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Zaragoza

El toreo vanguardista

Lo acontecido en el segundo toro fue la plasmación constante de lo que está naciendo, nos lo mostró El Fandi. Aquí lo que importa es que pase, que levante gente y que quede bonito. El lote de la tarde cayó en manos de David Mora, que cortó una oreja.

Por Eduardo Acerete
jueves 13 de octubre de 2016, 08:35h

Los tiempos de crisis suelen ser propicios para aquellos movimientos que preludian algo nuevo. Las artes suelen verse conmovidas por manifiestos y expresiones nuevas y los heraldos del futuro van vertiendo sus proclamas en las palabras y las obras con las que se envuelven. En Zaragoza hemos acontecido a la exposición de los puntos claves de un nuevo grito futurista. El vanguardismo en la fiesta de los toros.

La vanguardia llegó a la Fiesta para quedarse y no supimos verla ni apreciarla pero, esta tarde, las luces del progreso, de la transformación de la relación del hombre con el arte, han alumbrado la plaza de toros de Zaragoza. Lo acontecido en el segundo toro fue la plasmación constante de lo que está naciendo: la tauromaquia que alumbrará a los aficionados en el siglo XXII. David Fandila es al toreo lo que Marinetti fue al arte, pero hasta este cataclismo persecutorio en que vivimos no hemos sabido verlo. Se citó a su toro con la grupa del caballo, perdiendo abiertamente la batalla el picador, pisando las rayas. El animal se empleó en el primer puyazo. Cogió los palos David en esa suerte nueva que consiste en correr al toro por la plaza para dejar sobre el lomo las banderillas siempre actuando, cuadrando casi en el lomo. Y entre medio, una colección de recortes que bien parecían salidos del concurso que hubo por la mañana. En la muleta basó la faena en el recorte, el tirón, el bandazo. Lo mismo se saca el toro por arriba que le anda en la cara o lo corta con un molinete. Hay que buscar al toro del nuevo siglo, el toro que aguante 25 recortes y luego sirva para ponerse bonito, y no toros como este segundo que sólo exigía poder y mando. Mando y poder, vaya dos cosas, suenan a sometimiento y estamos en nuevos tiempos éticos. Aquí lo que importa es que pase, que levante gente y que quede bonito. No sabemos si el toro fue mejor de lo que se vio, pero está claro que un nuevo arte se ha fundado y esto no nos vale. Fandi, de nuevo gracias por mostrarnos el futuro. El quinto en cambio fue un toro manso en los tres tercios, protestón y rajado, pero que fuera de querencia, en los medios, pareció responder algo. David de Granada percibió el cante del toro e hizo cuanto pudo porque su condición rajada fuese vista por todos. Decadentismo de El Fandi, el D´Annunzio de los toros, hasta en el caso omiso de su cuadrilla a las llamadas de atención de los alguaciles. No hay autoridad ya en las plazas. Al menos, que se multe a quien no cumple.

El lote de la tarde cayó en manos de David Mora. Su primero, fue un toro que pasaba por novillo pero que demostró una calidad importante que en el tercio de muerte fue a más. Buenos pasajes en la faena de Mora. Por el pitón derecho dio una tanda apretada, circular, rematando en la cadera, en la que el animal respondió con soberbia clase. Necesitaba quizá más acople de la muleta a la embestida, al paso despacioso que llevaba el toro para bordar el toreo. Faena con altibajos, en los que el toro salió suelto cuando se lo llevaba recto y que hubiese necesitado que le rematasen, un poco más hacia adentro, los muletazos. Estocada trasera y entera con la que el toro terminó por dar una vuelta completa al ruedo mientras Mora se dilataba esperando que doblase y le llegaba el aviso sin tomar el descabello. Su segundo tuvo un importante pitón derecho que exigía dominio y temple para fiarle la embestida y con el que no terminó de acoplarse. Trasera y abajo la estocada con la que el toro dobló y que tardó en ser arrastrado por la infame espera de los mulilleros, mientras aguantaba estoicamente la presidencia ante la petición de oreja.

El lote de Juan Bautista no permitió mucho y el francés estuvo lejos del que algunas tardes ha mostrado este verano. El primero es un toro manso y con genio que puso bastantes complicaciones. Pareció querer meterlo en la segunda tanda hasta que se paró y defendió en el cuarto muletazo. Volvió a intentarlo con precauciones hasta que terminó por machetear correctamente abajo. Bronca incomprensible al tomar el estoque. Su segundo fue otro toro manso y sin entrega con el que nada hubo que podamos contar. Soltaba la cara y no se entendieron si en algún punto podían haberlo hecho.

Tarde demasiado larga y soporífera en la que los buenos momentos no compensaron el hastío que nos invadía por momentos. Menos mal, que al menos, hemos visto nacer algo nuevo: el toreo de vanguardia, el futurismo torero.


Zaragoza. Miércoles 12 de octubre de 2016. Feria del Pilar. Toros de Victoriano del Río y Toros de Cortés (4º y 5º) para Juan Bautista, silencio y división tras aviso; El Fandi, silencio tras aviso y división; David Mora, oreja tras aviso y ovación.
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