tienes que meterla otra vez en la manga, es mucho más trabajo y coste porque le estás dando de comer un año más. Nosotros nos quedamos con un 7 o 8 % para reproducir. El resto va al matadero.


- ¿Cómo eligen a los sementales?
A campo abierto nunca. Porque no tenemos corredero. O se tientan con las ramas, pero se hace poco. He echado a veces por familias. Es más importante para mí la reata, porque te puede salir una tienta muy buena, que como no tenga una buena reata te pega un salto atrás y los hijos no valen. Esto es muy difícil. Dos y dos no son cuatro. Y un toro no siempre te liga al 100 %, un semental que te ligue al 80 o 90 % ya es extraordinario.


- Hay un tema que genera debate y que antes mencionó: las fundas. Usted las pone, por lo tanto está a favor.
Yo estoy a favor. Tiene que opinar el profesional. Los que vivimos la problemática somos los que vemos las ventajas y los inconvenientes de cada caso. El que no le haga falta ponerle las fundas, que no las ponga. Y no es porque se peguen y se maten, es porque se quedan sin cuernos. Los ganaderos tenemos asumido que tiene que haber un porcentaje de bajas. El toro es un animal que se pega. Yo he llegado a la finca y me he encontrado con dos toros con los pitones reventados, y los pitones en las peleas se los parten con o sin fundas. Ahora, lo triste es tener una camada y ver cómo se van comiendo los pitones. El toro no se come el pitón de hoy para mañana. Tú observas y lo ves manchado y manchado, y dices "este toro se está dando en el suelo". Y entonces, o pones remedio o no lo lidias.

¿Qué ha supuesto la funda? Llegar a la plaza con un macizo de pitón que nunca se ha llevado. ¿Que no sería bueno que la tuviera durante mucho años? Pues a lo mejor. Pero esos meses antes de la lidia, cuando el toro viene de novillo y empiezas a darle el pienso concentrado, es cuando empiezan a tener esos problemas. En los últimos meses de su vida. Se come mucho pitón en la tierra, en las encinas... Yo nunca había puesto fundas. He echado toros astigordos. Se me había acusado de que yo había manipulado.

Da tranquilidad el saber que los vas a lidiar. La misma empresa te pregunta si le vas a poner fundas. Porque claro, les enseñas una corrida magnífica y luego cuando va a embarcar dices, "¿aquí que hay?".

Hoy, en las plazas se les abren los pitones menos que nunca. ¿Por qué? Porque antes el toro se había comido ese macizo que cubre el pitón, y eso le faltaba. Remataba en el burladero y se le abrían los pitones como brochas. ¿Lo has afeitado? Que no, es que se lo ha quitado así.

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