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Don Diego Urdiales

Don Diego Urdiales

lunes 06 de octubre de 2014, 17:45h
Excelente faena de Urdiales en Madrid con uno de Adolfo. Serafín oreja del buen sexto

Toreo del caro el que se vivió ayer en el cierre de la Feria de Otoño. Broche de oro a una feria mermada y descastada, con un pésimo nivel ganadero, al que por poco se apunta Adolfo Martín, quien trajo una corrida seria y cornivuelta, que sin dar el juego esperado aportó emoción y posibilidades a los de luces, algo completamente imposible en días atrás.

Una corrida que dio un peso muy bajo en la báscula. Tan sólo uno de ellos, el gran sexto, pasaba de los quinientos kilos. Eso sí, allí nadie dijo ni "mu", y hasta llegaron a tocar las palmas de salida a más de uno. Madrid empieza a ver las cosas y hay que reconocer el gran comportamiento de la afición estos cuatro días. Rigor, seriedad y asistencia más que buena.

Fue una tarde importante, de las que uno sale contento. Porque cuando se ve T O R E A R, todo cambia. Cuando el hombre se antepone a la muleta, cuando sólo ves un pedazo de torero de frente, con todo el corazón por delante, y ni te fijas en ese trapo tan insignificante y débil, es porque allí hay pureza, señores. Y eso sucedió en el día de ayer. De las pocas veces que hemos visto cargar la suerte en esta temporada, con la femoral por delante, la naturalidad por bandera y el sentir de esta profesión como emblema.

Salimos toreando de la plaza, porque el señor Diego Urdiales volvió a hacer de las suyas. La faena de la temporada sin ninguna duda llegó con su primer toro, "Sevillanito" de nombre, de fea cornamenta y seria embestida. Y allí se puso el hombre, de frente, cargado de pureza y honor, para torear como mandan los cánones del toreo, con el pecho por delante, cargando la suerte y citando de corazón. Madrid se rendía en muletazos lentos y enroscados, de arriba abajo. Toreaba Urdiales y rugían los cimientos de la catedral del toreo. Todo el mundo de acuerdo, Sevillanito agradecido y, Diego sintiéndolo más que nunca. Estocada por derecho y petición unánime de oreja. Vimos el TOREO puro de quien es sin duda TORERO de pies a cabeza. La pena fue que su segundo fue devuelto. Un asaltillado Adolfo que tras derrotar en burladero pareció acabar descoordinado o abierto de pechos. En su lugar saldría un mulo atacado de kilos de la ganadería de moda, El Puerto de San Lorenzo, manso y completamente rajado. Fue imposible pegarse con él ya que buscó constantemente la huida. Los saludos cariñosos al pasaportar este toro fueron la clarividencia de que Madrid sigue esperando esa Puerta Grande.

Otra oreja cortaría Serafín Marín del sexto, el mejor toro de la corrida. Serio, bajo, astifino a más no poder, y de embestida encastada y humilladora. Fue una oreja barata, para qué negarlo. El animal rompió ya de salida, volviéndose como un gato a las telas del catalán y casi cumpliendo en sus dos encuentros al jaco. Serafín se empeñó en citar al hilo del pitón, ligando las emocionantes arrancadas del albaserrada y pasando momentos de apuros, cuando el pitón rozaba la taleguilla ya en el tercer derechazo. Porque fue un toro de tandas cortas pero intensas, no sobrado de recorrido, pero si con mucho que poder y hacer. No le vimos al natural, quizá por la falta de técnica y/o poder de su muleta. Mató por arriba, en una gran estocada, y arrancó la oreja, ridícula si la comparamos con la de Diego. En su primero volvió a estar muy fuera de sitio. Sorteó el animal más parado del encierro, "Carpintero" de nombre, que se deslizó bien de capote por ambos pitones. Creo que no fue ni el terreno ni las distancias más adecuadas para su faena. A mi modo de ver, nos quedamos sin probar el toro.

Uceda volvió a llevarse los pitos de su plaza. Madrid no aprobó su faena al cuarto de la tarde, un marrajo manso y peligroso, que fue orientándose a medida que transcurría su lidia, cargada de capotazos por alto y pasadas en falso. El animal repuso lo que no está escrito en la muleta, parándose en los muslos del madrileño y buscando en todo momento adueñarse de la situación. ¿Qué no pudo con el animal? Cierto ¿Qué no tenía nada que sacar? También cierto.

Sí pudo hacer y mucho más con el noble primero. "Tomatillo", de excelente lámina, como toda la corrida. Embistió por bajo y largo en el capote poderoso de José Ignacio, quien nos dejó una gran media tras varias verónicas verdaderamente meritorias, sacándose al bicho hacia las afueras y mandando desde primer momento. En la muleta el cornúpeta se vino abajo, recortando el recorrido y mostrando lo que faltó en líneas generales a la corrida: casta. Pero nos quedamos con ganas de más, porque así lo merecía el toro. Uceda volvió a quedarse, una vez más, a medias en Madrid, y van...

Y con esto cerramos esta Feria de Otoño, que se lleva un nombre mayúsculo, el de un torero crucificado por figuras y empresarios, castigado por el sistema podrido de la Tauromaquia. Porque es lamentable que sea su décima corrida en el año, cuando tarde tras tarde tenemos que ver a señores acartelados en todo tipo de festejos. Vergonzoso vaya. Estoy convencido de que tarde o temprano será valorado por las demás clases, porque si algo tengo claro es que la afición te espera Diego.

No quiero olvidarme de los aficionados catalanes desplazados ayer a Madrid, a los que se les acogió al finalizar el paseíllo con una preciosa ovación. Seguimos en la lucha y desde Pureza y Emoción todo nuestro ánimo y apoyo.

Comportamiento de los toros:

Primero. "Tomatillo", Nº 66, Cárdeno oscuro de 467 kilos. (Silencio)
(Noble aunque bajo de casta. Tuvo mucho que torear)

Segundo. "Sevillanito", Nº 69, Cárdeno de 465 kilos. (Ovación)
(Noble y con fondo. Tuvo la virtud de acabar rompiendo. Sobraron muchas palmas)

Tercero. "Carpintero", Nº 95, Negro entrepelado bragado de 492 kilos. (Pitos)
(Manso, descastado y apagado. Sensación de no verlo en la muleta)

Cuarto. "Madroño", Nº 47, Cárdeno claro de 480 kilos. (División)
(Manso, peligroso y orientado. Fue muy mal lidiado)

Quinto. Sobrero de El Puerto. "Curiosón", Nº 78, Negro de 600 kilos. (Pitos)
(Manso y excesivamente rajado. Muchos kilos y nula casta)

Sexto. "Baratillo", Nº 30, Cárdeno de 516 kilos (Ovación)
(Buen toro. Encastado y con muchísimo que torear. Muy humillador)


Madrid. Plaza de toros de Las Ventas. 4ª de abono de la Feria de Otoño 2014. Entrada: casi lleno. Toros de Adolfo Martín Andrés y un sobrero de El Puerto de San Lorenzo (5º bis) . Uceda Leal:silencio y pitos. Diego Urdiales: oreja tras aviso y saludos desde el tercio. Serafín Marín: silencio y oreja.

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