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Gira de Reconstrucción: sensaciones contradictorias
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Gira de Reconstrucción: sensaciones contradictorias

Se trata de un magnífico proyecto. Pero produce un choque de sentimientos cuando te das una vuelta por los carteles, en cuya elaboración la Fundación Toro de Lidia habrá tenido la difícil tarea de lidiar con las exigencias y peticiones de los profesionales para poder cerrar las combinaciones.

viernes 09 de octubre de 2020, 10:03h
Sentimientos encontrados me invaden en cuanto a todo lo que se ha hablado o escrito sobre la Gira de Reconstrucción anunciada por la Fundación Toro de Lidia en colaboración con el Canal Toros. El primer sentimiento es bueno. Fuentes de la Fundación han corroborado a este que escribe, que lo importante es el 2021. Es decir, los toreros, según estas fuentes, no cobran y los derechos de imagen se han bajado a la mitad e incluso más por parte del resto de actuantes. Y, todo esto, de cara a recaudar fondos para llevar la Tauromaquia a lugares, (plazas de 2ª, 3ª y 4ª categoría), donde por unas causas u otras ha dejado de estar presente, y que lo harán con variedad ganadera y de espadas. No podría, cuando menos, estar más de acuerdo y alabar los esfuerzos de todos porque, visto así, es más que beneficioso para la Fiesta de los Toros.

El choque de sentimientos viene cuando te das una vuelta por los carteles. Aunque aquí hay que tener en cuenta que la Fundación Toro de Lidia habrá tenido la difícil tarea de lidiar con las exigencias y peticiones de los profesionales para poder cerrar las combinaciones. Seguramente por ello me encuentro con una programación triste y cotidianamente desprovista de la igualdad de oportunidades ganaderas que llevamos viviendo durante varias décadas. El 90% de carteles está compuesto por animales del encaste predominante en las ferias "antecovidianas" y, lo que es peor, con hierros que lidian más de 10 corridas al año. La Gira, a pesar de su loable destino, deja atrás el esfuerzo que supondría por parte de todos el haber contado con ganaderías de garantías pero con menos oportunidades (que todos sabemos tendrán) cuando vuelva la normalidad a los ruedos.

Hubiera sido el momento justo para "examinar" a esos hierros y ponerlos en la parrilla de salida en gustos de toreros, aficionados y público de cara a ese ansiado retorno a la normalidad. Eso hubiera sido el elemento exclusivo de diferenciación ante la monotonía asentada en las programaciones de la inmensa mayoría de ferias y plazas.

El destino del toreo se ha vuelto a dejar en manos del reparto desigual de oportunidades. Se han propuesto, entre unos y otros, en que el bienestar propio sobrepase al esfuerzo de ganaderos por mantenerse en pie, que si ya era complicado en la normalidad, ahora raya el desastre. Esa desigualdad de oportunidades es nutrida con las arbitrariedades de siempre, en las exigencias de acceso privilegiado, incluso en tiempos tan nefastos como estos. Se hubiera pedido por parte del que firma, una nivelación de oportunidades para sondear el campo bravo español y que reflejara, o no, el esfuerzo de quienes luchan día a día por entrar en los cerradísimos carteles propuestos temporada a temporada. Es una pena que esas oportunidades vuelvan a provenir por privilegios.

Insisto, ahora era el momento. Los públicos y aficionados tienen ganas de toros, hubieran ido a las plazas sí o sí y hubieran tenido la ocasión de conocer otros hierros, otras embestidas, otros fracasos u otros triunfos, y así devolver las ganas de variedad a todos que, salvo épocas excepcionales por causas externas, siempre ha sido bandera de la Tauromaquia.

Por eso se enfrentan mis sentimientos. Uno agradecido por el futuro que prevén y otro debilitado por esta dinámica monótona en la que se ha sumido la Fiesta del Toro en las últimas décadas. Probablemente debido a las mencionadas exigencias de los profesionales que componen los estamentos del toreo, el proyecto de la Reconstrucción no ha tenido en cuenta el esfuerzo. Por ello me hace dudar que garantice el futuro, sobretodo porque restringe la capacidad de públicos y aficionados nuevos de conocer otros designios del toro y sus condiciones y que seguramente volverán a dejar de acudir cuando se anuncie un hierro que no conozcan. Creo sinceramente que se ha vuelto a perder otra oportunidad para reencarrilarse por la senda de lo que antaño fue la Tauromaquia de todos, no sólo de unos pocos, y que a muchos no nos deja otra opción que seguir anhelando desde la lejanía.


Por José Vega
Aficionado
Licenciado en Historia del Arte

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