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Semana Grande 2016: demostración de fuerza de los toros en San Sebastián
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(Foto: André Viard)

Semana Grande 2016: demostración de fuerza de los toros en San Sebastián

Ayer finalizó la Semana Grande Taurina donostiarra con tres llenos “de no hay billetes”. Acaba una feria de éxito de público, pero con una preocupante tónica general de descastamiento y flojedad en los encierros lidiados. Alberto López Simón, triunfador del ciclo.

miércoles 17 de agosto de 2016, 17:18h
Volvieron los toros a Illumbe y eso, tal y como están las cosas, ya es un hito que celebrar. Está complicado el presente y futuro de San Sebastián, con una fuerte corriente antitaurina politizando un patrimonio cultural de raíz absolutamente popular. Este año San Sebastián ha sido un éxito incuestionable de público, que llenó Illumbe con tres “NO HAY BILLETES” (11 mil personas) y un primer día con más de tres cuartos de entrada. A ver qué oferta cultural o deportiva consigue eso. Y ni un solo incidente, con autorización de venta de bebidas alcohólicas dentro del coso (aquí vamos gentes civilizadas), sin Ertzainas que separen aficiones ni caros planes de seguridad y pasando todos (o casi todos) por taquilla dejando un dineral en arcas públicas vía carga impositiva. Con toda seguridad este éxito de público se lo debemos a José Tomás, que llena por donde va y, contradiciendo a lo que algún cronista publicó estos días, el que esto escribe no apreció un “tomasismo” exagerado venido de fuera. Tal vez sería por casualidad y el sueldo a uno le da para la localidad que le llega (sin regalos ni credenciales) pero a mi alrededor los que ocupaban las butacas del horroroso coso multiusos eran casi unánimemente gentes del lugar: Maritxu de Azpeitia, Xabi de Donosti, Patxi de Astigarraga… Así mismo, la empresa Chopera, gestora de la plaza, publicaba un cuadro en el que se establecía que tres de cada cuatro abonos habían sido vendidos en la provincia de Guipúzcoa. Así que uno deduce que el éxito de público no es sólo atribuible al “efecto José Tomas” y que de ser así estaremos ante un “tomasismo” principalmente foráneo. Ya ven que cada uno explica la feria según le va, mi explicación no es más que una sensación subjetiva, pero corroborada en datos objetivos.
Vaya por delante, pues, el éxito incuestionable de público, que no hay que infravalorar. Todo lo contrario. Un gustazo. Un exitazo. Pero y, ¿después qué? Pues preocupación y enfado ante la alarmante escasez de fuerzas de los hierros lidiados. Insoportable el número de manos dobladas y animales rodando por el albero con embestidas cansinas. Cuatro corridas sin poder, ni fuerzas, ni casta. En el mejor de los casos y de manera excepcional alguno tenía suficiente casta bobalicona para perseguir el engaño y embestir monótonamente sin dificultad como en un ejercicio de doma. Suerte de varas desaparecida. Y la presentación muy desigual con algún ejemplar escaso de trapío y alguno descarado de cara. Nula exigencia del palco en el mantenimiento de inválidos y dispar criterio en el otorgamiento de trofeos: dadivosos con El Juli y Tomás, más exigentes en otras circunstancias. Destacar el encierro de Zalduendo (ya se sabe, en el país de los ciegos…).

Por lo que respecta a los coletudos, está claro que su actuación viene marcada por el saldo ganadero que se ha lidiado en Illumbe, pero en general se les ha visto comprometidos, con ganas y competitivos entre ellos. Su actuación es lo que ha hecho a la feria atractiva ante el sopor ganadero. Destacar (por orden de aparición): a José Tomás (en general despegado y periférico, excelente en una tanda de naturales vertical pasándoselo por la faja desde la pala); El Juli a destacar por una cuestión numérica más que meritoria (cortó dos orejas con lopecinas y luquesinas); Talavante (sin toro, pero sobrado, templado y encajado con buen trazo y maneras); Roca Rey (dispuesto, valiente y variado, dio más pases por detrás que por delante, vulgar en el toreo ortodoxo); y, López Simón (vertical, en el sitio y entregado se pasó a su segundo por los muslos, merecido triunfador de Semana Grande).

En conclusión, éxito de público y preocupante saldo ganadero ofreció la feria de la Semana Grande de San Sebastián. Este año entre José Tomás o la presión antitaurina, ganó el toreo y se ha llenado históricamente Illumbe en una demostración de fuerza y vigor sin precedentes. Ahí queda eso, pero si nadie hace una reflexión en la empresa de San Sebastián después de ofrecer un serial sin novillada, con cuatro encierros de la misma procedencia, sin variedad alguna y sin poder, ni fuerzas ni casta en los encierros lidiados, la Semana Grande de 2016 quedará como un hito en los archivos de público y gente. Una demostración de fuerza de los toros en San Sebastián, pero no será otra cosa que pan para hoy y hambre para mañana.
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