www.purezayemocion.com

Por la feria de "Jesús del Gran Poder", ¡dignidad, libertad y justicia...!

lunes 17 de noviembre de 2014, 19:05h
Basta ya de reacciones plañideras, actitudes silentes o sumisiones vergonzantes ante la guerra declarada contra la Tauromaquia

Cuatro años se van a cumplir de la inolvidable jornada vivida en "Peñas Blancas", donde aun pastan las reses santacolomeñas de la familia Roldán. Cuatro años ya, cuando rebrota el recuerdo de la fastuosa feria de "Jesús del Gran Poder" de Quito, que posteriormente fuera traicionada por quienes tenían la obligación de defenderla y más réditos obtenían de ella. Ya se movían entre bastidores los intrigantes que apelando a un falso nacionalismo, propugnaban la "corrida a la criolla"; ya se vertían mensajes subliminales sobre medidas restrictivas o prohibitivas de la Fiesta brava en Ecuador. Ya se estaba tramando el bajonazo contra la feria más importante de América, orgullo de los quiteños bien nacidos, y foco y faro de la semana más esplendorosa en todo el año de la ciudad abrazada al Pichincha.

Por ello, la inquietud del excepcional y ejemplar taurino Manolo Lozano, de alma española y corazón quiteño, le llevó a acercarse a los responsables del gobierno del señor Correa, y así fue como compartió aquella maravillosa jornada campera con el vicepresidente del gobierno, Lenín Moreno, un buen hombre consciente de la legitimidad histórica de las corridas de toros en el país andino, cuyo convencimiento y conocimiento de la cultura taurómaca se afianzó a la vista de la tienta que se le ofreció y de las sabias y sinceras explicaciones que le dispensara el locuaz y ameno Manolo Lozano en su afán de preservar a las corridas de toros del atentado legislativo que se estaba tramando. No fue suficiente, no hubo suerte, y a Lenín Moreno se la jugaron para que diera por bueno la inclusión en referéndum de una pregunta ambigua y sibilina, entre otras de distintas materias, que apuntaba a la mismísima línea de flotación de la nave taurina. La deslealtad anidada en el propio estamento empresarial de la Iñaquito en connivencia con la intriga de los cortesanos, y adobada con el acoso a demagogia populista, dio como resultado, tras el escrutinio electoral -vaya usted a saber la calaña del maestro contable- una reforma de la Ordenanza taurina que prohibiría en el Municipio de Quito la suerte de matar a la res como culminación de la lidia en las corridas que se celebraran, y todo ello tras el fallido intento de los pretenciosos monopolistas mercaderes de obtener una regulación de autogestión del espectáculo a su antojo, desprovisto de la preceptiva e histórica tutela y control de la autoridad.

Efectivamente, así se suprimía la muerte del toro a estoque, en base un hipócrita criterio animalista, pero en consecuencia, se implantaba la puntilla para la corrida y para los derechos de los ciudadanos respetuosos con la tradición y cultura taurina. Una sola feria bastó para que se demostrara la ignominia que supuso esta medida. La semana de feria presentó una plaza semi vacía y un Quito desolado, aburrido y con un manifiesto quebranto de su economía por ausencia de visitantes y actividades que año tras año concitaba el prestigio de la gran feria de "Jesús del Gan Poder".

Con el impacto de la supresión y la perplejidad de los quiteños, el silencio y la resignación se adueñó de ellos; pero es llegado el momento de la reacción siguiendo el ejemplo de las manifestaciones populares acaecidas en estos días en Madrid y Bogotá en reivindicación de la reapertura de la plaza de Santamaría que no es más defender la pervivencia en uno de los países más importantes del mundo de los toros, Colombia.

Acercándose ya las fechas de Ferias y Fiestas de Quito, la ilusión de los aficionados los impulsa a reclamar lo que es suyo, y así el llamamiento del universal pintor Oswaldo Viteri. El ambateño arraigado en Quito, el orgullo ecuatoriano, ha dado el toque de clarín para el alistamiento en el ejército taurino para dar la batalla que exige la historia y la cultura, luchando por la dignidad, libertad y justicia para la TAUROMAQUIA en Ecuador.

Basta ya de reacciones plañideras, actitudes silentes o sumisiones vergonzantes ante la guerra declarada contra la Tauromaquia. Fuera la resignación, es preciso organizarse y movilizarse con el civismo que caracteriza al aficionado, pero con decidida contundencia sobre los distintos frentes abiertos por los que hay que atacar.

A por ellos y ¡viva Quito!

¿Te ha parecido interesante esta noticia?    Si (0)    No(0)
Compartir en Google Bookmarks Compartir en Meneame enviar a reddit compartir en Tuenti


Normas de uso

Esta es la opinión de los internautas, no de Pureza y Emoción

No está permitido verter comentarios contrarios a la ley o injuriantes.

La dirección de email solicitada en ningún caso será utilizada con fines comerciales.

Tu dirección de email no será publicada.

Nos reservamos el derecho a eliminar los comentarios que consideremos fuera de tema.