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Madrid

Análisis sin palabrería. San Isidro, en corto y por derecho.

- Las puertas grandes. Toreros reforzados y debilitados.

- Toros y corridas destacadas

- Los palos por parte de algunos medios de comunicación a un sector de la afición

- La actuación de los equipos gubernativos

jueves 20 de junio de 2019, 16:45h
San Isidro llegó a su fin. Treinta y cuatro tardes, que se dice pronto. Casi cinco semanas de toros en la capital española. Por ella han desfilado más de 600.000 personas, con una media de casi 20.000 asistentes al día. Una locura.

Locura que debe revisarse. Renovar o morir porque no se puede exprimir más al abonado. Por bienestar de salud y bolsillo. Completamente necesario reducir el formato, aglutinar el diseño en tres semanas, rondando la veintena. Y no estoy hablando de figuras, también esenciales. Porque si algo se ha demostrado en esta feria es que nadie es imprescindible en Madrid. Caben todos. Y la afición acude en busca de la entrega y novedad.

Disculpen mi ignorancia, pero lo mío es hablar claro y por derecho. Para palabrería y versos de otros tiempos ya tienen otros portales protaurinos. Parafernalias sin sentido como consecuencia de vaya usted a saber qué sustancia alucinógena cada tarde de corrida. Creo que así nos entenderemos todos.

Cinco son las puertas grandes de esta feria en toreo a pie. Buen dato aunque nada alejado de los últimos años. Tampoco nos volvamos locos. Restemos la injusta salida del maestro Perera, que hasta se gustó mostrando sus seis dedos al tendido de la maldad, ahora equiparado con los temibles chavalitos de la grada seis, que han salido bien azotados por la prensa durante toda la feria. Rotunda fue la de Roca Rey. Sin lugar a dudas la de mayor fuerza e importancia. Cariñosa y muy valiosa la del desconocido David De Miranda, como también fue el tercer premio para un alocado y voluntarioso Ferrera. Tres peludas se antojaron excesivas. Y sentimental y abrumadora la de Paco Ureña, que se aupó como el gran torero de Madrid a día de hoy. Ureñismo en vena.

No quiero olvidarme de la feria de Román. Triunfador indiscutible para muchos. Porque el valenciano trajo la verdad absoluta al ruedo de Madrid. Tres tardes memorables con dos orejas y una vuelta al ruedo como palmarés. Insuficiente para los premios pero inolvidable para el aficionado madrileño, que se rindió al diestro mientras abandonaba casi desangrado el ruedo de la calle Alcalá. El silencio helador se apoderó de los tendidos.

Otro silencio histórico llegó el 18 de mayo, con otra de las tardes para el recuerdo. Pablo Aguado paró el tiempo en una faena que será recordada por muchos años. Torería y clasicismo que hizo soñar a más de uno. Importantes también las tardes de Ginés Marín o Fernando Robleño, reforzados tras esta feria.

No podemos decir lo mismo de aquellos que desaprovecharon o no estuvieron a la altura de lo esperado. Salen lastimados toreros como Sebastián Castella, Octavio Chacón, Pepe Moral, Álvaro Lorenzo o López Simón. Tampoco debió gustarle mucho su paso a Julián, de rebote y con la parroquia de uñas.

Vayamos al ganado. Santiago Domecq y Adolfo Martín se disputaron la corrida más completa del serial. Al menos para el que escribe. Dos corridas que mantuvieron el interés de principio a fin, y en la que pudimos disfrutar de al menos tres toros de triunfo. No defraudaron las otras dos componentes de Albaserrada. Victorino Martín y José Escolar, que regalaron un merecidísimo homenaje a su estirpe cárdena. También sorprendió la corrida de El Pilar, dura de patas y con la casta como común denominador. Muy por debajo de lo esperado las vacadas de Valdefresno, Alcurrucén, El Puerto de San Lorenzo o Montalvo. Tampoco esperábamos mucho del Ventorrillo o Las Ramblas. Y personalmente me defraudó la corrida de Jandilla y la primera de Gallardo. Un fiasco fue la de Cuadri, en la despedida homenajeada a don Fernando por parte de los talibanes.

Entre los toros destacados cabe resaltar a Carasucia, de la ganadería de Valdellán. Para muchos el toro más bravo y encastado de la feria. Le llegaron a pedir una vuelta al ruedo que a mi parecer hubiera sido excesiva. Importantes también fueron Español y Bolsiquero, de Adolfo y Victorino, respectivamente. Por su clase destacó Enviado, de Montalvo. Por su importante último tercio Despreciado, de Juan Pedro. Y como bravo en los primeros tercios “Zahareño” de Santiago Domecq.

¡Qué mal se ha picado en esta feria! Sin duda alguna el punto más flojo y preocupante. Ni se ha cuidado la suerte de varas, ni han sido acertadas las actuaciones de los picas. Un auténtico recital de puyazos traseros, suertes al relance, cariocas y simulacros que han ensalzado aún más la bochornosa situación del tercio de varas. Únicamente Juan Francisco Peña y Manuel Bernal estuvieron a la altura de tan prestigiosa labor. Entre los de plata, a tener en cuenta las tardes de Ivan García, Fernando Sánchez o José Chacón, entre otros.

Una feria que también será recordada para la dureza de las cornadas. Por ello no me quiero olvidar de todos aquellos que derramaron su sangre a favor del espectáculo. Juan Leal, Gonzalo Caballero, Manuel Escribano, Román, Pablo Aguado, Ritter o Pirri. A todos ellos les deseo una pronta recuperación.

Termino hablando de dos temas fundamentales y que por desgracia han sido excesivamente protagonistas en este serial. En primer lugar el palco presidencial. Urge regular los equipos gubernativos así como la homogeneidad en cuanto a rigor por la concesión de trofeos. De nuevo hemos visto una disparidad terrible y un abuso de poder por parte del innombrable. Seguimos detrás de la modificación del reglamento, con el objetivo de que sean necesarias dos orejas de un mismo toro para la concesión de la puerta grande. En segundo lugar, la exposición y vapuleo por parte de algunos medios de comunicación a la afición de Madrid. O a cierto sector, para ser más exacto. El querer imponer un carácter dócil y de señorío a esta plaza es un disparate del taurineo moderno. Cada plaza tiene su personalidad, y la exigencia de Las Ventas parece molestar cada vez más al sector. Como si viniera de ahora. Contínuos ataques por parte de los isidros temporales, que acuden en masa los días de clavel. Como contínuos fueron los “VIVAS” a España y a la Corona. Urge controlar el alcohol en la plaza. Y urge educar al gran público, nunca por la vía del triunfalismo.

Con esto finalizo mi resumen de San Isidro 2019. Una feria distinta que tuvo muchísimo contenido en sus dos primeras semanas y que acabó decayendo en la monotonía de los últimos años por un exceso de tardes sin contenido. Plaza 1 logra salvar así su apuesta sin figuras. Ahora queda esperar lo que acontezca el resto de temporada, con la incógnita de si habrá o no bombo el año próximo.

Y con esta moda de los premios, aquí van los míos:

- TRIUNFADOR DE LA FERIA: Román

- CORRIDA MÁS COMPLETA: Adolfo Martín

- MEJOR TORO: CARASUCIA (Valdellán)

- MEJOR FAENA: Roca Rey al sexto de Parladé

- MEJOR PUYAZO: Juan Fco Peña

- MEJOR TOREO DE CAPA: Paco Ureña

- MEJOR NOVILLERO: Francisco de Manuel

- MEJOR ESTOCADA: Román al tercero de Baltasar Ibán

- MEJOR BANDERILLERO: Fernando Sanchez

- MEJOR BREGA: Iván García

- TORERO REVELACIÓN: David de Miranda
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