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¿Y si en Talavera hubiese muerto Belmonte y no Joselito?
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¿Y si en Talavera hubiese muerto Belmonte y no Joselito?

A lo largo de este artículo, además de barajar las posibilidades en torno a esta sugerente hipótesis, profundizamos en el concepto del toreo de cada uno de los toreros referidos y su influencia sobre el toreo actual. ¿El toreo moderno tiene más de Belmonte o de Joselito?

miércoles 14 de noviembre de 2018, 09:50h

A principios de la década de los sesenta, el matemático Edward Lorenz revolucionó el mundo científico con la formulación de la teoría del caos a partir del famoso efecto mariposa. Éste consistiría en que partiendo de dos mundos idénticos, donde la única diferencia es que en uno de ellos hay una mariposa aleteando y en el otro no, en el futuro ambos mundos serán muy diferentes. En uno de ellos puede producirse un tornado y en el otro no suceder nada en absoluto. Pues bien, partiendo de este sugerente efecto, les proponemos una entretenida hipótesis que nos servirá para hablar de dos toreros icónicos: ¿cómo sería el toreo actual si en Talavera hubiese muerto Juan Belmonte y no Joselito “El Gallo”?

Gallito, pese a tener una carrera corta y trágicamente interrumpida, dejó una influencia crucial y excepcional en el toreo. Joselito moriría con tan sólo 25 años de edad y habiendo toreado solamente ocho temporadas. ¿Cómo sería el toreo hoy si la carrera del pequeño de los Gallo hubiese sido tan larga y exitosa como fue la de Belmonte? Y al contrario, ¿hubiese nacido y evolucionado el concepto del toreo moderno tal y como lo conocemos si la carrera de su teórico creador (Juan Belmonte) hubiese acabado tempranamente el año 1920 en Talavera?

A lo largo de este artículo jugaremos con la sugerente hipótesis aquí planteada, lo que nos servirá como excusa para hablar del concepto del toreo de cada uno de los toreros referidos y su influencia sobre el toreo actual. Empecemos.


La técnica y estructura de la faena: El toreo moderno actual basado en la ligazón es más de Joselito que de Belmonte
Aunque a algunos les parezca extraño, el toreo moderno basado en la ligazón y en el toreo en redondo es una “evolución” más cercana a Joselito que a Belmonte. Joselito fue, por delante de Belmonte y de todos sus compañeros contemporáneos, el que tuvo mayor protagonismo en la aparición del toreo ligado (afianzado definitivamente por Chicuelo y Villalta, este último inventor del “derechazo”). La ligazón en redondo es la característica principal del denominado toreo moderno del S. XX frente al toreo antiguo del siglo anterior.

Belmonte nunca toreó en redondo porque jamás ligó muletazos sin mover los pies. Cuando los ligaba, lo hacía “en ochos (concepto acuñado por José Alameda en su libro “Los arquitectos del toreo moderno”)”. Es decir, enlazando el pase natural con el pase cambiado (de pecho), yéndose al pitón contrario cada vez que remataba para volver a citar. Describiendo el toro en su trayectoria un ocho en la arena con la sucesión de los pases (de ahí su nombre).

Por lo tanto, la característica principal del toreo actual, el toreo en redondo sin mover los pies, existiría aunque Joselito hubiese sobrevivido a la desgracia de Talavera, puesto que es una evolución principalmente suya. Nunca sabremos hasta dónde hubiese llegado el pequeño de los Gallo en dicha innovación, pero más interesante tal vez es plantear la hipótesis contraria. ¿Existiría el concepto belmontista de toreo cambiado a pitón contrario rematado atrás, si Belmonte muere en Talavera en 1920? ¿Y sin ese concepto habrían surgido toreros como Domingo Ortega, el principal sucesor del toreo de Belmonte, o Paco Ojeda, el matador de toros más belmontista del final del S. XX? ¿Y habría surgido la teoría purista que fusiona el concepto belmontista con la estructura gallista (eso de ligar adelantando la pierna y ganando terreno al toro…)? Pues nunca lo sabremos, pero sí que podemos afirmar que el concepto belmontista también estaba muy presente en el toreo de Gallito. Tal vez no fuese tan exagerado en su colocación “a pitón contrario”. Pero no creamos que aspectos fundamentales del toreo belmontista (presentes o que contextualizan el toreo moderno actual como colocarse al pitón contrario o adelantar la pierna de salida) sean ajenos a Joselito. Y para muestra, observen estas fotos de Joselito en el que se le intuye cruzado y adelantando la pierna, e incluso parece ganar o haber ganado un paso (avanzar) después de rematar el muletazo para ligar.

El lector nos dirá que todo eso sucede porque se trata del primer muletazo y luego en el ligado ya es otra cosa. O que se trata de muletazos aislados. Pues bien, sobre si se trata del primer muletazo diremos que Joselito solía dar el primer muletazo por alto para quedar colocado y torear al natural intentando ligar. Y sobre si se trata de muletazos aislados, obsérvese la siguiente secuencia fotográfica de la famosa faena de los siete naturales ligados el día de San Isidro al toro de Gámero Cívico.




¿No está ahí presente el concepto de Belmonte aplicado al toreo en redondo? Fíjese lector que Joselito está cargando la suerte en el concepto más belmontista del término. Pierna de salida adelantada y llevando el toro atrás y no en línea (repare en cómo el toro describe un semicírculo y está en posición forzada, obligado por el dominio y sometimiento de Gallito). ¿No es ésta una secuencia del toreo moderno actual más ortodoxo que podría firmar por ejemplo Alejandro Talavante?

Si comparamos con algunas de las fotos más famosas del Pasmo de Triana que sirven para reivindicar su tauromaquia, vemos que obedecen a un concepto parecido, habiendo incluso más ajuste en las de Joselito.



Hay algunas diferencias entre las fotos de ambos toreros. La muleta de Belmonte va más baja. ¿Será por eso que Belmonte toreaba más templado que Joselito? Y las plantas de los pies, ambas asentadas en la foto de Juan, de puntillas uno de los pies (como tantas veces ahora) en la foto de José. ¿Pero no le parecen más modernas las fotos del toreo ligado de Joselito que la del natural de Belmonte?

Decía José Alameda que Belmonte trajo el toreo circular oponiéndose al toreo en línea recta de la época porque “sujetaba” más al toro (se quedaba más quieto, se lo pasaba más cerca y los templaba más despacio) con lo que involuntariamente su muletazo describía un semicírculo al iniciarse éste a pitón contrario y rematarse atrás debido a la gran sujeción, más que a la intención. Y Joselito adecuó ese concepto a su estructura ligada del toreo. Con lo cual, ¡bingo! Tenemos la cuadratura del círculo, el toreo moderno actual ejecutado de forma paradigmática y perfecta en su vertiente conceptual. El toreo ligado, adelantando la pierna y rematando atrás (y sin colocarse de perfil).


Lidia total y variada frente a tercio de muleta monótono
Otra cuestión es si la actual estructura de lidia basada en la faena “corta” (en cuanto a variedad) de muleta que trae Belmonte rompiendo con la tradición de toreros completos, banderilleros y variados que existía anteriormente y que continúa en Joselito, existiría si la carrera de Belmonte hubiese acabado en Talavera como la de Joselito. Es decir, si bien es cierto que en Joselito, sobre todo en sus últimas temporadas, ya se ve una tendencia a enfatizar el tercio de muleta frente a los demás tercios de la lidia, no es menos cierto que el de Gelves era un torero “largo”. Es decir, dominaba y practicaba un sinfín de suertes, recortes y galleos. Además de poner banderillas, tercio que dominaba a la perfección.



Por lo tanto, aquí sí que parece haberse impuesto el concepto belmontista, puesto que actualmente apenas hay variedad en los lances de capote y los matadores no suelen banderillear porque consideran que practicar esa suerte les resta importancia a su labor con la muleta. Sobre la sapiencia de Joselito, sirva como ejemplo esta archiconocida anécdota que recoge Gregorio Corrochano en su libro ¿Qué es torear? que demuestra la inteligencia intuitiva y precoz del menor de los Gallo:

“Siendo niño, se reveló en un tentadero de Miura. Se lo oímos referir al ganadero. Estaba Joselito en un burladero, viendo la tienta que hacía su hermano Rafael, impaciente por intervenir. Vista una becerra en el caballo, le dijo don Eduardo a Rafael: ‘Déjale a tu hermanillo que la toree de muleta’. Salió del burladero Joselito, que entonces no era más que el hermanillo chico de Rafael y, sin vacilar, se fue con la mano izquierda; la becerra le achuchaba mucho, se defendía y apenas se dejaba torear.

Rafael le dijo: ‘José, ¿no ves que achucha por el izquierdo? Toréala con la derecha’. ‘¿Con la derecha? – Exclamó extrañado José-. Anda, toréala tú’. Y dio la muleta a su hermano. Salió Rafael el Gallo con la muleta en la mano derecha, y, al dar el primer pase, se le coló y le derribó. José, riéndose, le hizo el quite. ‘¿Por qué habías visto que no se podía torear con la mano derecha?’, le preguntaron. ‘Pues porque, desde que salió, hizo cosas de estar toreada. No pueden haberla toreado nada más que en el herradero, y, como los muchachos que torean al herrar las becerritas, torean con la derecha, comprendí que, al achuchar por el lado izquierdo, por el derecho no se podía ni tocar. Y ya lo han visto ustedes’. Entonces se cayó en la cuenta que, efectivamente, la habían toreado los muchachos del herradero. Don Eduardo Miura, siempre que relataba el suceso, admirado de la intuición de este torero, añadía: ”.


Extrataurineo: apoderados y ganaderías
Joselito fue implacable en la imposición de su voluntad por encima de todos y de todo. De empresarios, compañeros y ganaderos. Llega Gallito además en una época en la que, después de la retirada de Guerrita, los ganaderos parecían haber recuperado terreno e intentaban vengarse de las humillaciones que el toreo cordobés les había hecho tragar. Joselito tuvo una intervención total en el orbe taurino. Desde la confección de los carteles y ferias, pasando por la fijación de los honorarios, hasta su participación activa en los tratos y en las tientas de las ganaderías. Conocido es su veto a Bombita, puesto que al parecer éste había vetado anteriormente a su hermano Rafael. También la imposición del tronco de Vistahermosa, en sus ramas Saltillo e Ibarra así como la línea Murube, sobre todos los otros encastes. Joselito fue el que recomendó a su amigo Juan Manuel Urquijo que comprase la ganadería de Murube (poniéndola a nombre de su mujer Carmen de Federico), dirigiendo Gallito sus tientas y selección.




Joselito incluso tenía planeado comprar la ganadería de Tamarón (Murube, vía Ibarra-Parladé), plan que no pudo llevar a cabo por la desgracia de Talavera (comprándola entonces el Conde de la Corte). También fue el inventor de la figura del veedor para el campo (cosa impensable entonces).

Es decir, en la evolución (o degradación, según se mire) del toro moderno es crucial la figura de Joselito. Mucho más que Juan Belmonte, algo ajeno a estas circunstancias aunque fue el principal beneficiado. Así que lector, abandone toda falsa esperanza si piensa que con Gallito vivo la cosa hubiera cambiado.


Principal y esencial diferencia. Apolo contra Dionisio
Si hay una herencia e influencia de Belmonte en el toreo moderno, por encima de la de Joselito, es en la imposición de la personalidad y de la estética del torero de Triana en el toreo actual. ¿Hubiera sido diferente si hubiese sido Belmonte el alcanzado por el pitón de Bailador en Talavera? Nunca lo sabremos. Pero si bien es cierto, tal y como hemos explicado, que el toreo moderno, estructural y conceptualmente (tal vez por influencia de Belmonte sobre Gallito) está muy próximo a Joselito (más incluso que a Belmonte). Su estética es puro belmontismo.

En el toreo moderno la dimensión de la estética trágica (“de perdedor”) se ha impuesto sobre la estética dominadora (“de ganador”) propia de Joselito. Esa estética dramática belmontista está presente en el toreo de nuestros días enfatizado en actitudes casi de inmolación como la de José Tomás y otras directamente temerarias, con imágenes dramáticas (a veces innecesarias) que vemos hoy en día en los ruedos.

Lo explica, de manera muy gráfica, aunque con algo de crueldad, José Bergamín en su libro el “Arte de birlibirloque”, enfrentando ambas estéticas, la de Belmonte y la de Joselito. Dice Bergamín:

Las virtudes afirmativas del arte de Birlibirloque de torear, son: ligereza, agilidad, destreza, rapidez y facilidad, flexibilidad y gracia. Virtudes clásicas: Joselito.

Contra estas siete virtudes hay, en efecto, siete vicios correspondientes: pesadez, torpeza, esfuerzo, lentitud. Dificultad, rigidez y desgarbo. Vicios castizos: Belmonte castizo hasta el esperpentismo más atroz y fenomenal.

Insiste Bergamín con crueldad: “El torero triste, que provoca el éxito subrayando melodramáticamente el peligro, no merece siquiera una limpia herida mortal".

Fíjese en lo que dice aquí Bergamín que parece referirse a la manera de colocarse y citar al toro (a pitón contrario): Hay dos clases de toreros solamente, como dos clases de artistas y de hombres, en general: los que van a buscar al toro, y los que esperan a que el toro les venga a buscar. El torero que va a buscar el toro, lo hace por ignorancia y por miedo: por ignorancia, porque no sabe situarse, colocarse en su sitio, que es dónde el toro le tiene que encontrar: la suerte; por miedo, porque quiere saber a qué atenerse, sin riesgo de azar, y ganarle al toro, ventajosamente, por la mano: la trampa.

El valor espera, el miedo va a buscar (¿se referirá aquí Bergamín a ir a pitón contrario frente a esperar en el toreo en línea?).

Pues bien, es indudable que el toreo moderno de hoy tiene la principal influencia de Belmonte en su estética trágica que convierte al espectador en un cómplice del diestro en un trance espiritual, frente el ejercicio de capacidad, dominio, conocimiento y habilidad que desarrollaba Joselito, que hacía del espectador un admirador de su capacidad y estética. Decía Gregorio Corrochano que Joselito llevaba el toreo en la cabeza y Belmonte lo llevaba en el corazón. Añadiendo que el toreo de Gallito asombraba por su maestría, por su extensión, por su dominio, por su difícil facilidad para solucionar cuantos problemas plantea el toro en la plaza. El toreo de Belmonte sorprendía por todo lo contrario, por inexplicable -inquietaba por imposible-, dolía verle torear.

¿Qué sería del toreo actual si se hubiera impuesto el concepto dominador de Gallito y no con el concepto “sensiblero” de Belmonte? Nunca lo sabremos.





Bibliografía:

Aguado Paco, (1999); El Rey de los Toreros: Joselito el Gallo; Madrid, España, Ed. Espasa Libros.

Alameda José (2010); Los arquitectos del toreo moderno; Barcelona, España; Ed. Edicions Bellaterra.

Corrochano Gregorio (2009) ; ¿Qué es torear ?; Barcelona, España; Ed. Edicions Bellaterra.

Bergamín José 82016) ; El arte de birlibirloque, Sevilla, España; Editorial Los Cautro Vientos.

Vaird, André (2011); Tierras Taurinas, opus 9, Vieux-Boucau, Francia, Ed. Terres Taurines.

Morente, José; Blog La razón incorpórea (http://larazonincorporea.blogspot.com/)

Cabrera, Rafael; Blog Recortes y Galleos (http://recortesygalleos.blogspot.com/)

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