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Pancarta: '¿Para cuándo toros en Nimes?' -  Foto: @Fino_y_Toros
Pancarta: "¿Para cuándo toros en Nimes?" - Foto: @Fino_y_Toros

Nimes toca fondo

Se acababa la feria y la paciente, generosa y festiva afición nimeña rompía en una bronca, de las que se recordarán, contra la empresa organizadora "Simon Casas Production". Gritos de “LE TORO” ,“LE TORO”.

jueves 19 de mayo de 2016, 12:05h
Se acababa la feria de Nimes y la paciente, generosa y festiva afición nimeña rompía en una bronca, de las que se recordarán, contra la empresa organizadora "Simon Casas Production". No parecía que dicha bronca fuese una cosa organizada y orquestada por ese grupúsculo de aficionados nimeños con los que el productor artista parece mantener una tensa contienda, cuyo clímax llegó en el 2012 a la famosa “peineta” y a la pérdida de papeles en el callejón del Sr. Casas. Tampoco parecía cosa de esos veinte aficionados integristas que pululan por las plazas y que vienen a “joder el espectáculo” y que el programador artista quiere echar de sus cosos y de la Tauromaquia entera. Más bien parecía algo bastante generalizado y unánime. Y tal y como Don Simón parece haber acabado con el aficionado exigente y disidente echándolo del coliseo a base de ferias y festejos insoportables, no descartamos que consiga echar también al aficionado en general. Este año desde luego ha hecho méritos para ello. Desde aquí nuestra "enhorabuena".

La feria 2016 ha sido una sucesión de caídas, cojeras, fracturas de patas, embestidas tediosas y pases, muchos pases, un sinfín de pases de los cuales ya no recuerdo ninguno. El bagaje es todavía peor del esperado. Y ya es decir. Imagínese, querido lector, la dimensión del desastre. Uno podía esperar al ver los hierros anunciados (Parladé, Torrealta, Garcigrande, Zalduendo, Juan Pedro y Daniel Ruiz) que no iba a asistir a un serial marcado por la variedad, lo imprevisible, la emoción, ni por la casta y la bravura. Pero la cruda realidad ha sido todavía más dura que el desastre esperado. Deprimentemente y aborrecidamente desolador. Hasta el punto que al fin, después de varios días con protestas aisladas, el aficionado explotó al unísono al acabar el último festejo de la feria con una sonora bronca al grito de “LE TORO” ,“LE TORO”.

Y la empresa y autoridades, ¿qué dicen de todo ello? Pues como era esperable ni un ápice de autocrítica. Se agarran a la teoría “conspiranoica”. Frederic Pastor, adjunto de la Tauromaquia de la ciudad de Nimes, se justificaba ante los micrófonos de TvSud alegando que las críticas a la feria responden a una campaña orquestada contra la plaza de Nimes. Así mismo, alegaba que en Vic-Fezensac en la corrida de Baltasar Ibán un toro también se había lesionado y no se había escuchado ni un comentario negativo al respecto, ni en los medios ni en los aficionados. “Los accidentes forman parte de la Tauromaquia y hay que aceptarlos. Nimes sigue siendo la plaza más importante de Francia”.

Lo cierto es que sólo la corrida de Torrealta, hierro que volvía a Nimes después de cinco años de ausencia, parece salvarse de la quema. Las corridas de Garcigrande, Zalduendo, Juan Pedro y la remendada de Daniel Ruiz fueron un bostezo en bucle. Un “deja vu” continuo de anovillamiento, descastamiento, invalidez y tedio. Mucho tedio. Sirva como ejemplo que ni a un toro se le dio la vuelta al ruedo, una auténtica rareza en la feria de Nimes. Y que el premio de la “Cape d'Or” premio al Mejor Novillero de la feria quedó desierto ante la insipez de la novillada de Parladé que tuvo lugar el viernes.

Por lo que respecta a los toreros, los “golpes de efecto” de la empresa no causaron el éxito pretendido. Las alternativas de Lorenzo, Marín y Varea fueron más bien discretas. No hubo ni ruido ni nueces por incomparecencia de contrincante, convirtiéndose en un ejercicio postural aséptico e inocuo. Y las figuras, “figuritas” y aspirantes a ello, a lo suyo, al toreo carrusel, al tira líneas perfilero, despegado y descargado insoportable con el toro invalido y descastado. Nada para recordar. Absolutamente nada. El triunfador de la feria fue Juan Bautista que cortó cuatro generosas orejas ante un lote colaboracionista de Torrealta.

Parafraseando al replicante Roy Batty en Blade Runner, en la feria de Nimes yo he visto cosas que vosotros no creeríais: he visto al púbico haciendo la ola. A muchos espectadores abandonando la plaza al quinto toro de forma sistemática. He visto regalar sobreros. Cortar orejas inexplicables y otorgar Puertas de los Cónsules a faenas incluso más vulgares que tediosas, y ya es decir. Y sobre todo, he visto pases, muchos pases. Un sinfín de pases que se perderán en el tiempo... como lágrimas en la lluvia.
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