www.purezayemocion.com

Sobre la ausencia de Morante en Madrid 2016

La chepa de la vergüenza

La chepa de la vergüenza

Lleva años evidenciando sus carencias y ahora nos extrañamos de lo de la chepa. Si no ha podido superar el escalón del toro encastado, no se atreve con subir el bordillo del toro íntegro y ha convertido en un clásico el pitote corralero matinal.

viernes 19 de febrero de 2016, 19:20h
¡Qué disgusto más grande! La de vueltas que le llevo dando a la cabeza, el dios de los toreros, la luz de la torería, el Teseo de nuestros días, nuestro guía en los intrincados caminos del arte, el lince entre los linces, desprecia nuestra plaza y nos dedica un “ahí te quedas”, con un par. ¿Qué mal hemos hecho? ¿Qué delito hemos cometido? ¿Cuál es nuestro pecado? Si nos pinchan, ¿acaso no sangramos? Si nos hacen cosquillas, ¿acaso no reímos? Si nos envenenan, ¿acaso no morimos? Y si nos agravian, ¿no debemos vengarnos? ¿Por qué este castigo? Todo por una chepa, la misma que al mismo dios no le importó para deleitarnos con su toreo de capote años ha, ya demasiados, la misma que no impidió crear el toreo más bello que imaginar pudiéramos a Paula, Romero, Chenel, El Viti o Camino, a los más recientes Mora, El Cid, en la época de los quites del dios, José Tomás o Frascuelo.

¡Maldita chepa! ¡Yo te maldigo chepa! Tú nos has arrebatado al genio, al arte, al baile de corrales, a los caprichos sin sentido, a las mamarrachadas del aprendiz de brujo, a la estupidez pública, a la ausencia de afición, al miedo a afrontar la responsabilidad de una plaza en la que aún se protesta, a tener que esperar que el aire le venga por delante o por detrás para justificar el parné al que nunca ha hecho ascos, al sentirnos abochornados, engañados y asaltados por un espantajo con medias rosas, puro en boca y cafelito a deshoras. ¡Bendita seas, mi chepa del alma!

Antes, en los tiempos pasados, muy pasados, aunque no tanto como lo están aquellos quites con el capote del dios, las gitanas hicieron famosa su célebre maldición en que a los malos toreros les deseaban que les saliera un toro bueno. Pero eso era para quienes al menos se sentían toreros y se veían obligados a demostrarlo precisamente con el toro bravo y boyante, el más chivato de todos, el que canta las carencias y faltas de valor. Pero el dios se nos atasca con una chepa, con una rampa en mitad del ruedo. ¿Será un problema de accesibilidad taurina? ¿Cómo no habíamos caído en ello? Lleva años evidenciando sus carencias y ahora nos extrañamos de lo de la chepa. Si no ha podido superar el escalón del toro encastado, no se atreve con subir el bordillo del toro íntegro y ha convertido en un clásico el pitote corralero matinal. Hay que allanar el camino al dios.

Pero tranquilos, que siempre habrá quién le encuentre la gracia a tanto esperpento y perderán el aliento para justificar y vestir de genialidad tanta tontuna concentrada. Eso que ahora llaman genialidad era motivo suficiente para acabar en el pilón o ser corrido a gorrazos por la calle. Y como al dios le gustaba la sintonía, se subió al carro y se lo creyó. ¡Qué cosas! Para eso no necesito ayuda, sí para la chepa, pero si la cosa va de halagos pega un respingo que llega al cielo. A ver si va a ser que simple y “llanamente” está interpretando un papelón. Serán cosas del márquetin, que uno de sus mentores se llegó de dos patadas a Los USA y se trajo un manual de mercadotecnia aplicada al taurinismo. Mira dios, mientras andemos con estas melonadas, nadie se va a fijar en lo que haces en el ruedo. Ni tan siquiera vas a tener que seguir queriendo imitar a este o al otro, basta con que te disfraces de bicho raro, que te enfrentes a los antitaurinos comiendo pipas, que cuando te pregunten no hables y que cuando hables, parezca que hablas sin hablar y ya está, te desmelenamos tus guedejas al viento, una camisa desigual, esa parsimonia tintada de halo divino y pa’lante. Igual hasta nadie cae en que eres torero y que tu obligación es plantarle cara al toro y así vamos recaudando por esos mundo de perfomance en perfomance. Seguro que “el coro de niños cantores de loas al dios” no se detendrán en esos detalles sin importancia y en gran medida, absurdos de exigir al torero como tal, de pedirle que al menos justifique su caché y su fama en los ruedos, pasarán por alto eso de no ver al toro con trapío ni en las litografías de La Lidia y hasta se desternillarán cuando se repitan que el dios no acudirá a Madrid por la chepa, porque con la maldita chepa de por medio es imposible. Si ya lo dice él, así no se puede torear. Pero no se equivoque, no se puede torear si no hay toro, si no hay afición para ello y si no hay vergüenza torera, sin detenerse en excusas estúpidas para ocultar tanto que tiene que ocultar y que nada tiene que ver con la chepa de la vergüenza.
¿Te ha parecido interesante esta noticia?    Si (23)    No(1)
Compartir en Google Bookmarks Compartir en Meneame enviar a reddit compartir en Tuenti

+

1 comentarios