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Málaga

Ureña es Torero

Después de una tarde torcida con un ganado de saldo para olvidar, hemos visto una faena de alguien que sí que quiere, que puede y que pone lo que hay que poner sobre la arena para no ser un vulgar pegapases. Es Paco Ureña.

miércoles 17 de agosto de 2016, 01:08h

Después de una tarde torcida, con un ganado de saldo para olvidar y una Presidencia que consiente no sólo que salga el devuelto primero sino mantener al tullido segundo en el albero, hemos visto una faena de alguien que sí que quiere, que puede y que pone lo que hay que poner sobre la arena para no ser un vulgar pegapases. Alguien que mantiene con vida al enfermo llamado tauromaquia y con un hilo de esperanza a los aficionados, conectados a la ventilación mecánica del muletazo rematado, de la ligazón y del pundonor. Hablo de Paco Ureña, torero con todas las de la ley. Hoy se ha lidiado basura andante de la factoría Domecq que, repito, han destacado por su mansedumbre e invalidez. El pagano no puede estar presenciando día tras día semejante espectáculo tan bochornoso, que además constituye caldo de cultivo y ataque directo hacia la tauromaquia por parte de los antitaurinos y animalistas. Precisamos animales encastados, íntegros y no el desecho ganadero propio de plaza pueblerina.

Ese Torero, Ureña, no puede ejecutar buen recibo capotero porque su oponente sale de chiqueros doblando las manos y con invalidez manifiesta. El sr. Presidente cambia el tercio y ordena salir a los del castoreño. Llega el animal al peto y, al chocar como un tren contra un muro, derriba la cabalgadura y también se derrumba como castillo de naipes tras salir del encuentro. Ante la protesta generalizada se ordena el cambio y sale un sobrero colorado de El Tajo. Saltó al ruedo desentendiéndose del percal y abanto. En el peto mete la cara a media altura sin terminar de emplearse. Se simula la suerte de varas. Ginés Marín entra al quite ceñido y vistoso por gaoneras. La cuadrilla parea bien en rehiletes y Ureña brinda el burel al banderillero e inicia el trasteo por estatuarios junto al tercio, sin mucho lucimiento. Por la izquierda le deja la muleta puesta pero el toro se queda parado y sosea. Opta por darle distancia y tiempo para que reponga, a lo que el toro responde y gana más en su embestida. Por la derecha protesta, tocándole la muleta y quedándose a mitad de viaje. Estoconazo entero algo tendido, pero fulminante.

El cuarto es el mejor presentado del encierro. Mete la cara abajo en el peto, pero sin emplearse. El toro es masacrado en el piquero, doblando las manos al salir del encuentro. El segundo puyazo, obligatorio en plaza de primera, se simula. Ginés Marín vuelve a quitar por unas chicuelinas muy bien ejecutadas. En garapullos los hombres de plaza dan muestras de su buen hacer y ejecutan una bella labor. Y ahí va Ureña... Inicia por la derecha llevándolo muy toreado y rematando con un ajustado trincherazo. Continúa por la diestra templando la embestida con ligazón y rematando tras la cadera. Es decir, TOREANDO. Le ejecuta una ceñidísima tanda por la izquierda que despierta la emoción en los tendidos. Pinchazo y estocada entera que reporta el apéndice.

Ginés Marín saludó bien al segundo de la tarde, que salió metiendo la cara en el capote. La poca fuerza que tiene el de Santiago Domecq la pierde en el peto, donde se le da fuerte hasta hacer que se arrastre como una babosa. Inicia con ayudados por alto a media altura para mantener al cornúpeta en pie. Con la izquierda le da distancia y va consiguiendo algún pase meritorio, pero suelto. Cuando le baja la mano el toro manifiesta su falta de fuerzas, por lo que el resto del trasteo lo hace a media altura. Por la derecha le protesta y desiste. El animal dobla las manos constantemente. Trasteo insulso. Bernardinas innecesarias para dejar un pinchazo y un pinchazo hondo desprendido que fulmina al animal.

El quinto es bien recibido en el percal de Marín, aunque mansea ostensiblemente y en el caballo no se emplea. Mal picado. Brinda al público e inicia a pies juntos por la derecha acabando con un buen trincherazo. Por la izquierda, el torero se mantiene firme ante la bronca embestida, aun saliendo desarmado por los continuos tornillazos del toro. Arrimón innecesario ante un manso a todas luces. Pinchazo hondo que causa muerte.

El peruano Joaquín Galdós causó buenas sensaciones con el capote cuando recibía al tercero de la tarde. Se dejó al toro bien colocado en el peto, en el que mansea metiendo la cara arriba y abandonando la pelea. Brindis a un espectador. Inicia el trasteo por la derecha con doblones por bajo. Al no haber ajuste, el toro calamochea al final del muletazo. Por la izquierda cita al hilo del pitón, saliendo desentendido el toro y doblando las manos. Trasteo insulso y aburrido. Metisaca. Estocada entera fulminante.

En el sexto no hubo historia ante un manso que no se emplea ni el peto ni en la franela. Galdós optó por abreviar y sacarnos del sopor al respetable.


Málaga. Plaza de Toros de La Malagueta. Martes 16 de agosto de 2016. 3ª de abono. Un cuarto de plaza en tarde soleada y calurosa. Toros de Santiago Domecq y uno de El Tajo (1ºbis). Inválidos, justos de presencia, descastados, sosos y mansos. Mejor presentados 4º y 6º. El sobrero de Joselito, justo de presencia aunque con más fuerza que sus compañeros de chiqueros. Paco Ureña, ovación y oreja; Ginés Marín, ovación y silencio; Joaquín Galdós, silencio y silencio.
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