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Flor de Jara - Entrevista y fotogalería

"Es importante hacer diferencia entre lo que es Santa Coloma y Buendía. Creo que Buendía es un encaste aparte"

Hablamos con Daniel Aragón Gil, quien junto a su padre, Carlos Aragón Cancela, trabaja incansablemente en Flor de Jara, ganadería que tienen desde hace 11 años tras comprar una de las partes que dejó en herencia el gran Joaquín Buendía.

jueves 06 de febrero de 2020, 09:32h
Para aumentar de tamaño y ver todas las fotos, hacer click sobre la imagen - Fotos: Andrew Moore


Llena de historia taurina está la tierra de Colmenar Viejo. El municipio madrileño ha escrito varios capítulos importantes sobre Tauromaquia. Aquí se criaron los míticos toros de Don Vicente Martínez; familia a la que pertenecía otro personaje inolvidable, con una magnífica pluma, el escritor Don Luis Fernández Salcedo; y, desgraciadamente, quién no recuerda que José Cubero "El Yiyo" se dejó la vida en la plaza de Colmenar cuando tan sólo tenía 21 años.

En este señalado lugar se encuentra la ganadería Flor de Jara, propiedad de Carlos Aragón Cancela, matador de toros retirado nacido en la localidad. Hace 11 años que se aventuró en la compra de ganado del gran Joaquín Buendía, y trabaja incansablemente junto a su hijo, Daniel Aragón Gil. Ambos están realizando una labor fantástica y lo lidiado hasta ahora se ha hecho con el respeto y admiración del aficionado. Nos vamos hasta la finca "Zahurdón" y hablamos con Daniel.


- ¿En qué momento se encuentra Flor de Jara?
Por los resultados de los tentaderos y, sobre todo, de las novilladas, creemos que la ganadería se encuentra en un momento bueno. Es verdad que hemos pasado un momento de transición de manera interna.


- ¿A qué se refiere?
Hacíamos muchos lotes y echábamos muchos sementales, así abríamos la ganadería en consanguinidad, que está muy bien. Pero pierdes un poco en regularidad porque echas muchos toros a muy pocas vacas, y eso al final lo que hace es que los toros que te ligan muy bien te den pocos animales. Aunque la parte positiva es que tienes pocos animales de los sementales que no te van bien. Pero echando tantos sementales y abriendo tanto la ganadería se pierde regularidad.


- Eso ahora ha cambiado.
Llevamos un tiempo echando los sementales que nos ligan bien, y cuando en un par de años esas crías lleguen a toro, las camadas venideras van a ser muy buenas. Hablo por lo que hemos visto hasta ahora. Se van a hacer camadas para llegar a plazas importantes donde ahora estamos lidiando menos porque nos hemos dedicado más a las novilladas. Una ganadería cuesta mucho conocerla. Nosotros llevamos once años y creo que ahora ya se tienen unos conocimientos de las familias y sementales que es imposible tener cuando los recibes.


- ¿Cuántos sementales tienen ahora?
Catorce, y hemos llegado a tener hasta veinte. Años atrás hemos hecho nueve o diez lotes pero ahora estamos haciendo cuatro o cinco y el resto de sementales descansa.


- Ustedes compraron todo lo de Bucaré, es decir, uno de los lotes del gran Joaquín Buendía. ¿Pudieron acceder a libros, anotaciones, etc.? Debe ser un lujo.
Mi padre compró una de las tres partes en las que se dividió la ganadería de Joaquín Buendía. Es decir, la ganadería de Bucaré, que fue la que correspondió en la herencia a seis de los trece hijos que tuvo Joaquín. Entre los seis se encontraba el rejoneador Javier Buendía. Mi padre compró todo, a excepción de la camada de utreros porque ya estaba vendida y no tenía ningún sentido comprarla. Referente a libros y anotaciones no nos dieron demasiado, y eso hizo más complicado todo. Nos dieron las cartas de la Unión, que eso te lo tienen que dar al venderte la ganadería, y ahí vienen las reatas. También nos dieron las notas de los animales en la tienta, pero no el resumen de la tienta que es una información que sí que nos hubiese gustado tener. Pero por circunstancias de la venta, el que tenía las notas era Javier, y no tuvimos acceso a ello. La verdad es que nos hubiera encantado.


- El hierro no se modificó, sí el nombre de la ganadería.
El hierro lo mantuvimos pero el nombre de Bucaré no porque era una sociedad. Era “Bucaré, S.L“ y no se podía mantener. Decidimos ponerle Flor de Jara por un semental que tuvimos que también era de encaste Santa Coloma (en la ganadería que anteriormente tenía la familia), y por la zona en la que estamos que tenemos la flor de Jara blanca. Se juntaron varias cosas y nos pareció un nombre bonito.


- Dentro de Santa Coloma, ¿qué cualidades destaca de la línea Buendía?
Creo que es importante hacer diferencia entre lo que es Santa Coloma y Buendía. Yo diría que Buendía es un encaste aparte y soy un enamorado de él. Tiene unas condiciones diferentes a las de otros encastes, y dentro de lo que es Santa Coloma, tiene sus diferencias. Es un toro que embiste muy despacio, que desde el principio te marca como va a ser, no te miente, y humilla con una calidad tremenda. Es único.


- Y tiene sus teclas.
No permite demasiados errores, y hay que hacerles las cosas muy bien. Son toros que desarrollan si se le hacen las cosas mal. Tiene sus complicaciones pero si te rozas y conoces la ganadería es un toro que se adapta muy bien a lo que buscan los toreros. De hecho, los matadores que están arrimados a la ganadería, siempre en sus entrevistas dicen que es el encaste que les gusta. Cuando no estás hecho hay dificultades que no aparecen en otro tipo de toros pero cuando los toreros se hacen un poco con él, cambian la mentalidad. A los chavales de la escuela de Colmenar también les gusta mucho.


- ¿En Flor de Jara continúan con la práctica de tentar vacas a campo abierto?
Algunos tentaderos sí, aunque la mayoría los hacemos en la placita de tientas. Mi padre lleva de ganadero más de 30 años y antes de comprar esta ganadería tenía una puntita de vacas de Santa Coloma. Tentaba tanto los machos como las hembras a campo abierto. No lidiaba en las plazas sino que la tenía como hobby para la familia, en la que hay tres matadores de toros, y también para la escuela de Colmenar. Ahora hacemos varios tentaderos al año a campo abierto porque también nos gusta el acoso y derribo y nos gusta mantener esa tradición de mi padre. La finca en la que los hacemos es un enclave muy bonito, y merece la pena nada más que por ver tentar.


- ¿Cree que llegará el día en que las ganaderías se vuelvan a poner en valor por el gran público y veamos a todos los toreros matar todos los encastes?
Por eso lucho cada día, para que el encaste y nuestra ganadería vuelva a todas las ferias y la maten los toreros punteros. Creo que como todo, esto será un ciclo y llegará el día que algún torero pegado a la ganadería nuestra, marque un punto de inflexión. Hay muchos chavales toreando Santa Coloma. Lo digo por nuestro caso, chavales de la escuela. Y es ahí donde puede cambiar. Se echa de menos la apuesta de los toreros por esas ganaderías que son diferentes y que también tienen garantías de triunfo.


- ¿Cómo afrontan el año?
Tenemos un toro para la Concurso de Vic-Fezensac, y los toros que nos quedan no los vamos a lidiar. Los vamos a echar a las calles porque no tenemos corrida completa. En cuanto a novilladas, tenemos tres. Una ya está anunciada en Aire Sur L´Adour; otra que se va a lidiar en un pueblo de cerca de Colmenar; y otra que nos queda para plaza de primera. Lo tenemos todo colocado. Luego, como todos los años, tenemos una serie de novillos que por hechuras y conformación de pitones, van a novilladas sin caballos, y para este año tenemos cuatro o cinco.


- ¿Cómo es el trabajo del ganadero en invierno?
Bastante sacrificado. Un trabajo diario. En Flor de Jara no tenemos mayoral, tenemos un vaquero. Nosotros somos los que echamos de comer y hacemos todas las labores de campo. Pero el trabajo en invierno es variado. Herradero; tentaderos de hembras y machos; hacer los lotes de vacas en grupos para luego echarles su semental; acrotalar a los becerros que van naciendo; darlos de alta; los saneamientos, que ahora los han reducido en nuestra zona y tenemos sólo uno al año. Otros años nos ha tocado hacer dos o tres, y es de las tareas en las que más se trabaja porque tienes que meter a todos los animales a vacunar. Lleva su tiempo. Es la más trabajosa para nosotros, y para el ganado la peor porque tienen que pasar un par de veces por la manga, y son animales bravos que se estresan.


- Como aficionado, dígame una época del toreo con la que se queda.
Me quedaría con la época en la que Paco Camino mataba lo de Buendía. Ahí es cuando Buendía estaba en todas las ferias y le cortaban las orejas todos los días. De cara al aficionado ha sido la mejor época para esta sangre, aunque creo que la mejor para nuestro encaste es la de ahora. Respetando mucho la labor que han hecho, por ejemplo, ganaderos como Joaquín Buendía, al que admiro mucho, pienso que en las ganaderías de procedencia Buendía nunca han salido toros tan completos como salen ahora. Y hablo de muchas ganaderías, como la de sus hijos, que es Rehuelga, así como la nuestra, Ana Romero, La Quinta... Sí es verdad que son otros tiempos y que cambian tanto las embestidas como las faenas, pero veo un nivel muy alto en los toros de nuestro encaste.


-El problema es que los toreros que no quieren matarlos.
Lo que percibo es que antiguamente un tipo de toro te permitía darle veinticinco muletazos, y aunque a veces le faltase un poco de reboce, el torero ponía lo que faltaba a base de torería. Me acuerdo de faenas de Roberto Domínguez, de los maestros Ortega Cano o Paco camino. Toreros que le ponían el pellizco que le faltaba al toro y conseguían cortarle las orejas en plazas importantes. Hoy en día puede que esas faenas no encajen tanto en la afición. Se necesitan pegar sesenta muletazos en vez de veinticinco, falta esa afición que conciba ese tipo de faenas. Lo bonito de esto es que haya diversidad y a la afición o público sepa ver todo.


- ¿Le preocupa el nuevo pacto de gobierno?
Sí que me preocupa. Está claro que hoy en día los políticos pueden hacer mucho daño a la Fiesta, y que es verdad que hoy en día la Fiesta está protegida pero no salvada del todo. Deberíamos estar mucho más unidos para que, estuviera el gobierno que estuviese, no pudieran meternos mano. La unidad de todos es posible, y somos muchos, con mucha gente que se mueve en España y en otros sitios como América o Francia. Hay gente que dedica su vida al toro y que su afición es ir a los toros. Si estuviésemos unidos tendrían miedo de meter mano a un sector tan grande. Pero estamos cada uno un poco a lo nuestro, y eso permite que los políticos ninguneen en como ellos quieran.


Texto y entrevista: David Zamora - Fotos: Andrew Moore
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