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Vistalegre

Foto: María Vázquez
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Foto: María Vázquez

Una oreja, dos faenas y cinco necios

Pudieron ser más las orejas de no ser por el fallo a espadas. Novillada desigual y baja de casta de Daniel Ruiz.

domingo 21 de febrero de 2016, 09:53h
Se abrió la temporada capitalina en la segunda de sus plazas, el Palacio multiusos de Vistalegre, con una más que pésima entrada en un ruedo gélido y allanado, sin pendientes ni traumas morantistas. Cartel de promesas y oportunidades, de sueños y vistas a un futuro más que cercano. Novillada cómoda y preparada para los noveles, cada vez más acostumbrados al monoencaste de sus mayores, con los que en tiempos próximos deberán retarse. Y balance negativo de apéndices, acondicionado sin lugar a dudas por el fallo a espadas, ya que hubo materia para haber cortado más de una oreja.

Ginés Marín se llevaría el gato al agua en el quinto de la tarde, un nobilísimo animal de Daniel Ruiz que llegó desfondado y aplomado, como todos sus hermanos, a la faena de muleta. Codicioso en sus inicios y bondadoso en cercanías, sin miradas extrañas ni sentido bravo. Se dejó llegar los muslos del extremeño y obedeció sin malicia a las telas de Ginés, que brilló como pocos en un inicio torerísimo de rodillas, sobresaliente en los cambios de mano, y profundo en los de pecho. Una obra larga y descendiente que bien le valió la oreja tras un correcto espadazo.

Aseado y con buen concepto anduvo ante el segundo, de poca gracia y escasa casta. Correcto en la disposición y templado en sus formas, dando sentido a todo lo que hizo delante de la cara del danielruiz. Hay que seguirle la pista.

Álvaro también pudo sumarse al festín de no haber pinchado a sus dos novillos. Cadente y sentido de capote, algo lineal en su concepto por derechas, y templado y poderoso al natural. Se llevó el susto de la tarde con su primero, un castaño ligero de carnes y con movilidad boyante y rectilínea. Bonito el recibo capotero y superior el empiece genuflexo en el tercio, por bajo y con gusto, encaje y tiempo. No acabaron de entenderse en el ruedo y la espada dejó el posible premio en una ovación desde el tercio.

"Cortesano II" no falló a su buena reata. Feo y destartalado de hechuras, cornidelantero y de poco cuello. Apretó con la cara alta en el jaco, sin fijar nunca su empuje y protestó en banderillas, pero fue una locomotora en las primeras tres tandas, descolgado y con un larguísimo recorrido, perfectamente llevado por Álvaro. Tuvo menos fondo del que esperábamos, y Lorenzo con más corazón que cabeza, no dio el tiempo que necesitaba el animal para reponer sus embestidas. La faena se alargó en exceso y el broche de la misma no llegó a ser de oro. De nuevo pinchó lo que podría haber sido un nuevo apéndice.

Varea dejó sus mejores momentos con el capote, ante el precioso tercero, un animal rematado, bajo y cerrado de cuerna. Cadenciosas, ligeras y templadas las verónicas de recibo, con sabor y sentido añejo. La voltereta del astado pudo afligir las acometidas profundas y nobles del burel, que acabó parado y a menos en la muleta.

El sexto fue un animal cabezón y terciado, ligeramente protestado por el escaso público que se daba cita en el Palacio. Apenas sangró en varas y llegó topando a la muleta del castellonés, de concepto perfilero y trazo largo y poderoso. Pocas fueron sus opciones y cariñosa la ovación al finalizar su acto. Debe mejorar y mucho con la tizona de cara a su encerrona.

En medio de este espectáculo vivimos una vez más la delincuencia de cinco desamparados vestidos de naranja, que incomprensiblemente, y con hasta TRES barreras de por medio, lograron pisar el ruedo del Palacio ante la impasividad de los Cuerpos de Policía. Coartada nuestra a libertad, pisoteada la tauromaquia y cuestionada la seguridad de este espectáculo.

Y sin dar un segundo más de protagonismo a esta gente, mi mente piensa ya en la heroicidad de dos hombres que vuelven a la vida, a su vida, el toreo, en apenas unas horas. A jugarse la vida de tú a tú cuando han tenido a centímetros la muerte. Eso si que merece el mayor de mis respetos. Hoy es vuestro día, David, Saúl…. ¡SUERTE!


Novillos lidiados en el festejo:
- Primero. “Bonito” nº 91, castaño de 481 kilos. (Palmas)
Ligero de carnes y cómodo de cara. Manso con movilidad y poco fondo.

- Segundo. “Morisqueto” nº 71, tostado chorreado de 486 kilos (Silencio)
Terciado, descastado y sin fondo. Excesiva nobleza.

- Tercero. “Pescadero” nº 67, negro de 460 kilos (Silencio)
Rematado y de buenas hechuras. Noble, apagado y descastado.

- Cuarto. “Cortesano II” nº 18, negro de 497 kilos (Ovación)
Más alto y de feas hechuras, noble con chispa y a menos en el último tercio.

- Quinto. “Mocito” nº 46, negro de 466 kilos (Ovación)
Precioso y bien presentado. Noble, humillador y con poco fondo.

- Sexto. “Merengue” nº 3, negro listón de 473 kilos (Silencio)
Feo y cabezón. Manso, descastado y sin clase.


Madrid. Palacio de Vistalegre. 20 de febrero de 2016. Novillos de Daniel Ruiz para Álvaro Lorenzo, saludos tras dos avisos y saludos; Ginés Marín, saludos tras aviso y oreja; Varea, silencio tras aviso y ovación. Entrada: un cuarto de plaza. Nota: Se desmonteraron Javier Ambel y Manuel Izquierdo tras banderillear al quinto de la tarde.

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    Últimos comentarios de los lectores (1)

    676 | Bastonito - 21/02/2016 @ 11:31:18 (GMT+1)
    Hasta en tres ocasiones me quedé dormido viendo el festejo por la tele. Con un ganado que no aporta emoción, es realmente difícil que transcienda nada. No entiendo muy bien que una terna puntera de los novilleros venga a Madrid a aburrir como cualquier tarde del escalafón superior. En lugar de intentar conseguir un espectáculo brillante buscan su comodidad. Mal sabor de boca al inicio de temporada, esto es lo que se supone que viene con la fuerza de la juventud, imaginemos lo demàs... Desde luego como sigamos así pasarà como en México, que lógicamente va muy poca gente a los toros por lo absolutamente intrascendente lo acontece en su ruedo con el descate y presencia de los toros que llevan. Bueno, yo creo que ya pasa. A mí con ganaderías como está que no me esperen en una plaza.

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