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Foto: Prensa Pagés
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Foto: Prensa Pagés

¿Hacia dónde va Victorino?

Partiendo del origen de la leyenda de Victorino, desde el indulto de "Belador" hasta el de “Cobradiezmos”. El artículo reflexiona sobre la evolución y el futuro de la ganadería santo y seña del torismo. ¿Mantiene el ganadero el concepto de antaño?

miércoles 20 de abril de 2016, 11:44h
Corría el año 1968. Estados Unidos se desangraba en Vietnam. En Memphis, James Earl Ray asesinaba a Martin Luther King. John Lennon y Cinthya Powell se divorciaban y los Beatles consolaban al hijo del matrimonio cantando “Hey Jude”. En Praga tenía lugar la primavera más revolucionaria y en mayo, en París, los estudiantes buscaban debajo de los adoquines la playa de Corfú.

En España, un modesto ganadero de Galapagar llamado Victorino Martín revolucionaba el “mundillo taurino” iniciando así su leyenda. Desafíaba a El Cordobés y a Palomo Linares, figuras de entonces, a enfrentarse a sus temibles toros regalando una corrida en San Isidro. Venía Victorino a revolucionar la acomodada dictadura de las figuras de toros afeitados, flojeza y descastamiento. La afición lo acogió haciendo de él una figura mesiánica, reivindicando la fiereza y la dureza de sus toros en oposición al panorama reinante. Mientras, las figuras de la época (salvo contadas excepciones como Antonio Bienvenida) se ponían de perfil alegando que aquello era intoreable. Lo sucedido es ya historia de la tauromaquia, la cronología de los acontecimientos es de sobra por todos conocida: Andrés Vázquez y “Baratero”, Ruiz Miguel en Vic-Fezensac, Juan José y “Cigarrero”, la Corrida del Siglo y el indulto de “Belador”. Luego vendrían muchos hitos más. El “paleto de Galapagar” desnudaba la aristocrática “fiesta” y la entregaba al aficionado a través de la fiereza, la dureza y la emoción de sus toros.

Treinta y cuatro años después del indulto de “Belador” en la plaza de Las Ventas, en la Maestranza de Sevilla se indultaba a otro Victorino: “Cobradiezmos”. Según le consta al que esto escribe Victorino es la única ganadería que ha conseguido un indulto en ambas plazas. A propósito de este hito histórico y a través de la comparación de ambos indultos trataremos de plantear una reflexión: ¿Hacia dónde va Victorino?

"Belador" fue el toro elegido por Victorino para la Corrida de la Prensa (concurso de ganaderías) que tenía lugar en Madrid el 19 de julio de 1982, un mes después de la Corrida del Siglo. Entonces sólo estaba permitido el indulto en corridas concurso. Joaquín Vidal en la crónica del festejo (pueden leerla aquí) en el que tuvo lugar el indulto de “Belador”, manifestó su oposición al mismo justificándolo en la sugestión general generada a raíz de los éxitos venteños del ganadero de Galapagar. Vidal, describió al toro como serio y encastado. El matador al que le tocó en suerte, José Ortega Cano, lo describió como muy bravo y con picante. El toro tomó tres varas, la primera al relance sin colocar (derribando al caballo) y las otras dos de largo. No tomó una cuarta porque el presidente cambió el tercio ante la protesta general. En la muleta, humilló quedándose en ocasiones debajo y midiendo al torero, embistiendo mejor por el izquierdo. Vidal lo calificó en la muleta como encastado y noble, hasta con “clase”. Vídeo de "Belador" aquí.

“Cobradiezmos” fue el cuarto toro lidiado en la corrida de Victorino en la Feria de Abril de Sevilla de este año. Entipado de hechuras, tomó sólo dos varas (la segunda muy ligera). En la muleta embistió con largura, nobleza y casta, en codiciosas, emocionantes y humilladas embestidas. De condición se intuye (no hay un tercer puyazo) bravo, pero escarba repetidamente durante toda la lidia. Ese es el mayor defecto del toro junto a cierto atisbo de debilidad y ausencia de fiereza. Vídeo "Cobradiezmos" aquí.

Más allá del merecido (o no) indulto de “Cobradiezmos” las diferencias con “Belador”, sin decir ni importar cuál es mejor que otro, son indisimulables y ello es un claro ejemplo de la evolución de la ganadería de Victorino Martín. Dicha evolución se observa también en la ausencia de “alimañas” en la última corrida de Sevilla o de la mayor “toreabilidad” de la ganadería respecto a años anteriores. Todo ello parece coincidir en el tiempo con el mayor protagonismo en la ganadería de Victorino Martín hijo. Seguramente, la pérdida de fiereza experimentada en la ganadería de Albaserrada sea acorde a los tiempos actuales y a la propia evolución de la “fiesta”. Probablemente muchos aficionados (y profesionales) consideren que la ganadería actual de Victorino es más brava ahora que en el pasado al considerar, por decirlo de una manera comprensible, que la bravura se mide en la “toreabilidad” y el descastamiento en la “fiereza”. Pero, al recordar como Fernando Domecq felicitaba a Victorino en el callejón de Sevilla y como el ganadero del toro indultado destacaba del mismo su duración, me pregunto si ese también es el concepto de toro que busca Victorino.

Si “Cobradiezmos” es el toro paradigmático ello significa que los criterios de selección en Las Tiesas están orientados a sus características, por lo tanto debemos deducir que éstos no andan muy alejados del concepto que manejan las ganaderías “toreristas”. Es decir, bravura dentro de la toreabilidad y la fiereza como defecto. Cuidado porque “Cobradiezmos” hay uno y la búsqueda de la bravura dentro la toreabilidad puede llevarnos a que “Cobradiezmos” sea una excepción en una tónica de descastamiento general o (como sucede en las ganaderías de las figuras) de dócil amaestramiento. Algún síntoma de ello ha detectado este aficionado en las últimas camadas de Victorino.

Este artículo sólo pretende, modestamente, a partir del indudable y merecido éxito que significa la lidia de un gran y emocionante toro como “Cobradiezmos” invitar al aficionado a reflexionar sobre ello y a preguntarse ¿Hacia dónde va Victorino?
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