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Entre la mediocridad y el engaño
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Entre la mediocridad y el engaño

La plaza de Sevilla hace años que se ha convertido en santo y seña de la mediocridad taurina, jaleada por determinados poderes fácticos y mediáticos más interesados en contentar a quien les paga o jalea, que en propagar la verdad y realidad de cada tarde.

viernes 08 de abril de 2016, 09:07h
Pudiera parecer que un festejo donde se cortan dos orejas fue exitoso, prevaleciendo la calidad, pero nada más alejado de la realidad. La plaza de Sevilla desde hace varios años se ha convertido en santo y seña de la mediocridad taurina, jaleada por determinados poderes fácticos y mediáticos más interesados en contentar a quien les paga o jalea, que en propagar la verdad y realidad de cada tarde.

Es engaño la presentación del encierro marcado con el hierro de El Pilar. Animales anovillados del primero al quinto, y además cortos de pitones. El sexto era un mulo en su aspecto, basto y también corto de cara. Toda esta presentación con el visto bueno de la Sra. Presidenta y su equipo en la línea de contentar al poder taurino y olvidar al aficionado.

Es engaño mantener en el ruedo para su lidia toros completamente inválidos como el primero de la tarde. Es engaño la labor de los lidiadores de ese toro subiendo a las nubes los capotes para que el público se trague el toro y la Presidencia pique en mantenerlo.

Es engaño, una tarde más, la suerte de varas. De autentica vergüenza, tanto el poner los toros en suerte, la colocación de los lidiadores, la selección de estas “ruinas” en la crianza y por supuesto el resultado posterior en las plazas.

Es engaño la irrupción de la música en faenas inmerecidas para tratar de imponer un falso triunfalismo.

Es engaño ofertar un mano a mano donde el aficionado espera competencia en cada fase de la lidia y que sus protagonistas no pongan toda la carne en el asador para obtener los mejores resultados.

Es mediocridad la tauromaquia de Castella, especialista en citar con el pico de la muleta, torear desviado y descargar la suerte.

Es mediocridad que López Simón no entienda a sus oponentes para medir bien las distancias, bajar la mano y templar sometiendo adecuadamente las embestidas.
Es mediocridad que este emergente torero del cual se espera mucho y bueno se anuncie con el medio toro.

Es mediocridad que con las embestidas amables y aborregadas de los toros de esta tarde solamente se cortaran dos orejas por López Simón en el cuarto y sexto toro.

No ha sido mediocridad la labor toda la tarde de la cuadrilla de López Simón. Vicente Osuna, Miguel A. Sánchez, Jesús Arruga y sobre todo Domingo Siro. Un aplauso para ellos.
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