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D. Máximo con Javier Larena, presidente del Club.
D. Máximo con Javier Larena, presidente del Club.

Interesante coloquio en el Club Taurino de Bilbao con Máximo García Padrós

Desveló que sigue las corridas en su despacho, por televisión, pues al ver la cornada repetida sabe a qué atenerse al llegar el diestro a la enfermería. Aparicio, Fortes o Joselito han pasado por sus sabias manos.

Por Redacción
martes 01 de marzo de 2016, 20:15h
Con un lleno digno de las mejores tardes taurinas, en la sede del Excmo Club Taurino de Bilbao se vivió ayer un más que interesante coloquio con D. Máximo García Padrós, cirujano jefe de la plaza de toros de Las Ventas. De la mano de Alfredo Casas conocimos una perspectiva del mundo de la fiesta taurina que no es el habitual de toreros y ganaderos: el del cirujano, el ser humano y el profesional de cuyas manos depende en muchos casos la vida de los hombres que se la juegan día a día frente al toro en el albero.

Hijo de médico que empezó a ejercer la cirugía taurina en el año 42 junto al célebre doctor Jiménez Guinea, y de una madre catalana que le llevaba a los toros desde que tenía 2 años, un D. Máximo muy joven tomaba fotos de las diferentes cornadas para su estudio. Dos mil fotos que aterosa y que ojalá se plasme en un libro que su difunto padre comenzó a escribir hace 26 años y que tal vez su hijo, traumatólogo que le acompaña en su labor, pueda concluir.

Habló de la evolución que el mundo de la medicina aplicada a la tauromaquia ha sufrido en los últimos años (la penicilina, anestesia, suturas); de las pasiones y rivalidades que antaño existían entre los toreros (que era sana, afirmó); destacó la fuerza de voluntad y la mentalidad de los toreros; y, como dato curioso, desveló que sigue las corridas en su despacho, por televisión, pues al ver la cornada repetida sabe a qué atenerse al llegar el diestro a la enfermería. Aparicio, Fortes o Joselito han pasado por sus sabias manos.

Entre los detalles expuso las diferencias que hay entre una cornada respecto a, por ejemplo, una puñalada o similar. Además de la infección que el asta del toro puede producir de por sí, la cornada se produce de un "agresor" a un "agredido" estando ambos en movimiento. Si a esto le añadimos el peso del torero (a mayor peso mayor daño, por la simple influencia de la gravedad, y que hace que un banderillero de más edad y volumen pueda tener mayor daño en su herida que un torero joven, delgado y atlético) hace que una cornada que tiene un punto donde entra en el cuerpo pueda causar daños en zonas diferentes y lejanas a dicho orificio de entrada.

¡No tuvo desperdicio la charla!
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