www.purezayemocion.com
Platero: las lágrimas de Joselito “El Gallo”
Ampliar

Platero: las lágrimas de Joselito “El Gallo”

Antonio Miura calificó el conocimiento que tenía Joselito del campo bravo con la frase “parece que le ha parido una vaca”. Tenía un conocimiento absoluto del comportamiento del toro. Pero, ¿fue siempre así? La respuesta es no.

jueves 09 de julio de 2020, 18:18h

Antonio Miura calificó el conocimiento que tenía Joselito del campo bravo con la frase “parece que le ha parido una vaca”. Sin duda, era gran conocedor de las reatas de las ganaderías, de las faenas camperas, de los entresijos de las tientas... Todo esto le hacía tener un conocimiento absoluto del comportamiento del toro que se iba a encontrar cada tarde en el ruedo. Pero, ¿fue siempre así? La respuesta es no.

La tarde del 29 de junio de 1915 se anunció en Valencia con Rafael y Curro Posada, festejo a beneficio de la leprosería de Fontilles. Por indisposición de su hermano, la cosa quedó entre Curro y Joselito, que tenían que estoquear seis ejemplares de Moreno Santamaría, a las 16:30, hora de comienzo del festejo. Hubo poca afluencia de público.

Como era costumbre en Joselito, el día antes había ido a ver los toros a los corrales. Se fijó en Platero. Era un toro en el tipo de la vacada, negro, alto de agujas, zancudo y degollado de pescuezo.

Observando al toro, dijo al mayoral: “este toro negro, alto de agujas, es más feo que el alma de un condenao a muerte, y sentiría que me tocase a mí mañana. (…) Va a salir malaje…. Me haría muy poca gracia verme con él”.

El mayoral, atónito por las palabras de Joselito, le contestó: “no te equivocas, José. A mí no me gusta tampoco un pelo. Se llama Platero”.

La ganadería de Moreno Santamaría tenía su origen en la vacada de Pablo Romero. En 1885 Carlos Conradi adquirió la ganadería de Rafael Laffite y Castro y en octubre de ese mismo año la enajenó en dos partes: una fue a manos de Francisco Gallardo y Castro y la otra la adquirió Felipe de Pablo Romero.

En 1890 la parte de Francisco Gallardo fue traspasada a José Moreno Santamaría. Por tanto, tenía el mismo ganado que los comienzos de Pablo Romero antes de “teñirse de gris”.

Este hierro sevillano estuvo presente en momentos muy importantes de la carrera de Joselito; Avellanito, toro de cuatro años que lidió en 1911 a puerta cerrada en la Maestranza de Sevilla antes de comenzar su etapa novilleril; los novillos de su presentación en Sevilla en 1912; Caballero, el toro de su alternativa el 28 de septiembre 1912 en Sevilla….

Situándonos de nuevo en Valencia, arrancó el festejo a la hora prevista, transcurriendo con normalidad. Joselito tanto en su primero como en su segundo, estuvo lucido, cortando una oreja al primero de la tarde .Pero el público empezó a mostrar aburrimiento y comenzó a increparle.

Según relató posteriormente Blanquet, Joselito estaba preocupado desde que le anunciaron por la mañana que le había tocado en el sorteo Platero.

El toro salió en quinto lugar. Nada más aparecer en el ruedo, intenta saltar al callejón persiguiendo al peón Almendro. Joselito se interpone y aguanta las seis cuchilladas que le lanzó Platero con su tremenda cornamenta, y a duras penas lo llevó a la jurisdicción del picador Camero.

En sus encuentros con los picadores recibió una buena vara y varios encontronazos. Era prácticamente imposible meterle en el caballo. De esta guisa se cambió de tercio, Cantimplas y Almendro las pasaron moradas para dejar los palos reglamentarios.

Platero, parecía reparado de la vista, aunque con la cara alta ve algo pero en cuanto humilla no ve nada. La única opción de torear es por alto con la cabeza por las nubes y la faena se complica cada vez más.

El público se dio cuenta de lo que pasaba en el ruedo e increpó a Joselito en una muestra de exigencia al torero que podía con todos los toros.

Por primera vez en la historia torera de Joselito, este perdió los estribos. Sus nervios le abandonaron, el toro en cuanto le ve arranca como un expreso, y como no ve, en mitad del viaje frena y echa la cabeza arriba buscando el cuerpo de José.

Joselito intenta la igualada que le permita entrar a matar y en cuanto puede se va hacia el morrillo del toro pero apenas puede dejar pinchazo tras pinchazo. Los peones que por orden del torero se encuentran en el estribo, intervienen en medio una bronca atronadora del público. Joselito se limita a ir detrás del toro y cuando se acerca a Blanquet se le escucha decir “por tu madre, Blanquet, ¡mátalo! ¡mátalo como sea! ¡ mátalo!”.

Tras las incontables veces que entró a matar Joselito, sonó el primer aviso a los veinte minutos desde el comienzo de la faena cuando el reglamento de la época estipulaba quince minutos. Parecía que el reloj del presidente también estaba sin control.

El torero se quedó atónito. La bronca arreciaba desde los tendidos y sonó el segundo aviso. En este momento Platero saltó la barrera tras un intento de descabello de Joselito. El toro volvió al ruedo tambaleándose y se echó en la puerta del callejón.

En el deambular de Platero por el callejón, el puntillero de Joselito usando un estoque le intentó alcanzar varias veces, Almendro con otro, esta vez disimulado debajo de un capote, le pinchó en la barriga y el mozo de espadas Parrita, desde un burladero, hundió medio estoque en los ijares, acabando prácticamente con el toro en medio de una bronca descomunal. Por estos hechos, fueron impuestas multas al puntillero y al peón por parte de la presidencia del festejo.

Joselito no se atrevía ni a acercarse al toro, que echado, esperaba el cachetazo definitivo del puntillero. Los insultos llovían sobre el torero de los toreros... José miraba absorto al infinito con los ojos llenos de lágrimas. No lograba entender lo que estaba ocurriendo.

En el hotel, durante la conversación telefónica con su madre, la voz del torero se quebró: “mamá, me han dado dos avisos… ¡qué falta me haces ahora!”.

Platero escribió el primer capítulo del libro de la alquimia del toro bravo que no comprendió Joselito. Bailaor el 16 de mayo de 1920, su epílogo.


Víctor Jesús Madrid Fernández
Coleccionista taurino
Leer más artículos de este autor




Referencia bibliográfica:
Vida de Joselito. El Filósofo del toreo. Campos de España, Rafael y Lizón, Miguel. Editorial Aedos. Barcelona
Orígenes e historial de las ganaderías bravas. Areva. Madrid. 1961

¿Te ha parecido interesante esta noticia?    Si (4)    No(0)
Compartir en Google Bookmarks Compartir en Meneame enviar a reddit compartir en Tuenti

+

2 comentarios