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La Tauromaquia y el COVID-19
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La Tauromaquia y el COVID-19

Acerca de solidaridad, efectos del coronavirus sobre el sector y la respuesta imprescindible que todos debemos dar.

miércoles 08 de abril de 2020, 17:10h
Por primera vez en la historia de la humanidad que los presentes conocemos, estamos ante un acontecimiento que no puede dejarnos indiferentes. Hombres y mujeres de todas las partes del mundo, ricos, pobres, sin importar la raza, de toda condición, se han visto obligados a cambiar su forma de vida para hacer frente una pandemia, por más que se empeñaron en advertir a los gobiernos, que no supieron atajar antes con contundencia. El mundo se ha confinado en sus casas para que más pronto que tarde, vuelva a nuestras vidas, no ya el bienestar, si no la rutina diaria.

Estamos viendo como sectores de todo tipo no han querido permanecer ajenos a este hecho, sin ninguna duda histórico, y se han puesto a colaborar con un sentido de responsabilidad que les da su imagen pública y el ser referente para muchas personas.

Tristemente, echo de menos que salvo excepciones, se está perdiendo la oportunidad de poner a la Tauromaquia en el lugar que merece en la sociedad. Sólo unos pocos como José Tomás, El Juli, Cayetano, Álvaro Lorenzo, Román, Juan Leal, Filiberto... han sido algunos de los toreros que han sido conscientes y se han puesto a disposición de la ciudadanía. Bien es cierto que, por suerte, hay quien sí ha entendido que hoy todos somos necesarios, como el Foro de Promoción Defensa y Debate de las Novilladas y su donación a Cruz Roja de 15.000 euros; la Fundación del Toro de Lidia con la puesta en marcha de la campaña #EchaUnCapote que ayudará con alimentos a los colectivos más necesitados; la Unión de Mayorales y Vaqueros del Campo Bravo aportando material al Clínico de Salamanca; o la Sociedad Española de Cirugía Taurina, quien acordando con las propiedades y las empresas de muchísimas plazas de toros a lo largo de la geografía española, ha puesto a disposición del ministerio de Sanidad los respiradores, aparatos de anestesia y material sanitario de las enfermerías para ayudar a paliar la escasez de material. La Federación de Peñas Taurinas de Bous al Carrer, a través de su presidente, Vicente Nogueroles, ha ofrecido cocineros y la infraestructura necesaria para preparar mil raciones diarias de comidas y cenas. El ganadero Nazario Ibáñez, quien en su fábrica de cascos NZI, ha parado la producción para fabricar mascarillas. Asimismo, los aficionados a los toros de la Peña Taurina de Torrejón del Rey ha decidido donar todo el dinero que había en la cuenta de su asociación. Un total de 3.050 euros destinados a la obtención de material sanitario. La Federación de Peñas de Logroño, tras recibir la llamada del presidente de ‘Cocina Económica’, han conseguido y donado 30.000 unidades de cubiertos desechables al comedor social y material sanitario al Hospital San Pedro. La Federación de Peñas de San Sebastián de los Reyes ha habilitado un número de cuenta para recoger donaciones destinadas a la compra de material sanitario para el Hospital Universitario Infanta Sofía. El sastre de toreros Carlos Galván y la sastrería Santos... Gente del toro solidaria hay y por ello nos tenemos que enorgullecer, pero por desgracia no son cabezas visibles para la gran parte de la sociedad, deberían ser las figuras del toreo. Pero quitando a El Juli, se echan en falta.

La Tauromaquia siempre ha sido un "arte solidario". A través de festivales, de corridas benéficas, etc., siempre ha estado ayudando al que lo necesita. Hoy, salvo los casos que hemos citado (y algún otro que seguro se nos olvida), este mundo parece no estar atento a la dramática situación del mundo. Si la Tauromaquia no es forzosamente solidaria en estos momentos, no podrá ser jamás parte de la sociedad, no puede ser un medio cultural que viva ajeno a los problemas urgentes de la humanidad.

Por otro lado, esta pandemia está arrasando con todos los estamentos. La Tauromaquia no se salva. Se están perdiendo festejos con el deterioro económico que eso conlleva en todos los estratos taurinos. Cuando esto termine es cuando tenemos que ser fuertes.

La Tauromaquia, considerada en sí como arte épico ya que en ella se produce una creación esquivando con más o menos maestría un animal con instinto de matar, es en sí misma un reducto de libertad. Cualquier forma es posible dentro del ruedo: la batalla, la estética, la plasticidad, la tragedia...Cada tarde se inventa lo "no existido" antes, se crea un mundo posible. Pero lo más importante de todo ello es que es un ejercicio de libertad, tanto del que ha optado por hacer de ella su profesión, como el que ejecuta su derecho de acudir a presenciarla.

El "ataque" que estamos sufriendo por el COVID-19, no puede hacer que vayamos perdiendo la fe, y que todo esto significara estar un poco más cerca de un supuesto fin. Debemos ser conscientes de que hemos de "pasar a la acción". Es necesario darse cuenta de la importancia del momento que vivimos y los momentos convulsos que se avecinan. La Defensa de la Tauromaquia se tiene que convertir en un asunto de conciencia.

Este escrito es un llamamiento a todos los aficionados, toreros, ganaderos, críticos taurinos, trabajadores del toro, intelectuales que aún conserven su afición sin complejos, para defenderla a ultranza, para decir ¡basta, estamos aquí!, y para desperezarse del letargo "interno y apacible" en el que estábamos sumidos.

Al pasar este confinamiento debemos demostrar que las plazas se siguen llenando, que la Tauromaquia es fuerte, que los cimientos históricos y ecológicos son capaces de soportar ésta y mil crisis que vengan. Todos debemos tener en mente que, cuando esto termine, ciertos exabruptos de asociaciones y partidos de supuesto corte animalista que no dejaban de parecernos "folclore violento con attrezzo extrema izquierda", al haber llegado a las instituciones por medio de partidos totalitarios como Podemos, van a tirarse a la yugular de la Fiesta de los Toros.

Hará falta enfrentarse con el miedo, la mentira y la intolerancia que éstos emplean. Es necesaria la defensa taurina ahora más que nunca, convertirla en revolución frente al espíritu totalitario que nos golpea y cercena nuestra libertad de elección cultural.

Lo dicho, hago una llamada porque para éste que escribe, lo más grave no es que nos golpeen los censores y que la Tauromaquia se vea atacada y vaya perdiendo salud social, para mí lo más grave es el silencio, el abatimiento y que nos sintamos derrotados y cansados cuando esto acabe. La Tauromaquia no merece morir dramáticamente nunca, ni sola, ni poco a poco de recuerdos... Porque mientras nazca un toro poderoso y un niño con el gen del toreo, habrá esperanza. Sólo tenemos que mantenerla. Preparémonos para gritar que estamos más vivos que nunca.

Permítanme, para terminar, desear mucha salud a todos, dar mi más sincero pésame por los fallecidos y desear todo el ánimo del mundo. Hoy queda un día menos para emocionarnos en las plazas.


Por José Vega
Aficionado
Licenciado en Historia del Arte

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