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Entrevista

Tomás Prieto de la Cal: 'Mi padre decía que la categoría de la plaza la da el toro que se lidia'
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(Foto: José Porcar)

Tomás Prieto de la Cal: "Mi padre decía que la categoría de la plaza la da el toro que se lidia"

Hablamos con D. Tomás Prieto de la Cal, un criador de bravo que reúne todos los requisitos de auténtico ganadero. "Con la filosofía del taurinismo oficial no vamos a ningún lado", nos dice. Es claro. Disfruten de las palabras de quien cría los toros de Veragua.

jueves 30 de junio de 2016, 17:28h

En este portal, en el que admiramos la emoción del Toro bravo como eje de la Fiesta de los toros, teníamos pendiente una entrevista con D. Tomás Prieto de la Cal, por ser éste un criador de bravo que reúne todos los requisitos de auténtico ganadero. En La Ruiza, finca ubicada en la localidad de San Juan del Puerto (Huelva), mantiene la sangre Vazqueña de sus Veraguas, cuya historia también nos contará en nuestra conversación. Además, D. Tomás habla claro. Disfruten de sus palabras.

- Cuéntenos los orígenes de la Casta Vazqueña.
Se van al siglo XVIII. En 1755 se funda con Gregorio Vázquez, y es su hijo Vicente José quien mezcla las sangres más importantes de la época. Eran Becquer, Ulloa y Cabrera. Faltaba un pilar importante, que era Vistahermosa, y se hizo más tarde. Con esa mezcla nace unas de las castas fundacionales de la raza bovina brava. Ese es el principio. Se podía hablar de 1788 que es cuando se hace cargo D. Vicente José. Él es el importante en la fundación. Por eso hay tanta variedad de capas: Becquer, castaños; Ulloa, berrendos; Cabrera, jaboneros; Vistahermosa, cárdenos, negros, colorados, etc. Con una mezcla tan brutal de sangres se hace el toro vazqueño. Por eso en tiempos del Duque de Veragua, éste decía que conocía más a sus vacas por los pelos que por los números, y no los ponía. Eso sigue siendo igual.



- ¿La cría del toro empezó en la Cartuja de Jerez, con los frailes?

Pienso que sí. Creo que el toro bravo es el único descendiente que queda tanto del Uro Europeo como del Africano, es decir, que estamos hablando de la prehistoria. Pero claro, una cosa es el animal en sí, su ADN, como si dijéramos el lince o el león, y otra cosa es el animal que selecciona el hombre, que es muy diferente. El león nunca lo ha seleccionado el hombre, pero al toro sí. Entonces, ¿cuándo empieza esa selección? Los ganaderos nos iríamos a la época que hablamos anteriormente, y ahí hablamos de castas fundaciones. ¿Y quién la empieza? Hay escritores que hablan de los monjes, y además con mucho sentido, porque era la manera de defender sus campos. También hay gente que habla de cuando empieza la Conquista de América, y se llevan toros allí para que no les roben. Sobre ello hay mil teorías, y creo que cada una tiene su parte de verdad. Es un animal que existe desde la prehistoria. Y esto es la que pienso que es tan importante o más como la de la defensa de la Tauromaquia a través de la cultura o la ecología. Es la defensa de una especie que está con nosotros desde la prehistoria. Me parece que si esto ocurriese en Estados Unidos, ¡uf! Estaría protegido por decreto.


- Recibió la ganadería cuando tenía 9 años. Entonces le ayudaron nada menos que Álvaro Domecq, Celestino Cuadri, Miura y Antonio Bienvenida. ¿Cómo fueron esos inicios y qué aprendió de ellos?
A mí me ayudó todo el mundo. En aquellos años el gremio de los ganaderos, incluso yo diría que el gremio del toreo, con empresarios y toreros incluidos, era muy proteccionista. Nos protegíamos los unos a los otros. Hay una serie de ganaderos con más contacto, más amistad... que son los que ha citado, y también Alonso Moreno de la Cova, José Murube, Luis Algarra... Siempre que se ha necesitado algo para el campo, nos ayudábamos. Y quien más ayuda necesitaba era un niño con 9 años y madre viuda, que era mi caso. Hoy parece que el toro está enfrentado al torero, y en aquella época íbamos todos de la mano. Era muy bonito. Hablo de Bienvenida, de Limeño. Posteriormente los Ordóñez. Yo estoy muy agradecido. A mi madre la ayudaron a todo. Las empresas, D. Diodoro Canorea, Manolo Chopera...


- ¿Se puede calificar de mejor época?
En cuanto a compañerismo y ayuda sí. Remábamos todos en la misma dirección. Cada ganadero tiene un toro, una Tauromaquia, unas ideas diferentes, pero en cuanto a objetivo común íbamos todos de la mano. Y los toreros iban de la mano de los ganaderos y los ganaderos de la de los toreros. En aquella época venía Curro Romero o Rafael de Paula a tentar, lo cual hoy sería impensable con toreros del escalafón. A mí me gustaba más esa época. Era muy romántica. Había más respeto. Cada uno tenía claros sus objetivos. Ahora parece que estamos cada uno por nuestro lado y no es el momento de estarlo, más bien es el momento de estar como cuando yo tenía 9 años. Hablamos de una época en la que Paquirri, Julio Robles o El Niño de la Capea mataban los toros de Buendía. Es que realmente lo que ha cambiado ha sido la Tauromaquia. El sistema taurino. La manera de pensar del apoderado, del empresario. A mí no me parece que sea bueno.


- Su ganadería, de procedencia Vazqueña, se mantiene pura.
Sí, yo no he cambiado nada. Ni la manera de manejarlos, ni la sangre, ni verdaderamente nada. Ni siquiera al mayoral, que lleva más años que yo. Seguimos seleccionando igual, tentando igual. La esencia de ganaderías como la mía es no cambiar nada. No hay muchas, cada vez quedamos menos, pero el mérito que tenemos es ese. Si no, seríamos uno más. ¿Qué hemos cambiado? Los dichosos crotales, que a mí no me gustan nada. Tengo que ponerle los crotales al nacer, y en vez de ponerles los oficiales, les pongo unos chiquititos blancos. Y cuestiones de obligaciones europeas que hemos tenido que cambiar, que eso ha sido un horror. Los dichosos saneamientos, porque se nos compara al toro con la vaca lechera. Eso es culpa de los ganaderos más que de las administraciones. De las asociaciones ganaderas. Las asociaciones ganaderas no se han sabido unir y pedir un estatus especial para un animal especial. Siempre nos quejamos, pero no le hemos pedido nada. Todo por la cuestión de las subvenciones. Al final el dinero aparece siempre y va en contra de toda esta actividad nuestra.


- ¿Cómo define D. Tomás Prieto de la Cal la "bravura"?
Es difícil de definir. Creo que la bravura es como un saco en el que hay una serie cualidades. Hoy se habla mucho de la toreabilidad, de que el animal vaya a más, etc. Eso está bien, pero hace falta meterle casta, meterle poder. Esa amalgama de cosas es lo que hace que la bravura sea importante. Porque un animal muy bravo pero sin poder, pues deja de ser bravo, y un animal bravo sin casta también le falta algo. Y un animal con casta y poder pero que mansea, pues no deja de ser entretenido pero no es bravo. Por eso creo que es un saco de cualidades donde cada ganadero le da más importancia a unas que a otras.


- Pasa el día trabajando en La Ruiza.
Mi actividad principal es ser ganadero. Me levanto por la mañana y me paso todo el día en La Ruiza. Esto lleva mucho trabajo. Y como dije antes, criamos al toro como antiguamente, y hoy en día no se dan las circunstancias para hacerlo así. Da mucho trabajo y paso todo el día en la finca.


- ¿Cuántos animales nacen cada año en su ganadería?
¡Ahí tenemos suerte! Tenemos una ganadería con 180 o 190 vacas de vientre y paren casi todas. Unos 150 o 160 becerros al año. Es más nuevo. Antiguamente teníamos un 60 % de nacimientos y ahora hay un 70 o un 80 % aproximadamente. En eso hemos mejorado. En cuanto a sanidad, cuidos, etc.


- ¿Este año qué lidia?
Lidiamos una novillada en Fuentes de León (Badajoz), y nos quedan dos corridas de toros, tres novilladas y un par de festejos de erales. Está todo vendido. Desde hace unos años tenemos mucha demanda. Y si tuviéramos más, vendíamos más. Este año las corridas van a Carcassonne y Tafalla. Lo que pasa es que como han aumentado tanto las exigencias en cuanto a cuernos en las plazas de primera, pues se lidian más en plazas de tercera que en las de primera, que es lo que a mí me gustaría. Pero tampoco voy a cambiar el tipo de toro para ellos.


- Es admirable que mantenga toda la esencia y no caiga en los tiempos, que precisamente no favorecen a ganaderos puros como usted.
Claro, es que sustituir la casta por kilos y pitones, es un error. Y el hecho de que el toro se haya unificado, pues va en contra de esto. El toro hoy en día, entre que se le ponen unos artilugios en los pitones, que los pitones son como de diseño, sin defectos, y que tienen muchísimos kilos... Y aquellos animales que no tienen esos pitones tan perfectos porque no les quiere poner esos artilugios, o son animales que pesan sus 500 kilos, pues ya tienen problemas. Es una pena. Uno es ganadero para ir a sitios importantes, pero mi padre decía que la categoría de la plaza la da el toro que se lidia. Y nosotros le damos mucha categoría a las plazas donde lidiamos.


- Si estuviésemos en época donde los toreros lidiasen cualquier tipo de toro, el toro de Prieto cabría perfectamente en las ferias. Según usted, ganadero, ¿qué vemos en el buen toro de su divisa?
Sea bueno o malo, ves es un toro diferente al resto, con una morfología y un comportamiento distinto. Un toro que sale a todo gas, que remata en burladeros y que va a tope en el caballo. Y después ese toro que da todo de salida, tiende a pararse. Ese es un buen toro de Prieto de la Cal. Mientras dura es un toro que se entrega en todo y que da mucho espectáculo, porque es muy vivo, muy galopón. Con mucha emoción. Cuando ocurre eso, el toro no dura mucho en la muleta, tiene una faena medida, pero es ahí cuando se ve al buen torero, que debe sacarle todo lo que tiene. Y además, para mí, en general, ese es el buen toro bravo. Respeto todo, pero no me gustan las faenas largas, me suelen aburrir.


- A mí, hay veces que me aburren las corridas.
Antiguamente había corridas mucho peores, menos imprevisibles. Veías una cosa diferente, entretenían. Tiene que haber un poco de variedad. Una de Moreno Silva, Miura, Pablo Romero, Murube, Alcurrucén... Yo creo que eso es entretenido porque ves algo diferente cada día.


- En sus tientas, ¿qué toreros vienen a casa?
Yo de unos años para acá me he vuelto egoísta. Como le decía, de venir Romero y Paula que venían anualmente, y Bienvenida, Limeño... Ahora vienen novilleros porque lidio muchas novilladas, y toreros que después se las ven con mis toros: Javier Castaño, Rafaelillo, Sánchez Vara.... Ese tipo de toreros. Por ejemplo, este año en Tafalla me toca Francisco Marco, pues ha venido él. Y así un poco todo. Los novilleros que torearon en Fuentes de león han venido. Diego Luque, novillero sin caballos que el año pasado nos mató todo. Vienen los que se anuncian con lo mío, que son los que después se van a ver con ellos.


- Actualmente los públicos elogian faenas sin toro, dan orejas baratas... ¿qué soluciones propone para que la afición española le dé al Toro bravo la importancia que merece?
Yo le diría que no le dan importancia porque es que no saben. Primero hay menos aficionados y mucho gran público, eso para empezar a hablar. Por ahí se nos va desangrando la Fiesta. Y en segundo lugar, no pueden echar de menos al toro porque no lo ven. No saben lo que es un toro bravo. Hay gente que acude últimamente a los toros, y como dice, regalan las orejas, aplauden faenas sin toro. Ese tipo de público cuando vean un toro bravo, dirán: ¿y esto qué es? Este animal no lo conocíamos nosotros, se parece a lo que vemos todos los días pero no tiene nada que ver. En general, las empresas y el sistema taurino nos privan de ver al toro bravo. Van a la comodidad, y la comodidad supone un toro que para mí no es una especie igual que la que había hace 25 o 30 años, cuando yo empecé. Un toro bravo es un animal que requiere distancias, requiere querencias, colocación, sitio... y si uno comente un error, pues le avisa, y el toro que no es más noble, le coge. Pero hoy en día el toro que se lidia te permite estar en cualquier lugar y de cualquier manera. El problema es que al no haber aficionados, el sistema taurino se aprovecha de eso. Van exclusivamente a los números. Además, intentan sacar la tajada del día. No piensan en el futuro, ni en hacer nueva afición, ni en que sea un espectáculo distinto. Si no que van a la rentabilidad del momento, y lo que pase en el futuro, pues que apechugue el que le toque. Con esa filosofía del taurinismo oficial no vamos a ningún lado. Ni en esta ni en ninguna otra actividad.


- Yo creo que es el único sector que no defiende su sector.
No no. Y además es vergonzoso que la Administración no se dé cuenta de la repercusión económica que esto tiene. Pero por otro lado, es que no hay un organismo que funcione. Porque en teoría el sector es el ganadero, el torero y el banderillero, pero esa gente son los que viven de esto. Los que viven de esto a costa de quien paga. Y esa versión está muy equivocada. Tiene que ser el aficionado y el propietario de la plaza los que reclamen las cosas y se la planteen al sector. Y luego, el sector que se haga eco de eso. Pero claro, aquí como el que paga no cuenta para nada, pues ya empezamos mal.


- El país vecino es otra historia. ¿Ve posible el modelo de Francia en España?
Bueno, no se crea. Francia ha cambiado mucho. Todavía sigue existiendo ese modelo, pero han cogido muchos defectos de aquí. En la actualidad sí siguen a años luz de nosotros. Yo he lidiado en mi vida más veces en Francia que en España, y hace años eran todo Comisiones de Aficionados que mandaban al empresario lo que tenía que hacer. Ya hoy no es así. Hay un empresario, generalmente francés, y las Comisiones existen, pero están al servicio del empresario. No al revés. Ha cambiado, quedan pocas Comisiones de aficionados en Francia. Y si Dios no lo remedia, en unos años lo notarán.


- ¿Y qué podemos hacer para tener una Fiesta de verdad?
Habría que hacerle ver a los empresarios taurinos que es el abonado y el aficionado el que tiene que poner las bases: los toreros que quieren que vengan, las ganaderías que han quedado bien y quieren ver... Pero el que tiene que reaccionar es el empresario dando sitio al aficionado. El empresario taurino tiene que cambiar hacia el toro. Dejarse de comodidades. Tienen que traer a los toreros de más nombre con las ganaderías de más nombre, no con las más cómodas. Después, a un pueblecito, con todos mis respetos a ese pueblecito, pues ahí sí pueden ir con lo más cómodo. Pero a los sitios importantes tienen que ir con los toros más importantes. En el Santiago Bernabéu el Real Madrid se tiene que enfrentar al Barcelona, si se enfrenta al Alcorcón, mal vamos. Ahora los partidos son Real Madrid-Alcorcón y Barcelona-Hospitalet de Llobregat. La gente algún día se hartará. La gente dirá que el Madrid es buenísimo, pero que con esos partidos se aburre. Y es el mismo caso.


- Su madre, la Marquesa de Seaone, después de haber visto muchos muchos toros, y con la experiencia que dan los años, ¿qué piensa sobre el actual estado de la Fiesta brava?
A ella no le pueden contar milongas de que el toreo actual es el más perfecto porque ella ha vivido la época de los Dominguines, los Ordoñez, los años 70, 80... Y dice que esa época era mucho mejor. Se improvisaba en la cara del toro y eso te daba una sensación de emoción que no se tiene hoy. Ella no comulga con la Tauromaquia de hoy ni con el toro actual. Ni yo tampoco. Ella es más tajante que yo, y al toro actual lo llama borrego. Le encanta, va a muchas ferias del norte sin lidiar nosotros, porque le gusta estar en contacto con el toro, pero se aburre en muchas. Se sale en el 4º toro. Dice que ella paga y tiene libertad para hacerlo. Va a Bilbao y en muchas corridas de ganaderías de estas se sale. Su opinión de la Tauromaquia actual es negativa. Quién sabe, hay veces que se toca fondo y se va para arriba.

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