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Zaragoza

Que no nos tomen por tontos

Mansa y descastada corrida de Fuente Ymbro. Fandiño está fuera de oficio. Joselito Adame cortó una oreja en una tarde basada en los tirones y en los toques bruscos hacia afuera, haciendo desparramarse por los suelos a los inválidos con los que se medía.

Por Eduardo Acerete
martes 11 de octubre de 2016, 08:38h

Si Saturno devoraba a sus hijos, hay tardes de toros que devoran la paciencia, las ganas, el ánimo y cualquier rescoldo de interés que queda en los aficionados. Había llegado a los corrales, días antes, una corrida destartalada, fea, con los saldos que a última hora pudieron recogerse en el campo donde pastan los de Fuente Ymbro. Una presentación que mucho dista de lo que tendríamos que ver en una plaza de primera y que abrió el abanico entre el buey y el novillo. Cuatro toros a los que un milagro mantuvo en pie y que carecieron de cualquier elemento que salvarles pudiera. Mansos, descastados, sin interés alguno pero generando un peligro del que después hablaremos.

Abrió plaza Fandiño con un toro que ni respirar podía. Justo de todo y en el que entre los dos no dejaron nada que reseñar. Nada bueno, si decimos. Está el de Orduña fuera de su oficio, abúlico y empeñándose en dar medios pases a un toro que, de haber podido elegir, se habría ido por sus propios pies al desolladero.

Daría después muerte, de un infame bajonazo, al toro ante el que Javier Jiménez intentó tirar de oficio pero que fue otro pan sin sal, otro moribundo que se desparramaba por la arena maña y que prendió gravemente al torero después volcarse por entero tras el estoque. Disposición, tan sólo.

En el cuarto del de Orduña no dejó nada más reseñable que la mala colocación, otra vez, del caballo en la suerte de varas. La afición zaragozana está llegando al hartazgo y, por seguro, un día explotará. A estas alturas la tarde había ejecutado cualquier esperanza de remontar el festejo. Precavido volvería a mostrarse Fandiño ante el sexto como hizo en todos los animales que por sus manos pasaron. Fue volteado. Problemas por la herida para dar muerte al toro y problemas, también, por el ánimo del matador. Se fue a pie con algunas palmas que no fueron más que ánimos por el pasado peligro.

Joselito Adame, una de las inexplicables presencias en los carteles, consiguió meterse a parte de la plaza en el bolsillo. Su oficio le hace cortar una oreja que no se recordará en la historia de la fiesta de los toros. Su primero, que hizo segundo, fue un toro justo de fuerzas pero con buena condición, el único del que habría que salvar algo. Se empleó en el caballo y mostró calidad en la muleta, pese a lo que Adame le estaba recetando. Y es que el hidrocálido completó una tarde basada en los tirones y en los toques bruscos hacia afuera, haciendo desparramarse por los suelos a los inválidos con los que se medía. La faena a este segundo de la tarde se basó en el encimismo y el sumar pases, la actitud hacia los tendidos y el efectismo del que tan variado puede ser el mexicano. Quizá sólo acertó a no terminar de bajarle la mano porque el toro se iba al suelo, aunque eso sí, después de haberle dado una treintena de trapazos.

Con el quinto se ha rozado el motín. Toro justo de todo, famélico de los cuartos traseros, sin cara, feo. Y, para rematar, profundamente manso. Volvió en este toro a tirar la cuadrilla de Adame de todas las perrerías conocidas: poca vergüenza los de a caballo, menos aún los de los palos, recortes, sablazos por bajo, y para cerrar el ya nunca sancionado molinillo. Pese a todo, fue sorprendido y herido Rafael Limón. El peligro de la mala lidia a un manso. Nada que recordar de Adame que, además, se puso bullanguero con las bases de este arte. Le recetó un bajonazo que hizo guardia y no dudó en salir a saludar una ovación protestada por parte del público.

En realidad penó en el ánimo que no saliera ningún toro, sin algún problema grave, de los que trajo Gallardo. Por eso no merece la pena ponerse fino reseñando toro a toro lo aquí acontecido. Es mejor olvidarse, pero que no nos tomen por tontos.


Zaragoza. Lunes 10 de octubre de 2016. Tercera de la Feria del Pilar. Toros de Fuente Ymbro para Iván Fandiño, saludos, silencio en el que estoqueó por Jiménez y palmas; Joselito Adame, oreja y división tras aviso; Javier Jiménez, herido en su primero.

Parte médico de Javier Jiménez: "Herida por asta de toro con orificio de entrada de 4 cms., a nivel del tercio inferior, cara interna del muslo derecho, con dos trayectorias; una ascendente de 12 cms. que produce desgarros en el músculo vasto interno, y otra externa, de 10 cms. que produce destrozos en los músculos vasto interno y vasto externo que llega hasta la cara externa del muslo sin llegar a perforar la piel, de pronóstico grave que SÍ le impiden continuar la lidia. Se traslada a hospital "Quirón" de Zaragoza".

Parte médico de Rafael Limón: "Herida por asta de toro a nivel de triángulo de Scarpa, del muslo derecho, con orificio de entrada de 12 cms. y dos trayectorias: una ascendente que llega hasta la espina del pubis y otra descendente que afecta al adductor mediano, de pronóstico menos grave que SÍ le impiden continuar la lidia. Se traslada al Hospital Quirón de Zaragoza".

Parte médico de Iván Fandiño: “Herida por asta de toro a nivel de la cara antero-interna del tercio superior del muslo derecho con orificio de entrada de 15 cm. de extensión y trayectoria descendente e interna que afecta al músculo adductor mediano, contundiendo el paquete vascular de pronóstico grave que SÍ le impiden continuar la lidia”.

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