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Cruzarse con el toro, ¿ventaja o mando?
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(Foto: Diario de Navarra)

Cruzarse con el toro, ¿ventaja o mando?

Hoy se premia el toreo superficial mientras el toreo auténtico pasa de largo. La Tauromaquia 2.0 está en auge y pocos conocen y exigen el toreo ortodoxo. ¿Se puede estar cruzado y ligar? Ejemplos gráficos con Ureña y Perera.

martes 31 de mayo de 2016, 11:56h

Muchos se preguntan si cruzarse con el toro es ventaja para el torero o todo lo contrario, ventajas para el toro. Más aun ahora, que en la Feria de San Isidro aficionados habituales de la plaza de Madrid exigen con empeño que el torero esté cruzado en todos los inicios. Analicemos el asunto.

Hacer el toreo de mando no es labor sencilla, aunque en la actualidad sea valorado mucho menos de lo que debería. No se equivoquen. Sí, hoy se cortan muchas orejas y se abren muchas puertas grandes, pero pocas veces con el toreo de verdad. Ahora se premia el toreo superficial mientras el toreo auténtico pasa de largo. Nadie lo valora. La Tauromaquia 2.0 está en auge y pocos son los que conocen y exigen el toreo ortodoxo basado en los cánones puestos en práctica por los grandes maestros. Porque hay que dominar antes de expresarse. Lo primero es poderle al bravo.

Para analizar si cruzarse es ventaja para el torero o una forma de mandar al toro, es crucial conocer cómo es el campo de visión de este animal. Trataré de describirlo de la manera más sencilla posible. Al ser un animal herbívoro, tiene sus ojos situados a los lados, de forma que justo enfrente del testuz hay un punto muerto en su campo de visión. Observando la conformación del toro, apreciamos fácilmente como su cabeza se va estrechando hasta llegar a la parte nasal, lo que hace que hacia abajo se amplíe su campo visual. En cambio, hacia arriba está limitada debido a su conformación ósea. Conclusión: el toro ve mejor hacia los lados y para abajo.

De lo citado en el párrafo anterior y que hacía referencia a que "enfrente del testuz hay un punto muerto en su campo de visión", es donde se apoyan los que defienden que el cruzarse es una ventaja y que quedarse al hilo del pitón es lo arriesgado, porque al estar el torero situado en un lateral de la cabeza del toro, está a merced de su vista y a elección de que decida ir a por la muleta o a por el torero.

Es momento de aclarar que aunque llamamos a la acción "cruzarse al pitón contrario", sería más acertado llamarlo "cruzarse al ojo contrario". Debe cruzarse el torero y citar al ojo contrario del pitón por el que va a torear. Sin embargo, aquel torero que se queda al hilo, es decir, fuera de cacho, y cita con el pico de la muleta al ojo contrario, deja un espacio importante entre su cuerpo y el toro. Podríamos decir que "se arrima poco". Torea a distancia.

Entonces, ¿cruzarse es? Una dificultad añadida, sin duda. Es cierto que el torero que se cruza está en un sitio donde el toro no le ve, pero para cruzarse hace falta tener valor. El propio instinto de conservación impide al torero situarse entre los pitones. Ese instinto para conservarnos nos hace realmente difícil pisar ahí. Parecen sólo unos centímetros, pero dar esos pasos hacia adelante cuesta mucho. ¿Y por qué, si estás en un sitio más seguro, no es ventaja? Es fácil de entender: si te cruzas, te proteges, pero al meterte en el recorrido del toro, cuando éste llega al embroque, el torero tendrá que mandar en la embestida y desviarlo. Si no lo hace, el toro lo atropellará. Es en ese momento cuando el torero le impone el recorrido con la muleta y le manda, haciendo que el toro cambie su trayectoria y gire en torno al cuerpo del matador. Brota el poder, y si le baja la mano y lo lleva largo y en redondo, la profundidad.

A modo de detalle, si el cruzarse es una ventaja, no es casualidad que todos los toreros, o casi todos los que se acartelan con ganaderías con menos complicaciones (Juan Pedro Domecq, Núñez del Cuvillo, Garcigrande, y otras muchas) son aquellos a los que menos vemos cruzarse. Buscan comodidad en todos los sentidos, y una de ellas es el toreo aventajado, incluyendo el quedarse siempre al hilo del pitón.


Cruzarse y ligar. Ejemplos.
El torero ha de estar cruzado en el primer muletazo y ligar los siguientes. En el segundo no se quedará fuera de la suerte. Es decir, rematando bien el pase, girando sobre la pierna de dentro y cargando la suerte en la de fuera, ya está bien colocado el torero. Cada toro tiene su lidia, pero no por ello hay que faltar a la verdad. No hay que faltar a estar bien colocado.

A continuación veremos dos ejemplos muy gráficos con capturas de pantalla de faenas de Ureña y Perera. Por esto, que van a entender con bastante claridad, es por lo que Madrid protesta constantemente. Y con razón, aunque otros nos intenten vender la intransigencia de aficionados que sólo están exigiendo el respeto que el torero no le tiene al que pasa por taquilla.


Ejemplo de cómo QUEDARSE CORRECTAMENTE COLOCADO PARA LIGAR, SIN VENTAJAS. Paco Ureña en Madrid



Ejemplo de cómo quedarse FUERA DE LA SUERTE para ligar, CON VENTAJAS. Miguel Ángel Perera en Madrid

Cómo cruzarse
Al respecto de cómo cruzarse, el gran Alfonso Navalón decía "la forma correcta de citar es colocarte enfrente de la mitad del testuz y de la penca del rabo, de forma que haya una línea recta entre la cadera del toreo (o el medio pecho) y el espinazo del toro".


Conclusión
Queda bien claro que el cruzarse no es ventaja. Para torear hay que dominar al toro, poderle lo máximo posible. Desviar la embestida es, sin duda, una forma de poder y mandar.

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