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Análisis de las Corridas Generales de Bilbao

La última antes de la primera
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(Foto: André Viard para Chopera Toros)

La última antes de la primera

Repasamos: el presidente Matías, el rumbo de Victorino, el éxito de Torrestrella, las puertas grandes de Diego Urdiales y Roca Rey, el duelo entre Escribano y "Paquito", las tardes de El Juli, Manzanares, Octavio Chacón y el resto de matadores, el cambio de gerencia...

martes 28 de agosto de 2018, 17:20h
No se trataba de unas Corridas Generales cualquiera, eran las últimas con la propiedad con una gerencia, siempre la Casa Chopera, como organizadores. Para ello se había fiado todo a las figuras, con todo lo que ello implica. Porque la apuesta de la empresa no fue apoyada por éstas (ahí quedó Torrestrella), que se anunciaron sin sorpresas ganaderas y con lo que vienen matando la última década. “Lo que embiste” dicen ellos. Mientras, Torrestrella repite azulejo. Ni Bilbao les merece un esfuerzo. No deben irse de rositas.

Arrancaban las Corridas Generales con una mezcla extraña de público, niños y espectadores poco habituales en los tendidos, con las caras largas de los pocos abonados titulares que todavía acuden sin remedio al circo de Pablo. “Los caballitos” les dicen. Lo más destacado: la ausencia de Ventura. Mención especial a los indignos novillos preparados para el nene. Flaco favor le están haciendo. Hay que replantearse los rejones, a día de hoy, es un espectáculo éticamente indefendible con el que nos obligan a tragar en todos los abonos. Es incomprensible.

Vamos a lo serio. La primera apuesta fuerte fue colocar a los de Las Tiesas para abrir feria con un cartel de mucho interés. Escribano, que a punto estuvo de abrir la puerta grande el pasado año, Fortes y Lorenzo. Interesante, aunque decepcionante el envío de Victorino, que lució divisa negra. Salvo el 1º, que no debió de saltar al ruedo, corrida bien presentada. Preocupante ver ejemplares tan blandos y donde ninguno se empleó en el caballo. Dos mitades claramente diferenciadas; una primera más blanda y manejable; y, una segunda de mayor casta y poder. El lote se lo llevó Lorenzo. El toreo de Lorenzo parece hecho a medida para este encaste, en línea y al hilo toreó notablemente a sus dos oponentes. Especialmente alguna serie de naturales al 6º. Bien, aunque quizá le faltó dar un paso más en ese último toro. Al 1º de su lote le cortó una oreja cariñosa.

Ante el escurrido y blando 1º, pero de clara y humillada embestida poco pudo hacer Escribano. Un inválido que debió volver a corrales. El 4º, de nombre “Paquito”, fue lo más parecido a una de las clásicas alimañas de la casa. Escribano se entregó desde el recibo a porta gayola hasta la estocada pasando por un tercer par de banderillas de los de más exposición que yo he visto. Escribano y "Paquito" mantuvieron un duelo de titanes. Tauromaquia pura. Escribano terminó por ganarle la pelea llevándose una dura paliza por el camino. Vuelta al ruedo donde recibió el cariño y respeto de la afición de Vista Alegre. Fortes toreó y anduvo templado y serio toda la tarde. Buscó siempre torear con la panza de la muleta, que en los tiempos que corren es mucho. Se olvidó de lo que tenía delante, su empeño por rematar siempre detrás de la cadera le hizo verse en el suelo entre los pitones del 5º. Conviene tener en mente siempre las características de cada encaste. Mejor con el 3º que con el 5º. Sin ser su mejor tarde deja ganas de volver a verle. Tras las corridas vistas estas dos últimas temporadas queda la sensación de que Victorino está más dulcificada que nunca, aunque sigue con un fondo de casta importante. Habrá que ver cuál es la verdadera dirección de la ganadería.

El lunes no mejoró el panorama en los tendidos que lucían azules, demasiado azules. Se anunciaba Torrestrella, y no había nombre de ninguna figura, pero si Román, Gonzalo Caballero y Luis David Adame. Salvo Román, cuesta ver los méritos de los otros dos para verse anunciados en Bilbao. Qué importante es tener amigos, ya sean futbolistas o empresarios importantes. Aguita, Barbadura, Pelolargo, Jardinero, Quisquilloso y Tocón habían sido embarcados desde Los Alburejos. Seis ovaciones seis. Pese a quien le pese. Variada de pelajes y preciosa estampa. La corrida al completo se caracterizó por la casta. Pronta y fija toda ella, no hacían falta voces ni zapatillazos. La emoción estuvo presente desde el primer clarinazo hasta la ovación final que obligó saludar a Don Álvaro. Román se fajó con el abre plaza con una sinceridad y una entrega sin trampa. Aguantó las coladas de Aguita sin perder la sonrisa. Faltó algo de mando. Con el 4º estuvo algo por debajo de un animal al que nunca terminó de someter. Pero su paso por Bilbao merece todo el respeto del mundo. Quizá la plaza se mostró excesivamente fría en su 1º. Con Caballero paso lo que temíamos. Incapaz, asustado y perdido, toda la tarde naufragó. Poco se puede rescatar de su actuación. No hay una feria sin un Adame. En Vista Alegre tocaba Luis David y sorteó el lote más manejable. Tan animoso con el capote con el que anduvo bien y variado como vulgar con la muleta. Los cites eran desde El Abra y al toro lo despedía en Durango. Si la corrida tuvo la dificultad de la falta de humillación, en el 3º, 4º y 6º quedó la sensación de que esa falta de humillación no era sólo por los cornúpetas. Las caras felices de los que pagaron su entrada, no tanto de los profesionales. Qué cosas.

El martes arrancó con polémica en el apartado. Un aficionado alzó la voz. Todavía queda quien no está dispuesto a tragar con “la bolita”. Matías pedía el respeto que le ha faltado a él durante la última década (por lo menos). Después del apartado el representante se lució en los coloquios del Cochero. Que si “la gente” sólo quiere ver toreros. Cierto pero incompleto. Igual dan por seguro que éstos se enfrentarán a unos adversarios dignos. El martes eso no sucedió. Si el aspecto de los tendidos daba la razón al ganadero (3/4 de plaza), la bronca final se la quitó. 6 inválidos 6. Ponce, Manzanares y Roca Rey la despacharon sin despeinarse. La corrida, que tenía que servir para que la feria tomase vuelo y animase la taquilla, hizo justo lo contrario. No hay noticias de análisis de vísceras, ni de pitones. Matías tampoco tuvo el respeto que reclama para él y sólo devolvió un inválido.

Con los muy sevillanos garcigrandes tampoco tomó vuelo la feria. Se despedía Padilla en su tour de good bye con una oreja indescriptible de las que han reventado la categoría de Bilbao. Agur. El Juli hizo una faena medida al 2º de su lote. Sobrado Julián, exprimió a su oponente. Toques, distancia y alturas, pero faltó algo. Toro. El 6º, Bonchinchero de nombre, descubrió las vergüenzas de Manzanares. Bravo en el penco en sus dos entradas encastado en la muleta, tuvo el defecto de escarbar. Desbordado su matador que dejó patente su mal momento. Ni embistió la corrida ni embistió la taquilla.

Pepe Moya se presentó con una corrida de toros de Bilbao. La de El Parralejo fue algo basta y desigual, pero con 4 ejemplares que nos recordaban que el toro de Bilbao no está presente sólo en los coloquios. Brava en el caballo en líneas generales pero desfondada en la muleta. El lucimiento se podría haber buscado en la lidia y el tercio de varas, pero ya sabemos que a gran parte de la torería actual no le interesa nada mas allá de los derechazos y naturales. Ferrera se lució quitando del caballo y en una faena al 4º mejor planteada que ejecutada. La falta de temple se evidenció en enganchones y tirones. Las lidias no lo fueron. Ginés no remontó el vuelo en Bilbao. La actitud de Perera fue indigna de un torero de su rango. Las formas para despachar al 5º son para no volver en una temporada larga. Justo es reconocer que era un marrajo, pero un torero de su supuesto poder…

Victoriano del Río no debe de tener a Bilbao en muy alta estima, solamente así se explica la corrida que presentó en Bilbao. Destacó el indescriptible 5º. De lo mas indigno que recuerdo en esta plaza que Matías aprobó sin sonrojo. Salvó la tarde y mucho más Roca Rey. La cuesta abajo sin frenos que había tomado la feria parecía no tener fin. El saludo capotero no traía buenos presagios. Despreciado salía del capote con la cara buscando una huida por los tendidos. Sin picar, como toda la corrida, lo dejó Roca. Lo sujetó en los medios. Templado, largo y con la muleta siempre en el hocico tiraba Andrés del toro. Enganchado siempre hasta soltarlo detrás de la cadera. Los pitones rozaban las espinillas. La emoción crecía en los tendidos, Roca toreaba. Un pinchazo en todo lo alto y un perfecto volapié le valieron para que asomasen los dos pañuelos. Sirva como reflejo de la situación en la que se encuentra la Fiesta. Ya tiene el bastón de mando, ahora veremos que hace con él. También salió un 1er toro de hechuras muy “Atanasias”, mansito que se abría siempre en las telas. Esos que sueñan los toreros actuales. Castella se perdió entre banderazos y pases de escasa entidad. El paso de Garrido tampoco dejó demasiado que reseñar. La inmensidad de Roca en un toro no debe tapar que nos dieron gato por toro.

El sábado el cartel estrella. Ponce, El Juli y Diego Urdiales. Los tres toreros más queridos por Bilbao y La Rioja porque cuando viene Urdiales trae consigo mucha gente, que falta hace. Se enfrentaban a una corrida de Alcurrucén, que viene a ser junto a Jandilla y Torrestrella la ganadería que más éxitos ha cosechado en Bilbao la última década. Desde su llegada a los corrales de la calle Martín Agüero, andaba la gente enamorada de Lancero, un berrendo, lucero y calcetero precioso, una pintura de toro más allá de su pelaje. Toda la corrida muy en tipo de lo que es Núñez y Alcurrucén aunque un punto por debajo de lo que debe de ser Bilbao. A Lancero nos lo dejaron de sobrero, de 2º sobrero, pero el Karma estuvo de parte del aficionado. Bendito Karma, malditos taurinos. No fue hasta el encastado Tonadillo, que hizo 3º que despegó la tarde. Urdiales lo recibió con torerísimas y templadas verónicas. ¡Como hemos podido perder el toreo a la verónica! No se empleó en el caballo de donde salió suelto en ambos encuentros. Pero como tantas veces en esta ganadería, cuando se quedó solo con su matador en el ruedo fue un derroche de casta. Diego le planteó una faena plena de torería, algo desigual, pero con sabor añejo. Al contrario que en otras ocasiones el de Arnedo lo vio claro desde el primer momento. Firme y decidido, dejó momentos de su mejor toreo. Faltó rotundidad, que gracias a Dios llegaría en el 6º. Antes del momento cumbre de la tarde el Karma nos brindaría la oportunidad de ver a Lancero. Cuando asomó el pañuelo verde por segunda vez. Se podían ver sonrisas pícaras por todo el tendido. Celebraciones contenidas y no tan contenidas. Saldría Lancero. Tan bonito como de malas ideas. El Juli se entregó hasta ganar la pelea. Nunca iba metido en los engaños Lancero. Rara vez vemos a Julián pasar un rato tan amargo, pero verle fajarse de esa forma tuvo la emoción necesaria. Pena la espada que se llevó un merecido premio. Don Diego en su tercera tarde del año hizo el toreo. Naturales y derechazo brotaron con toda naturalidad posible. Largos templados. Remates de sabor añejo. Gaiterito daba ese tranco de más que tiene lo de Núñez. Todo lo que hizo Diego tuvo la grandeza de la torería. La femoral y el pecho por delante. Ante dos figuras nos dejó Diego una de esas faenas con las que sueñan y soñamos. Faenas que no se olvidan. Al igual que el día anterior, no importó el pinchazo. El volapié perfecto posterior le valió para el doble trofeo. ¡Casquería! Demasiada emoción para medirlo en despojos. Los besos al monumento a Fandiño de Roca Rey y Urdiales engrandecen aún más sus figuras. Qué distintas faenas pero qué grandes.

El Domingo se enchiqueró una corrida Miura. La más Miura que se ha visto en mucho tiempo. El castaño reventaba los corrales por la mañana. Si la corrida de Miura traía un cuajo que no veíamos hacía tiempo también trajo la falta de fuerzas a la que nos tiene acostumbrados últimamente. Si los dos primeros, aunque orientados y con malas ideas, se mostraron manejables. Muy profesional Chacón, lidiador y con las ideas claras. Decidido Moral, dejó buenas verónicas y un buen galleo por chicuelinas. Pero fue Leal quien trajo la emoción. Inconsciencia o querer dejar huella. Con la muleta en la derecha echó las rodillas a tierra. Ahí recibió el primer aviso de Orejilla. Leal intentó siempre quedarse atornillado en los terrenos del Miura, aunque fue casi imposible. Pero la decisión y frialdad con la que planteó todo Leal asustó y emocionó. Se tiró con la decisión con la que se había plantado ante el Miura. Una cornada y una oreja. Lanudo, el castaño que había destrozado los corrales hizo 4º. Chacón se anduvo con él con verdad. Fue el de más poder de la tarde también, junto al 6º el de peores ideas. Todo sobre las manos. Chacón aguantó mientras el Miura trataba de arrancarle la cabeza hasta sacarle algún derechazo de mucho mérito. El esfuerzo le valió la oreja. En la Miurada también pudimos ver a un buen Pastoso, de Salvador Domecq. Nos había acompañado toda la feria. Pepe Moral toró largo y templado al de Salvador. Una tanda de naturales queda en el cuadro de honor de la feria. Perdió el triunfo al precipitarse con la espada. Chacón dio carpetazo a la feria despachando al peligroso, aunque inválido 6º.

Han sido muchos los rumores a lo largo de la semana. Sólo cabe esperar que el pliego blinde la Fiesta en Bilbao y no permita injerencias de los partidos antitaurinos; que sea un pliego que prime lo taurino y permita a que quién venga que invierta y renueve los ánimos de la afición; que consiga aunar esfuerzos, sí, pero recuperando la afición y el rigor. Este año lo más positivo en los tendidos ha sido ver más jóvenes que nunca. Los esfuerzos de las galerías regaladas a los abonados empiezan a dar sus frutos. También que muchos de los aficionados fuera de Bilbao no han abandonado, franceses, madrileños, sevillanos, aficionados de toda España siguen apoyando a Bilbao y creyendo que la regeneración es posible. Para renovar la ilusión es necesario que cambien muchas cosas. Matías González debe bajar del palco y personajes nefastos como Juanma “Averías” Delgado deberían desaparecer con la nueva gestión. Ayudará a cicatrizar heridas abiertas por la prepotencia y el desprecio. Nuevas caras ayudarán a creer en el cambio, cualquier error puede suponer el fin de los toros en Bilbao. Y que vuelva el Toro de Bilbao.
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