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Calasparra (Murcia)

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(Foto: Raspa)

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Los utreros de Sobral, descastados, aburrieron a los tendidos. El novillero francés Adrián Salenc mostró virtudes y se la jugó como los novilleros de antes. Faena a sangre y fuego que le valió una oreja de las de más peso de la feria.

miércoles 07 de septiembre de 2016, 09:05h
No termina de tomar vuelo la Feria del Arroz de Calasparra de 2016. Sin duda el juego de los novillos está dejando mucho que desear. Con cuatro novilladas sobre nuestras espaldas, tan sólo podemos destacar dos novillos que realmente han servido para el triunfo. “Cantarero II” de Hoyo de la Gitana y “Rosito” de Monteviejo, de gran juego, pero que no pueden tapar, pese a todo, el desastre ganadero.

Hoy, la ganadería de Sobral se unió al club. Al club del descaste y el aburrimiento en los tendidos. Y es que si el tema ganadero no está funcionando bien, los novilleros tampoco están dando mucho de qué hablar. El que ha cortado orejas ha sido en tono más light que en otras ediciones de la feria y eso es algo que Calasparra no se puede permitir. Los tendidos han ido menguando en asistencia de público, por eso, es necesario que en las próximas dos novilladas que quedan, pase algo que haga volver a los que se aburrieron en días anteriores.

Hay novilleros que creen estar preparados pero cuando les sale un novillo que parece toro la verdura les sale por las orejas. Falto de técnica y ajuste, Manuel Ponce lo pasó mal con sus dos novillos. Dos ejemplares que no se comían a nadie, pero que la falta de confianza hace verlos como barrabases en el ruedo. Pasó sin pena ni gloria. Cosa que no pueden permitirse los novilleros. El cero a cero, para el fútbol. Escuchó dos silencios sepulcrales.

Juan de Castilla, más puesto, estuvo digno y queriendo con el segundo. Un novillo noble pero demasiado dormido. Su labor no conectó por la condición perezosa del novillo y una gran estocada le hizo saludar una ovación.

El quinto fue el animal con más carbón del encierro de Manuel Sobral. Juan, muy dispuesto, supo encauzar la embestida violenta y los parones inciertos del animal. Una firme labor con la que se metió al público en el bolsillo. Juan de Castilla protagonizó la imagen de la tarde al entrar a matar sin muleta a este novillo. Cosa que sorprendió al respetable que lo premió con un trofeo a pesar de haber pegado dos pinchazos y una estocada tendida defectuosa.

Adrián Salenc, que sustituía a Juan Carlos Carvallo, dio una buena dimensión con el tercero. Un novillo manso, flojo, poco picado y que embistió repitiendo a la muleta. El novillero francés mostró virtudes y se la jugó como los novilleros de antes. Faena a sangre y fuego que le valió una oreja de las de más peso de la feria.

El sexto, muy deslucido, dio al traste con sus ilusiones de poder ganar la Espiga de Oro. Lo intentó por todos los medios pero el de Sobral no tenía ni un pase en condiciones. La espada no fue por donde debe ir y su actuación quedó en silencio. Pese a todo, Adrián deja huella en Calasparra.


Calasparra (Murcia). Martes 6 de septiembre. 4ª de la Feria del Arroz. Novillos de Sobral, de bonita presencia, pero flojos y deslucidos en conjunto. Manuel Ponce, silencio y silencio; Juan de Castilla, ovación y oreja; Adrián Salenc, oreja y silencio. Entrada: Un tercio.

Y hoy: Novillos de Partido de Resina para: Gerardo Rivera, Rafa Serna y Joselete.
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