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'Cachucha', el ahijado desconocido de Joselito

"Cachucha", el ahijado desconocido de Joselito

La última alternativa que dio el sevillano antes de la tragedia de Talavera. Por cierto, las ceremonias que apadrinaba el torero José Gómez estaban marcadas por la desgracia.

jueves 27 de agosto de 2020, 11:48h
Durante la edad de oro de la tauromaquia todos los novilleros querían tener de padrino de alternativa a Joselito o a Juan Belmonte, pero este hecho, no era siempre sinónimo de éxito. Es más, las ceremonias que apadrinaba el torero de Gelves, estaban marcadas por la desgracia.

Joselito concedió en su vida once alternativas, pero son poco conocidos los detalles de la del diestro peruano Antonio Fernández apodado “Cachucha”, el 8 de febrero de 1920, en la plaza de toros de Acho, Lima (Perú), ¿qué ocurrió esa tarde?

Antes de partir a tierras peruanas el 8 de noviembre de 1919 desde el puerto de Gijón, en las alternativas que intervino Joselito como padrino, lo importante no era recibir su abrazo para el recuerdo sino sobrevivir a la tragedia que generalmente se cernía sobre esa tarde tan importante en la vida de un novillero.

La suerte de los matadores apadrinados por él, no fue la esperada; Florentino Ballesteros, Ernesto Pastor, Varelito, Félix Moreno e Ignacio Sánchez Mejías, murieron por asta de toro, bien en el ruedo o por las consecuencias de las cornadas sufridas. Juan Luis de la Rosa fue fusilado en los albores de la Guerra Civil en Barcelona; Pacorro, murió en la más absoluta miseria en 1967 y Angelete terminó sus días inválido y en un estado económico paupérrimo.

Solamente Domingo González “Dominguín” y José Flores “Camará” se abrieron camino en el mundo de la tauromaquia, pero no como matadores….sino como apoderados, pusieron en práctica las enseñanzas de José sobre el papel del apoderado en la carrera profesional de un matador de toros.

Con este bagaje como padrino, llegó Joselito a Lima el 13 de diciembre de 1919, en cuya plaza actuó en diez tardes (nueve corridas de toros y una novillada, a beneficio de su cuadrilla el 1 de enero de 1920).

En una de las múltiples fiestas con las que fue agasajado durante su estancia en tierras peruanas, le presentaron a Antonio Fernández “Cachucha”, novillero local que había despertado mucha expectación entre la afición.

Conversando con él, le prometió que le daría la alternativa en uno de los festejos de la “temporada de Joselito” como se encabezaban los carteles en los que estaba anunciado, a lo que el novillero, sorprendido, respondió con un escueto “muchas gracias José. Es un honor”. Es más, posteriormente, sufragaría de su bolsillo los dos toros y los honorarios de “Cachucha” en la tarde de su alternativa.

El 8 de febrero de 1920 se celebró la corrida conocida como “de beneficio de Joselito”. Era su despedida de la afición limeña. Vestía un terno “concho de vino y oro” según rezaba en las crónicas. Tenía que lidiar seis toros del hierro peruano de El Olivar, propiedad del afamado ganadero Celso Vázquez; era ganado cruzado con reses españolas del Duque de Veragua.

La corrida se desarrollaba entre el fervor de un público entregado a la tauromaquia desplegada por Joselito en los tres primeros toros del encierro.

Era tal el entusiasmo que se vivía en la plaza, que en el tercer toro, al que los mulilleros le dieron dos vueltas al ruedo, el público obligó al ganadero a bajar al centro del ruedo y en compañía de José, recibieron una gran ovación. El juego de los toros era excelente.

En ese momento, la corrida se suspende unos minutos para que el torero descanse, había sido inolvidable la faena al segundo de la tarde al que cortó dos orejas y rabo, además de cortar una oreja al primero y tercero. En la reanudación, saltó al ruedo el cuarto de la tarde, un toro negro, de bonita lámina. De repente, se escucharon voces desde el graderío pidiendo que el toro lo matase Antonio Fernández “Cachucha”, con quien compartía cartel.

Joselito para complacer al público, accede y después de una breve conversación con el presidente de la plaza, se acuerda que en este toro tome la alternativa el diestro peruano, José se ofrece a regalar otro toro para que también lo mate “Cachucha” (se aplaude con entusiasmo este gesto del torero sevillano).

La alternativa según figuraba en los carteles, estaba programada para el séptimo de la tarde (sobrero), el hecho de adelantarla al cuarto toro, fué objeto de ácidas críticas del sector más exigente de la prensa taurina por la falta de rigor del presidente.

José le propone a “Cachucha” en el toro de su doctorado, torear con el capote “al alimón” y así lo hacen en varias ocasiones, rematando en la cara del toro rodilla en tierra, con las banderillas Joselito clava tres pares brillantes. Cuidó mucho al toro durante este tercio para que llegase a la muleta del neófito en las mejores condiciones posibles.

Enseguida, José cede los trastos a “Cachucha”, deseándole muchos éxitos acompañados de dinero. El diestro peruano en una muestra de cariño, le brinda la muerte del toro de su alternativa.

La faena a este toro es breve y lucida. Al entrar a matar, Joselito, que seguía con máxima atención la faena, hace un quite monumental a “Cachucha” al haberse quedado desarmado en la cara del cornúpeta; tras conseguir una estocada contraria, el peruano recibió ovación y dio una vuelta al ruedo.

Tras una faena de mucho mérito en el quinto, Joselito recibió palmas, en el sexto de la tarde se le concedió otra oreja; con la estocada al séptimo del festejo, José cortó la sexta oreja de la tarde.

De esta manera concluyeron sus actuaciones en Lima antes de regresar a Sevilla, ¡seis orejas y un rabo! Sin duda, un gran broche de oro.
En el octavo de la tarde, cuya lidia y muerte corresponde a “Cachucha”, José pone dos pares de banderillas; su cuñado El Cuco, uno, en medio del delirio de los asistentes; con la muleta, la faena no fue brillante porque el toro era muy complicado, y no obtuvo el reconocimiento del público. Con un abrazo entre padrino y ahijado en el centro del ruedo, concluyó la tarde, dejando en la memoria de los aficionados momentos inolvidables.

A su vuelta a España, José comenzó su temporada de 1920, el 4 de abril en La Maestranza de Sevilla.

Por su parte, “Cachucha”, continuó toreando en los ruedos peruanos, desarrollando una digna carrera profesional. Falleció en Lima en 1981, su alternativa nunca fue reconocida oficialmente en nuestro país.

El 8 de febrero de 1920 fue la última alternativa que Joselito concedió antes de su muerte en Talavera de la Reina. A diferencia de otras ocasiones, “Cachucha” sobrevivió muchos años al abrazo de su padrino.


Víctor Jesús Madrid Fernández
Coleccionista taurino
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Referencia bibliográfica:
Revista La Voz de la afición, Lima (Perú) 10-2-1920
Revista Sincoba, Lima (Perú) 9-2-1920
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