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Valladolid

Toreo del grande y de verdad en la despedida de la feria vallisoletana
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(Foto: José Fermín Rodríguez)

Toreo del grande y de verdad en la despedida de la feria vallisoletana

Dos excepcionales faenas de compás, naturalidad, cite a pitón contrario y belleza de Curro Díaz y sobre todo del pacense José Garrido ante un bravo, encastado y noble toro de Hermanos García Jiménez. Puede ser la faena de esta Feria.

domingo 11 de septiembre de 2016, 23:49h

Una gran tarde de toros ha echado el broche de cierre a la Feria de Nuestra Señora de San Lorenzo en Valladolid, con dos excepcionales faenas de compás, naturalidad, cite a pitón contrario y belleza de Curro Díaz y sobre todo del pacense José Garrido ante un bravo y noble toro de Hermanos García Jiménez de nombre “Saltón”, encastado e incansable, que fue acariciado por su muleta en la sencillez, temple y enjaretando una faena que puede ser la de esta Feria. José Garrido ha puesto la emoción, la torería, la gracia, el temple desde el primer lance al bravo toro de García Jiménez, recibiéndolo con el capote y poniendo la plaza en estado de admiración en un quite por verónicas con el remate de la media. Este tercero de la tarde en el que sobresalió el banderillero Antonio Chacón, saludando al público tras dos pares de poder a poder, fue un toro de bandera.

La faena a este toro de José Garrido merece ser vista en toda su integridad para apreciar el sabor y profundidad de su toreo excelso, sentido, apasionado. Con ambas manos embarcó al burel y especialmente con la izquierda extraordinario, de largo, poniendo prácticamente la plaza en pie. Luego dejándose rozar los alamares una vez conseguida la puesta en escena y unos remates finales cuadrando al toro y clavando una estocada entera que echó por tierra al animal. La plaza se pobló de pañuelos pidiendo las dos orejas, merecidas, por los muchos kilates de su faena puesta en escena con majeza, poderío y belleza. En el sexto, un toro bronco y que buscaba al torero alargando el pescuezo en los remates y echaba la cara arriba, José Garrido estuvo otra vez entregado y firme, en una faena de alto interés, aunque sin el lucimiento necesario para redondear la tarde absolutamente por la brusquedad del toro. No obstante cuando acabó con él de otra estocada entera, recibió como premio una oreja más.

Y si hemos empezado esta crónica a vuela pluma tras lo visto en Valladolid con el tercero de la terna, hay que poner en todo lo alto la faena de Curro Díaz al noble “gaviota“, aunque tuviera que dominar su brusquedad de forma antológica, magnífica, inmensa con muñecas de hueso y goma. Ojalá siguiera toreando todavía Curro Díaz que vino el hombre con la nariz partida y un derrame considerable en su ojo derecho y que había sido intervenido esta misma mañana del tabique nasal, colocándole una férula que mermaba sus facultades respiratorias sin duda alguna. Si Curro Díaz hoy acierta con el acero al primer intento, a buen seguro que estaríamos hablando, sin parar, de la excelsitud de su torería completa. Pero un metisaca impidió su triunfo absoluto. Luego una estocada entera concluyó su faena de toreo del bueno, de calidad, de emoción, de gusto, de almíbar y de estética. Curro Díaz, nadie lo va a descubrir ahora, es uno de los elegidos en el difícil arte fantástico de la Tauromaquia y su encumbramiento entre los mejores. El temple y la conformación estética de este torero de Linares ante la cara de un toro, es uno de los más gráciles y bellísimos que hayamos visto nunca en una plaza de toros. Una oreja fue el premio recibido mientras que en el que abrió plaza recibió una fuerte ovación a la que correspondió el diestro con saludos desde los medios.

Y el Fandi, otro que nunca defrauda. Su toreo de voluntad,valor y entrega es indiscutible. Así se mostró esta tarde en Valladolid cortando las dos orejas a un “ateo” de 534 kilos de romana que sería aplaudido en el arrastre. Además colocó tres pares de banderillas espectaculares, uno sobre todo por los adentros de riesgo y emoción que puso la plaza en pie ovacionándole. Y eso que el torero estaba mermado de facultades al recibir un golpe en el pecho y brazo izquierdo en los lances de recibo que lo tiró al suelo, sin consecuencias más graves, especialmente debido a la agilidad de la cuadrilla para quitarle al ejemplar lidiado como quinto de la tarde, el peor toro del encierro, “filigrana” de malas ideas y peor casta. Pese a que el torero le hablaba al toro y le decía: “¡Vamos parriba”! animándole con su voz, no consiguió el éxito redondo que buscó con fe y ahínco el granadino y que había logrado ante el primero de su lote cortándole las dos orejas. Pasó por su pie a la enfermería donde fue atendido de un leve puntazo a la altura de la axila.

Y hasta aquí llegó la Feria de Valladolid, con mejor cierre que se podía esperar, además de los tendidos llenos, una corrida para aficionados, para gustar, paladear el buen toreo y significar que hay mucha grandeza metida todavía en esta fiesta que es la de los toros donde Curro Díaz y José Garrido pusieron el toreo más grande en su acogedor escenario. ¡Laus Deo, toreros!


Valladolid. Domingo 11 de septiembre de 2016. 5ª de Feria. Lleno. Tarde espléndida de luz y calor. Seis toros de Hermanos García Jiménez, bravos y nobles. Cuatro de ellos aplaudidos en el arrastre. Quinto y sexto bruscos y descastados. Curro Díaz, fuerte ovación y oreja; El Fandi, dos orejas y oreja; José Garrido, dos orejas y oreja.

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