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Lima (Perú)

Los obedientes Zalduendos, en Acho
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(Foto: Prensa Plaza de Acho)

Los obedientes Zalduendos, en Acho

Mano a mano López Simón - Joaquín Galdós. Con el relato de lo visto, nos queda claro que el representante de la ganadería Zalduendo regenta una “torofactoría” en la que se busca todo menos la EMOCIÓN, que la da el TORO que es bravo, encastado y fiero, es decir, el NO obediente.

lunes 21 de noviembre de 2016, 10:18h
En un conversatorio al que asistimos en la vísperas de la corrida, escuchábamos decir a Joaquín Ramos, representante de la ganadería Zalduendo, que para él la bravura de un toro se compone de tres pilares: la acometividad (forma de embestir del toro agresiva o menos agresiva), la entrega (pelear hasta la completa extenuación) y la obediencia (cualidad de la embestida que permite ser dirigida por el torero al más leve “toque” originando lo que denomina el embroque del toro obediente). Señalaba también que hay ganaderos que no le han dado tanta importancia al embroque, porque algunos han buscado más la acometividad agresiva, otros más la fiereza y otros que se más humillador; lo cual a su juicio no vale y terminarán extinguiéndose por no adaptarse a la “modernidad”. Asimismo definía la “clase” como sinónimo de “excelencia en la embestida”, lo que en su concepto es todo contrario a la embestida agresiva y fiera.

En corto y por derecho, vamos a lo sucedido en el segundo mano a mano de la temporada de Acho, conmemorativa de sus 250 años, con casi media entrada en los tendidos incluyendo a los que entran gratis por la puerta de cecina.

Alberto López Simón, en su primero terciadito, nada que comentar con el capote, recibe un picotoncito y pierde las manos al salir del caballo. Amontona derechazos con el pico de la muleta y remata los pases sumamente despegados. Es prendido tras citar fuera de cacho a un obediente pastueño que se termina rajando. Intenta con circulares a un toro que no trasmite. Ningún intento de naturales. Pincha, deja una trasera caída y descabella. En su segundo nada destacable con el capote. Al relance, recibe un picotazo trasero. Inicia la faena con doblones. Recital de derechazos relajados “gustándose” pero fuera de cacho. Luego instrumenta tres naturales ligados; cita de frente dando el medio pecho pero no termina el pase tras de la cadera. Luego viene una serie de derechazos ligados y aseados. Algo de tremendismo innecesario rematando la serie de rodillas a un toro que ya le pide la muerte. Pinchazo delantero, lagartijera trasera tendida y descabello. En su tercero escurrido, verónicas de mero trámite, picotazo, tercio de banderillas deslucido. Derechazos fuera de cacho a un obediente sin transmisión. Naturales aislados sin rematar, pases de pecho y bernardinas despegadas. Estocada atravesada. Inmerecida oreja, porque se alivió yéndose a los blandos.

Mostró Joaquín Galdós en su primero (un zapatito bien presentado) nulo toreo de capote. El de Zalduendo recibe un picotón bien señalado. En el quite tres chicuelinas ceñidas. Buen par de banderillas de Darcy Tamayo asomándose al balcón. Tras brindis al público inicio de faena con doblones y hacia los medios como mandan los cánones. Derechazos con el pico de la muleta y sin mando, a un manso desobediente que empieza a rajarse. Naturales sin rematar. Circulares invertidos vulgares y con el pico a un toro que termina gazapón que busca las tablas. Entra a matar en la suerte contraria recetando un bajonazo. Inicia la faena de su segundo a la verónica perdiendo pasos. Ocurre el milagro atrasado de octubre al entrar dos veces al caballo tras romperse la vara. El tercio de banderillas un herradero y con falta de oficio. Derechazos fuera de cacho y sin mando. Suena inmerecidamente la música que es mandada callar por el respetable. Continua amontonando derechazos perfileros, citando con el pico que terminan ahogando al obediente Zalduendo. Mata en la suerte contraria con alevoso bajonazo que se premia inmerecidamente con una oreja. Su tercero, que cierra el festejo, sale abanto, recibe un puyazo bien señalado perdiendo las manos al salir de la suerte. Buen par de Dennis Castillo, que no es para desmonterarse. Inicio de faena fuera de cacho, naturales sin mando que no termina de ligar, con pocas ideas y planteamientos, que esperemos sepa resolver en el futuro. Entra a matar, aliviándose de bajonazo.

Con el relato de lo visto en la corrida de hoy nos queda claro que el representante de la ganadería Zalduendo regenta una “torofactoría” en la que se busca todo menos la EMOCIÓN, que la da el TORO que es bravo, encastado y fiero, es decir, el NO obediente.


Lima (Perú). Domingo 20 de noviembre de 2016. Toros de Zalduendo. Al 3º arrastre lento, al 4º palmas, al 1º, 2º, 5º y 6º pitos. Alberto López Simón, saludos, saludos y silencio; Joaquín Galdos, saludos, oreja y silencio.
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