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Esperanzas de un aficionado

El agradecimiento que debieran tener todos los profesionales del Toro hacia la afición, a esa afición que nunca les ha abandonado, aún sabiendo que ese espectáculo no es la Tauromaquia que buscan.

martes 23 de diciembre de 2014, 11:28h
Sería engañar al lector si no mostrase mis esperanzas en quienes se han propuesto avanzar hacia una defensa y promoción de la Tauromaquia. Aunque la sensación que tenga es que se progresa a paso de costalero, creo que cualquier atisbo de mejora hacia la conservación, protección y difusión de la Fiesta, siempre es beneficioso.

Aunque siempre hay un "pero". En este caso es el olvido que se está haciendo patente, cada vez con más ahínco, hacia el aficionado en las reuniones de estamentos implicados en estas miras y esperanzas de futuro.

Todos sabemos que la Tauromaquia ha de avanzar porque, como el resto de las artes, depende del tiempo en el que vive. Para mí, la mejor Tauromaquia será la que en su conciencia presente los mil problemas internos a los que se ha visto abocada por la mala gestión por parte de los profesionales, ya que al fin y al cabo, el aficionado ha seguido acudiendo a los cosos, pagando su entrada, y tragándose (sí, tragándose) espectáculos la mayoría de las veces, infumables. Esto es lo que me hace recapacitar y poner ese "pero" a la reunión del pasado jueves en Sevilla. El agradecimiento que debieran tener todos los profesionales del Toro hacia la afición, a esa afición que nunca les ha abandonado, aún sabiendo que ese espectáculo no es la Tauromaquia que buscan, que no es la emoción que quieren sentir, a esos toros manipulados en numerosas ocasiones, etc., pero que es fiel, que ama con pasión al toro, que se siente privilegiada de gritar a los cuatro vientos: ¡a mí, lo que me gustan son los toros!, esa... que como recompensa, tristemente, ha obtenido el olvido de los profesionales en una supuesta toma "de medidas estructurales necesarias para asegurar la viabilidad de la Tauromaquia y reforzar su carácter de espectáculo artístico y cultural", según reza el comunicado.

Si bien se ha tomado esta decisión, errónea y cabreante, por parte de este aficionado, por lo menos exigimos que los profesionales sean ahora los mejores de cualquier estamento social. Que sean aquellos en quien depositemos nuestras esperanzas futuras, que sean los que no olviden el toro, que sean los que se reúnan, a cada hora si es necesario, para unir los pedazos de esta Tauromaquia desmembrada por el laberinto de acciones odiosas de taurinos mafiosos disfrazados de grandes profesionales. Que se concentren en esta empresa que han asumido como propia, sin contar con los "peones este tablero", como somos los aficionados. Que trabajen duro aunque les sangre las manos y el corazón en la batalla, pero que no nos fallen.

Que no nos fallen, porque me hago una pregunta: ¿han satisfecho los profesionales del toro (salvo excepciones, claro está) nuestras esperanzas en el arte de torear, ese que tanto nos duele?

Trato de responder diciendo que creo que "no". Que hasta ahora, se han agrupado bajo mil pretextos. 1) Económicos: olvido de la administración, subida del IVA, crisis, etc. 2) Estructurales: Carteles cerrados a principio de temporada, exigencias de un tipo de toro "colaborador" por parte de figuras y toreros (¿?), las novilladas no llenan, figuras y toreros tienen que estar en pueblos de 1000 habitantes... y tantos otros, que han dejado en entredicho el honroso privilegio de pertenecer al mundo del Toro.

Se han acostumbrado a hacer y deshacer a su antojo, a gestos patético-empresariales, como cambio de cromos, malas artes en las contrataciones, guerras empresa-figuras. Gestos que han llegado a presupuestar una Tauromaquia carente de contenido, cómoda e inamovible. Para los entes profesionales taurinos, su sillón es más importante que el ruido de la afición, de la "calle taurina", y sacan provecho a costa de engañar al aficionado, ese que siempre ha resistido fiel a cualquier chanchullero que se ha sentado en un despacho a organizar la Fiesta.

Por todo esto, muestro mi esperanza, como dije al principio, en este movimiento comandado por la Unión de Criadores de Lidia, mi ánimo a que se dejen la piel si es necesario por salvar, defender y promover la Tauromaquia por muchos años, pero que mire siempre, aunque sea de reojo, la resistencia sentimental del aficionado, las plegarias de éste y dejen a un lado el hermetismo que nos ha llevado a dejar de comprender lo que significa ser Taurino. Feliz Navidad a todos.
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